lunes, 11 de abril de 2016

¿Quién era María, la que fue su madre?

virgen maria: Chica adolescente jugando el papel de la Virgen María con una muñeca en una escena viva de la natividad de Navidad
¿Quién era María, la que fue su madre?

Fragmento extraído de “El Libro de los Guardianes y Vigilantes de Mundos”
Sixto Paz Wells

—Era un espíritu nuevo, condensado de lo más precioso del estanque cósmico. Una síntesis del espíritu planetario; alguien que por su elevada pureza y sencillez estuviese dispuesta humildemente a aceptar ser parte de los designios de lo Alto.
Recuerden que para que llegue el Cristo Cósmico a manifestarse en la dualidad del universo material, por los principios de la polaridad y generación se requiere que intervengan complementariamente la parte femenina y la parte masculina, como canales facilitadotes de la encarnación. María simbólica y efectivamente representó la parte femenina, incorporando en ella la energía y el espíritu planetario que se expresa en la naturaleza o como llamarían ustedes en la “Madre Tierra”. Ella representó a la Tierra y Jesús al Cielo o al Cosmos, porque él se preparó durante una buena parte de su última existencia material para incorporar a lo largo de los tres años de vida pública a un ser de otra dimensión; una entidad exterior con quien coexistió durante la parte final de su vida misionera. Y luego, esta misma entidad lo dejó solo delante de la prueba en el momento de la cruz, para que sellara su misión por propio mérito.
El caso de María la Virgen es desde sus remotos antepasados y especialmente desde sus padres Joaquín y Ana, también el de una persona programada. Sus padres estériles eran personas de un alto grado de conciencia y espiritualidad, que se comprometieron a crear las condiciones como para que viniera a través de ellos un ser especial que pudiera servir para un plan mayor.
Tras la resurrección de Cristo, María fue el elemento cohesionador de toda la comunidad cristiana, y al morir fue elevada a dimensiones superiores, encarnando en otros planetas y volviendo en los últimos siglos en naves interdimensionales de la confederación para guiar el despertar colectivo. Aunque lamentablemente muchos de estos mensajes son malentendidos o manipulados convenientemente según oscuros intereses.
— ¿Y qué es el Cristo Cósmico?
—Ya lo mencionamos antes: para que la presencia de una persona evolucionada que acepta volver para guiar a otros, cumpla con el objetivo trascendente y universal de una misión planificada en las altas esferas espirituales hacia la reconexión de tiempos diferentes y universos paralelos, como son el material y el espiritual a través del mental, debe contar con el apoyo de alguien que en el camino le pueda dar una mano, en éste caso: brindarle un mayor entendimiento, consuelo y fortaleza.
El Cristo Cósmico señala a aquella entidad del universo mental que asumiendo su parte en el plan, convivió los tres años de vida pública de Jesús con él y en él. Aquel que conocen hoy como el Arcángel Miguel, un ser Ultraterrestre de la categoría de los llamados Hijos de Dios o Resplandecientes Padres Creadores de universos, que no son Dios sino una manifestación de Él, como lo pueden ser ustedes.
Y lo de la intervención tuvo que ser así, por las responsabilidades ultraterrestres que existían para con respecto al duro y complicado proceso terrestre.
—Hoy sabemos que ha habido errores en el calendario, y que Jesús habría nacido siete años antes de la fecha asignada, y no precisamente un 25 de diciembre, ¿tiene eso alguna importancia o es meramente referencial?
—Hay muchos detalles que tienen su importancia para comprender la verdad de los hechos y su significado profundo. Para empezar, José el esposo de María cuando se desposó con ella era anciano y viudo, y tenía varios hijos, algunos de ellos mayores de edad que María. El pertenecía a una tercera orden de los esenios que la constituían los matrimonios, por lo cual tenía una formación religiosa muy profunda, y aceptó —a pesar de las críticas del movimiento esenio a los sacerdotes del templo—, la solicitud y las recomendaciones de éstos como para que desposara a María bajo condiciones distintas a las usuales. Ella era desde niña, una virgen ofrecida y dedicada al templo, por lo que en su caso jamás tendría relaciones sexuales con algún hombre. Pero ya en el templo, una serie de sucesos paranormales, así como presencias angélicas llevaron a los sacerdotes a percibir que aquella niña había venido con una misión especial, por lo que su matrimonio sólo sería en apariencia, y que debía darse para protegerla hasta que se aclarara para lo que estaba designada.
Por la vía astral o de los sueños, José hombre justo y sabio, fue advertido de que el embarazo de María era algo programado de lo más Alto, por lo que su parte en el Plan era darle cobijo, orientación y ayuda. Sólo así se podría dar cumplimiento a aquello que estaba previsto. Entonces más que un matrimonio fue una suerte de adopción.
Como todos los sueños son viajes astrales pero no todos los viajes astrales son sueños, son estos últimos, una forma sencilla, útil y muy práctica de trasmitir información y conocimiento. Además, el viaje astral es la prolongación del proceso de aprendizaje diario. En el astral pasan la tercera parte de su vida material.
— ¿Cómo se produjo el embarazo de María y quién fue el proveedor de la parte masculina?
—Una inseminación artificial a distancia suena muy duro y quizás ofensivo, pero es algo sencillo cuando se dispone de la tecnología como para una transmisión electromagnética. Y reiterando su naturaleza muy humana, el semen utilizado correspondía a un banco de esperma que contenía los aportes de los más importantes representantes de la historia bíblica: Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, etc. De entre todos ellos se seleccionó uno adecuado, porque tenía que ser un cuerpo muy especial que resistiera esa entidad y energía que a través de él debía actuar.
Volviendo al significado del nacimiento y su ubicación en su espacio-tiempo, les diremos que como nada es dejado al azar: si ustedes se fijan y suma siete años a vuestro actual calendario verificarán que ya entraron en el tercer milenio... Y esto lo podrían interpretar como que ya llegó el momento como para que se produzca el gran cambio en vuestras vidas a nivel planetario.
— ¿Tiene que ver esto con aquello que dicen las Sagradas Escrituras: “... para Dios un día son como mil años, y mil años como un día” (2 Pedro: 3,8)?
—Precisamente, porque si Jesús resucitó al tercer día, lo que se espera simbólicamente que ocurra ahora que han entrado en el tercer milenio o tercer día de la humanidad, es que se produzca la resurrección colectiva del amor y la conciencia humana hacia la unidad, la justicia y la paz.
Y Jesús nació un 19 de marzo, siete años antes de la actual era cristiana bajo el signo de Piscis, porque era maestro bajo el signo de Piscis, en una época en que el maestro compartía directamente con sus discípulos de la enseñanza esencial. Ahora en pleno Acuario, el conocimiento es facilitado a sinceros buscadores que están dispuestos a entrar en contacto con su propio maestro interno o real ser, para que cada uno halle dentro de sí lo esencial.
—¿Cómo fue el nacimiento de Jesús?
—En una gruta cerca de Belén, donde hubieron de refugiarse porque a María le sobrevinieron los dolores del parto antes de llegar a la aldea. Allí una nave de la Confederación hizo su aparición descendiendo envuelta en una luminosa nubosidad, de la que se desprendió un haz de luz que tocó tierra, y del interior salieron unos seres de la sexta dimensión quienes a niveles energéticos y con sumo respeto rodearon a la Virgen María, que se hallaba acostada sobre un manto de tela colocado sobre la paja en el suelo de la cueva, y extendiendo sus manos hacia delante efectuaron una cesárea cósmica, de tal manera que la madre María continuó siendo virgen después del nacimiento del Cristo. Cuando ya tuvieron entre sus manos a Jesús, después de haber cortado el cordón umbilical y haber cerrado la herida del vientre con energía sin dejar cicatriz alguna, rindieron homenaje a aquel que teniendo el mismo nivel que ellos podría llegar a superarlos.
Recién a los dos años de haber nacido, y habiéndose establecido temporaria mente la familia en Belén, llegaron los que ustedes conocen como los Reyes Magos, guiados por la misma nave de la Confederación que anunció su nacimiento a los pastores. Ellos eran algo más que astrólogos, magos y maestros de Caldea y Persia, ellos pertenecían a órdenes secretas conectadas con la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores. Por lo que vinieron trayendo no sólo regalos que servirían a la familia para establecerse durante una larga temporada en Egipto, específicamente en Alejandría, con los esenios locales llamados “terapeutas”, sino que también trajeron algunos objetos que le habrían pertenecido a Jesús en una vida anterior en la India, para ver si el niño los reconocía y así, asegurarse de que él era el que se esperaba que viniera: “El Mesías de Israel”. Y el niño no sólo coincidía con las señales y profecías, sino que pasó las pruebas ampliamente. Por lo que supieron que él era el que debía de venir y así lo informaron a la Gran Hermandad Blanca de regreso a los retiros en Asia Central.
La familia permaneció en Egipto hasta después de la muerte de Herodes, cuando Jesús tenía cuatro años de edad. De allí regresaron hacia Israel, viviendo temporalmente al lado del monasterio esenio de Qúmran y recibiendo así la familia, y especialmente el niño, una educación y orientación especial basada en la búsqueda de la verdadera pureza, la perfección y la bondad. Posteriormente se instalaron de forma definitiva en lo que hoy conocen como Nazareth, donde existía una pequeña aldea de familias esenias que tenía talleres y atendían con sus servicios profesionales a otros pueblos y aldeas cercanas; entre estos talleres estaba el de carpintería y ebanistería de José. Allí Jesús trabajaba al lado de sus hermanastros, y desde ese lugar realizó algunos de sus viajes de preparación recordando iniciaciones pasadas. Desde los 17 años Jesús alternó temporadas de trabajo en la carpintería, con esporádicas convivencias con los esenios, algunos viajes con caravanas a Mesopotamia, Persia, Afganistán, El Himalaya y la India. Durante ese tiempo tuvo repetidos contactos y encuentros cercanos físicos con los Vigilantes y Guardianes extraterrestres, la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores, maestros de diversas religiones y escuelas, pueblos exóticos y realidades crueles y duras, e innumerables experiencias a niveles astrales y espirituales.
— ¿En qué momento se produjo la incorporación del Hijo de Dios en el Hijo del Hombre?
—No fue ni antes del bautizo ni en el bautizo, sino que fue gradualmente después, cuando empezó a reunir a los discípulos.
— ¿Fue Jesús el Maestro de Justicia de los Esenios?
—No, porque cuando oficializa su condición de esenio en el momento del bautizo de Juan (otro de los esenios famosos), inicia su conocida vida pública entregado a todos.
— ¿Qué significó en Jesús la incorporación de la entidad del universo mental?
—El hijo el hombre brindó sus siete cuerpos para que en un octavo superior, el ser ultraterrestre procedente de la octava dimensión en adelante contribuyera a marcar el camino de la humanidad. Además para Jesús, por muy espiritual y evolucionado que era, naturalmente le resultó difícil convivir con el conocimiento de la trama final de su existencia, por lo que esa entidad superior lo apoyó para que pudiera vivir con ese conocimiento y así poder enfrentarlo.
Antes, durante su etapa de preparación, Jesús tenía una idea de lo que sería su proceso, pero al iniciar su vida pública, llegó el conocimiento exacto y al detalle de cuanto le iba a acontecer. Era como una visión tenebrosa que producía una carga angustiosa excesivamente pesada. De allí la solidaridad manifestada en aquella presencia superior que también requería sentir esta dimensión y todo cuanto aquí se ha gestado. Además recuerden que lo bueno y lo malo han procedido de los mismos Padres Creadores, que por haberse acercado mucho a su creación hoy se encuentran divididos y enfrentados.
—Hay quienes piensan que Moisés es una de las vidas anteriores de Jesús, ¿es eso cierto?
— ¡No!... Recuerden la transfiguración de Jesús en el monte Tabor. Allí se hizo presente una de las naves de la Confederación de Mundos de la Galaxia y en ese preciso instante, bajo un potente haz de luz apareció Moisés al lado de Jesús, y también Elías, encarnación pasada de Juan Bautista que por la ley de Causa Efecto (mencionada en la Biblia como la ley del Talión), murió degollado así como anteriormente Elías había degollado con la ayuda del pueblo de Israel a los sacerdotes de Baal (1 Reyes: 18,40)
Aún no es tiempo que conozcan al detalle las vidas anteriores de Jesús, pero sí les podemos decir que algunas de éstas se remontan a Sumeria y a imperios antiguos de la India.
—Nos podrían explicar ¿por qué tenía que sufrir y morir de esa manera Jesús?
—Primero porque la humanidad debe conmoverse frente a la injusticia, aprendiendo a ser solidario; y segundo porque se ve allí el cumplimiento de las leyes universales, que muestran que “a toda fuerza se el opone otra contraria de igual intensidad”... Y que muchas veces se puede medir el valor y la importancia de lo que se hace en función del rechazo y la contradicción que produce.
Si lo que Jesús enseñó con la palabra y el ejemplo no hubiese sido tan fuerte, no habría generado tan violenta oposición. Esto lo pueden verificar en la vida de personas como Gandhi, Kennedy, Luther King, etc. Verdaderos apóstoles de la paz y que sin embargo tuvieron muerte violenta; y es que ellos no merecían una muerte natural, sino un desenlace heroico, lo cual los hace ser en la actualidad un punto de orientación de confianza en la potencialidad humana; un faro en la oscuridad y un ejemplo digno a seguir.
— ¿En qué momento se separó el Hijo de Dios del Hijo del Hombre, o permanecieron juntos hasta la resurrección?
—Jesús pudo soportar la inmisericorde flagelación así como toda la angustia, el desaliento y el miedo previos, por cuanto no estaba solo, pero no por ello dejaba de sentir o sufrir, o es menos meritorio su sacrificio. Pero el Hijo de Dios sí dejó al Hijo del Hombre, separándose de él en el momento de la cruz. Es durante la agonía en la crucifixión que Jesús expresó su inquietud porque se sintió solo y abandonado después de haberse dado semejante convivencia con la presencia superior, y es en ese momento cuando el Hijo de Dios se retira del Hijo del Hombre para que el ser material pueda morir y él mismo, procure con gran esfuerzo y supremo mérito sellar su gran triunfo espiritual alcanzando la séptima dimensión de la conciencia, que es la conciencia de la esencia en un acto de amor de inimaginable repercusión cósmica.
Pero Jesús no alcanzó aquel nivel de séptima dimensión que empezó a enlazar el universo material con el espiritual sólo por el hecho de morir en la cruz, ya que dicho suplicio y las injusticias eran cosa de todos los días en el imperio romano, sino que lo que abrió la puerta y estableció el puente, fue que siendo víctima injusta de los miedos y temores, cuando pudo haber maldecido a sus captores o a quienes lo abandonaron y traicionaron, Jesús aprovechó e intercedió el perdón por todos ellos en un trascendental y definitivo acto de amor. Este triunfo sobrehumano le dio tal fortaleza espiritual, que posteriormente a ello, vivió una resurrección física y la posterior elevación en nuestras naves hacia el centro del grupo local de galaxias. Allí fuera de vuestro tiempo, pero representándolo, conectó con el real tiempo del universo. Y al enlazar ambos tiempos, el Hijo del Hombre se encuentra en una dimensión superior a la que los demás habitantes del universo material —por muy evolucionados que sean—, no han llegado; por lo que ahora son muchos los planetas que están acercándose a la Tierra e interviniendo en vuestro tiempo para aprovechar las condiciones que se han establecido, de dar allí saltos dimensionales a través de profundas experiencias espirituales que surgen del contacto mutuo entre ustedes y los extraterrestres.
Jesús predicó la doctrina del amor durante tres años y llevó su mensaje hasta las últimas consecuencias, transformando su martirio en un triunfo espiritual de insospechadas consecuencias para la humanidad. Así, el Maestro marcó el camino y ahora es responsabilidad de todos ustedes y de todos nosotros, encontrar la vía para aplicarlo en nuestras relaciones y en lo cotidiano de nuestra propia existencia. …”
—Hay quienes dicen que Jesús no resucitó sino que todo ello es una invención posterior. ¿Ustedes qué dicen al respecto?
—Fue el real ser de Jesús el que resucitó y ¡sí que lo hizo!... Es más, hoy existe a disposición de los científicos una prueba contundente de su resurrección que ustedes conocen como el “Santo Sudario de Turín”. Y que fue dejado a propósito hace dos mil años a sabiendas de que algún día la gente perdería la fe, y sólo creería en aquello que se puede reproducir en un laboratorio.
Muchos científicos han reconocido que el Sudario no tiene explicación científica y que es irrepetible.
— ¿Pero hay científicos que han puesto en duda la veracidad del Sudario?
— ¿No hay acaso científicos que dudan de la existencia de Dios como causa primera cuando es más que obvio? Hoy por hoy hay quienes se dicen inteligentes, sensatos, pragmáticos y científicos y acaso no dudan de la existencia de vida fuera de la Tierra... Por lo que no les debe extrañar que se ponga en tela de juicio ciertas cosas por conveniencias particulares de posiciones, creencias o intereses diversos, aun cuando todas las investigaciones a vuestro alcance confirman la realidad o perplejidad de la ciencia oficial.
— ¿Pero qué interés podría haber en negar su realidad?
—El Santo Sudario significa no sólo que sí es posible el triunfo el amor sobre el último enemigo que es la muerte, sino que demuestra la realidad de la existencia de Jesús, así como el poder que alcanzó y que todo ser humano puede llegar a desarrollar a través de la fe y de la verdadera espiritualidad. Además esta imagen poderosa de un ser que proclamaba la paz y la justicia con su ejemplo de sencillez y desapego, no es conveniente para muchos que en la actualidad se dicen su representante y son la contradicción total de su enseñanza.
—Se ha llegado a decir que Jesús no murió en la cruz sino que huyó hacia Cachemira y allí murió de anciano. ¿Qué nos pueden decir al respecto?
—Inmediatamente los miembros del sanedrín se enteraron de lo que vieron los soldados romanos en la tumba, se apuraron en buscar un “sosias”, un impostor; alguien que se pareciera lo más posible a Jesús entre los cientos de miles de peregrinos llegados a Jerusalén por la Pascua; y después de convencerlo con una importante suma de dinero, fue enviado en una caravana fuera de Israel, lo más lejos posible, diciendo en el camino que era Jesús y que lo habían querido matar pero él se había logrado escabullir. Este impostor terminó en un lugar que era un enclave caravanero y sede de una comunidad judía, Srinagar, Cachemira. Allí vivió y murió, cometiendo un pequeñísimo pero importante error de imagen del personaje que estaba suplantando, como fue: casarse... Jesús había hecho los votos del nazareato que significaban el celibato. Y es que conociendo el proceso que seguiría su misión en la Tierra, hubiese sido una irresponsabilidad haberse hecho de esos vínculos.
— ¿Qué pasó después de que Jesús resucitó?
—Ya les hemos dicho que cuando una persona muere, fallece su cuerpo físico y al cabo de tres días, que es lo normal, también se muere el astral y el mental superior. De tal manera que el cuerpo de las emociones y la personalidad y el carácter mueren con uno, por lo que no es de extrañar que al haber resucitado Jesús, ya no fuese aquel que conocieron como tal, sino fuese su real ser, el acopio de todas sus vidas pasadas el que se manifestó. Por ello les habría costado reconocerlo a María de Magdala, así como a los discípulos camino a Emaús.
El Maestro convivió con sus apóstoles cuarenta días más, como una purificación y cuarentena frente a lo que sería su misión hacia el mundo, distribuyendo roles y responsabilidades. A Juan, el llamado discípulo amado, por ser el más joven y en cierta manera el hijo espiritual de Jesús, lo dejó encargado de la Hermandad Blanca de la Tierra, y fue el único que no tuvo muerte violenta, reencarnándose una y otra vez en el planeta. Los demás han venido reencarnando, en otros planetas, por lo que no les debe extrañar que alguno de los que fueron apóstoles en el pasado de Jesús puedan estar llegando con los grupos de contacto extraterrestres.
— ¿Y Jesús va a volver? ¿Cuándo ocurrirá ello?
—El que va a volver es el Hijo del Hombre que llegó a su cristificación y por mérito propio, se consagró como un Hijo de Dios.
Su retorno está muy próximo y dependerá de ustedes las condiciones en que se producirá dicha vuelta. Ciertamente está en vuestras manos. Dependerá de lo que la humanidad haga para bien o para mal el que este retorno pueda sellar la cristificación colectiva, con el salto cuantitativo y cualitativo hacia la cuarta dimensión; o quizá pueda significar la evaluación del fracaso colectivo. Pero eso sí, nadie va a castigar a nadie. No es cierto que se acerca un castigo para la humanidad, por cuanto cada uno recogerá lo que ha sembrado en sus existencias. Y el retorno significará el fin de un ciclo planetario y el inicio de otro.

Fragmento extraído de “El Libro de los Guardianes y Vigilantes de Mundos”
Sixto Paz Wells

domingo, 10 de abril de 2016

Conferencia de Livio Silva





Conferencia de Livio Silva

La raza primordial. En el primer tiempo Victor Salazar Soto.




La raza primordial. En el primer tiempo

Victor Salazar Soto.

Caballeros de la Orden del Sol.

La esencia espiritual era el eterno alfa y omega. El infinito concibió en su mente todas las existencias. Los creadores se expandieron así esta parte del universo físico ellos existe en los mundo mentales aunque no tienen cuerpo físico, pero pueden acondicionar un cuerpo a su voluntad creadora.
En el inicio del primer tiempo, existió la raza, primordial, creada con lo mejor de del ADN. De los creadores.
Estos seres, eran altamente evolucionados, conocedores de su realidad multidimensional, su estructura entérica era como un gelatina de forma circular, algo así como una enorme célula, su estatura como de 4 a 5 metros de altura, aunque se podían comunicar mentalmente, también lo podían hacer atraves de sonidos en un lengua mantra lisado.
Su estructura gelatinosa era luminosa transparente pero, por su estados emocionales irradiaban mutables colores, según su estado emocional.
No tenían sexo, se automultiplicaban, por si solo. Estos seres multidimensionales heredaron, a la futura raza humana algo de su ADN.
Cuenta una leyenda que dios le dio un libro a Adán, y el contenido del libro le dio un conocimiento a Adán, algo que ni los propios ángeles tenías.
Desde el inicio de los tiempos, la frecuencia akasica, que es La resonancia Schumann, esta frecuencia esta conectada al .éter, espacio o energía cósmica.
Es esta banda va quedando grabados toda la historia de la humanidad, desde los inicios de los tiempos
Cada ser humano, emite una vibración propia no se repite dos solo es una, le llaman el nombre cósmico.
Los seres humanos irradiamos un sonido que emite colores, este sonido no está en el cuerpo físico, ya que tu cuerpo irradia un sonido que se entrelaza con tu ser.
En el sonido de tu esencia primordial, allí está registrado todas tus existencias, es el que está conectado, con tu creador atreves de tu ADN primordial, el que se conecta con todos las frecuencias del registro akasico.
Caballeros de la Orden del Sol.

Mensaje extraterrestre en el Cajón del Maipo



Mensaje extraterrestre en el Cajón del Maipo

Chile significa muchas cosas para mí. Fue, de hecho, el primer país que me invitó para ofrecer una conferencia. Corría el año 1998 y estaba presentando mi libro “Los Maestros del Paititi”. Desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente: nuevas conferencias, entrevistas en televisión, expediciones y encuentros cercanos. Lugares como San Pedro de Atacama o la isla de Pascua quedaron grabados a fuego en mi ser. Pero en esta ocasión quiero hablar de una zona próxima a Santiago, un lugar de contacto que también ha sabido cautivarme: el Cajón del Maipo. En medio de las montañas, una base extraterrestre envía un mensaje.



Arriba: El Monumento Natural "El Morado", en el Cajón del Maipo.



Luces en el cielo

El Cajón del Maipo es un cañón andino que se ubica a solo una hora de Santiago de Chile. Corresponde a la alta cuenca del río Maipo, emplazada a unos 900 metros sobre el nivel del mar, en donde es encajonada por los cerros. Este enclave de gran belleza es elegido por muchos viajeros por sus distintas opciones de trekking y deporte de aventura. Pero, también, es un lugar buscado por su magnetismo y misterio.

Son muchos los reportes de avistamientos ovni en la zona. Incluso, hasta testimonios de encuentros cercanos con “humanoides”.

-Hablamos con investigadores de la Fuerza Aérea de Chile -me comentaba Pablo Zárate Moya, miembro del equipo de “Crónica Extraterrestre”, programa de UCV TV-, y los militares nos confirmaron que sí tenían reportes de avistamientos en el Cajón del Maipo.

-Y qué dicen al respecto -pregunté.

-Que pueden explicar el 95% de los casos, desde satélites, iridiums flares y hasta los “resplandores de los Andes” (fenómeno producido por el plasma del Sol que impacta en las montañas), pero aún se encogen de hombros ante ese incómodo 5%.

-¿Qué hay en ese 5%, por ejemplo? -le dije a Pablo, mientras acomodaba mi silla de camping en el hermoso predio que arrendamos en el Cajón del Maipo para ofrecer uno de mis talleres.

-No saben aún –contestó-. Dentro de ese ese 5% hay un evento que en la ufología chilena se denomina LIA (Luz Intermitente Aérea), una luz que en un principio parece ser la señal estroboscópica pulsante de un avión. Pero no. No son las luces de navegación de aviones o helicópteros. Son objetos silenciosos, sin alas, hélices, nada conocido, rodeados de una intensa luz blanca que pulsa. Como la que vimos el año pasado aquí contigo...

Pablo estaba en lo cierto. En la semana santa del año 2015, en un anterior taller de contacto, ante el enorme grupo que se hallaba reunido en el predio irrumpió una intensa luz blanca, a muy baja altura, que surcó nuestra vertical mientras emitía un destello pulsante. Sin duda, eran “ellos”...

En estos talleres de contacto he procurado compartir todas la vivencias e información disponible que hemos acumulado a lo largo de estos años de acercamientos con los extraterrestres. Si bien es cierto, he difundido esta información libremente a través de mis sitios oficiales de internet -para que el mensaje llegue a todos-, mucha gente necesita experimentar en tiempo real todo lo que hacemos: los campamentos, las charlas, las técnicas de meditación para crear las condiciones de contacto y, si “ellos” lo permiten, ser testigos de alguna aproximación. Y aclaro que no “cobramos” por ello. Solo pedimos una colaboración que permita cubrir los costos (billetes de avión, hospedaje, alquiler del predio, y un largo etcétera). Somos muy felices compartiendo todo esto con la gente.

El viernes 25 de marzo de 2016 ya estábamos instalados en el camping. Y esa misma noche tuvimos al menos tres avistamientos. Las ochenta personas que participaban del taller fueron testigos. Era curioso constatar cómo la tecnología se ponía a servicio del análisis de todo cuanto se movía en el cielo: celulares y tablets conectados a una red de datos de internet vericaban con aplicaciones especializadas los satélites visibles, iridiums, geo-estacionarios o la ISS.

En vista de la presencia y apoyo de los guías extraterrestres, pregunté en meditación si podíamos recibir una comunicación. Un breve mensaje mental surgió de pronto en mi cabeza, afirmando: “Mañana, a partir de las 21 hs, prepárense y nos comunicaremos. Contestaremos tus preguntas”.

Ciertamente tenía algunas preguntas. Y una que me rondaba era si la actividad de los apunianos se hallaba “asociada” a otros casos de contactismo aparentemente inconexos. Oficialmente, el encuentro cercano con los apunianos tiene cuatro claros registros. El primero data de los años 50, con los campesinos de los Andes peruanos de Áncash, habitantes de los pueblos del legendario Callejón de Huaylas. El segundo registro empieza en 1960, con la experiencia de Vlado Kapetanovic en la Central Hidroeléctrica de Huallanca y su posterior cruzada de difusión. El tercer registro nos lleva a 1974, cuando el periodista español J.J. Benítez acude a un avistamiento ovni al desierto de Chilca, convocado por el contactado Carlos Paz Wells -fundador con su hermano Sixto del Grupo Rama-. El ser que coordinó el avistamiento de Benítez fue “Kulba”, un apuniano. El cuarto registro nos lleva a 1975, en España, donde un grupo de testigos empezará a recibir mensajes del apuniano “Geenom”.

Como digo, oficialmente, estos son los antecedentes más claros que involucran a esa civilización extraterrestre de Alfa Centauro -los apunianos- y su programa de contacto, iniciado en el Perú en 1955, aunque ello no les haya impedido participar de otras tareas y misiones. Pues bien, en el mundo hay otros casos que tienen, a mi parecer, la huella dactilar de los apunianos. Uno de ellos nos lleva a Italia, precisamente a la localidad de Pescara. En 1956 -solo un año más tarde del inicio del programa apuniano en el Perú-, unas ciento cincuenta personas habrían sostenido contacto con seres extraterrestres de distintas procedencias, aunque agrupados en una agenda de aproximación antropológica. Algunos de esos seres llegaban a los tres metros de estatura y lucían como los apunianos. Este programa de contacto se conoció como “Amicizia” (Amistad). Curiosamente el mismo significado de “Friendship”, que nos lleva a otros casos de contacto amigables ocurridos en Chile en la década de los años 80 -en donde varios testigos afirmaban haber sido curados por seres nórdicos que se escondían en su base secreta del sur, en el océano, cerca de Chiloe-. He conocido algunos testigos de primera mano de este caso y hasta el propio Don Francisco -un célebre conductor de televisión chileno- en el intermedio de una entrevista que me hacía en su programa de Miami, me comentó que había sido testigo de uno de los avistamientos de los “Friendship” sobre la ciudad de Santiago. El incidente fue el 17 de agosto de 1985, a pleno día, y Don Francisco lo transmitió en vivo a escala nacional (ver vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=eRm56B7Gz2A).





Arriba: el libro testimonio de Octavio Ortiz.



Sabía que el programa de los apunianos iniciado en el Perú se basaba justamente en eso, en la amistad, por ello difundieron tanto aquellas frases como “Todo por los demás” o “No lo olvidaré”. ¿El caso “Amecizia” en Italia y los contactos con “Friendship” en Chile están conectados?

Fue primero la periodista ítalo-norteamericana Paola Harris, y luego el periodista mexicano Yohanan Díaz, quienes me expresaron su misma sospecha. Estábamos viendo algunas piezas sueltas de un “rompecabezas”. Piezas que se empiezan a acomodar...


El mensaje de Ivika

Sábado 26 de marzo de 2016. Alrededor de las 21 horas nos reunimos para intentar recibir el mensaje señalado. Previamente habíamos hecho un trabajo con el “hipercubo”, una técnica de visualización que nos entregó la guía apuniana Ivika para controlar la energía “Minius”, que se halla presente en todo el Universo, incluso dentro de nosotros mismos (en un próximo artículo ampliaré información sobre este tema).

Justo después de terminar la meditación con el Hipercubo, se produjo un breve avistamiento, de escasos segundos, en donde un objeto brillante se desplazaba sobre las montañas para luego emitir un “flash” en nuestra dirección. Aunque fue solo un instante, Freddy, el camarógrafo de “Crónica Extraterrestre” de UCV TV, logró captar ese momento.



Entonces llegó el mensaje psicográfico:



Estamos cerca, enviando este impulso telepático para orientarles. Saben que constantemente monitoreamos sus movimientos, avances y aprendizajes.

El conocimiento que encierra la energía Minius es muy importante por su mensaje de conciencia. El Minius les permitirá recordar las distintas puertas de comunicación con los núcleos del Universo. Vemos que han dado grandes pasos en la comprensión de todo esto, pero el camino aún es largo para alcanzar un elemental entendimiento del Minius y su proyección. En Atacama, como lo anticipamos, darán un paso más en ese entendimiento. El mensaje de la conciencia del empleo del Minius es fundamental para construir un nuevo hombre, un ser que viva en armonía con la creación. Al situarse en este entendimiento, verán que el Minius, más allá de ser la parte más pequeña de lo que ustedes denominan “materia”, es un camino hacia la fuente, la mente de Dios.

El encuentro en Atacama, que desarrollarán entre el 24 y el 26 de septiembre, les ayudará a interpretar porqué en este tiempo hemos reactivado estas informaciones y su difusión.

Antes de la cita en Chile, en los viajes simultáneos al desierto de Gobi y Altái, sellarán un viejo acuerdo con las más profundas fuerzas de la paz y de la luz. El 1 de agosto lo vivirán, cuando se produzca ese abrazo cósmico de esperanza a la Tierra. Ya les hemos dicho que hay compromisos que son personales e intransferibles, aunque en su caminar representen a aquellos que aún no llegaron y a muchos otros que los acompañarán espiritualmente. Ellos irán al lado de ustedes.

En los próximos encuentros y reuniones (como en Monte Shasta o Monte Perdido) nos haremos sentir, y muchos nos verán. Estamos apoyando con intensidad esta etapa del contacto porque se hallan más cerca de recordar.

Sobre tu consulta, ciertamente disponemos de instalaciones en diversas partes del mundo, especialmente en la región andina. Diversos episodios de contacto que se han reportado en Chile están relacionados con nosotros y el programa, pero no en todos los casos. Aún no es tiempo de ahondar en esas misiones, ni en las actividades científicas en islas-laboratorio que funcionan como centros de seguimiento del cambio climático terrestre y, también, como células de sanación, en donde se aplican energías y procedimientos ajenos al conocimiento humano. Hemos continuado trabajando en silencio, tal y como lo hicimos en un principio en las montañas del Perú. Caminamos con ese proceso de aprendizaje. En los Andes sudamericanos aún estamos en contacto con varios pueblos.

Queremos decirles que muy pronto empezaremos a mostrarnos en medio de la gente. Será en los lugares de protección. Apareceremos con mayor frecuencia como uno de ustedes para poder compartir desde otra perspectiva. Que ello no les sorprenda, porque no solo somos muy similares en fisonomía: tenemos el conocimiento y los mecanismos necesarios para pasar inadvertidos y mezclarnos.

Nos veremos en Atacama.

Ivika



Sí, Antarel en contacto:

Nos vieron en el cielo cuando llegaron aquí. Abran los brazos al encuentro fraterno, que no empieza en las estrellas, sino aquí mismo, en lo más íntimo de cada ser.

Sí, tenemos una instalación bajo tierra en esta área. Cajón del Maipo es un corredor. Volverán aquí en nuevas ocasiones. No se olviden de “El Morado”.

En Chile se formarán nuevos grupos de contacto afines a las nuevas tareas. Luego de Atacama recibirán las indicaciones.

Sobre tu pregunta, sí, en semana santa de 2017 podrán convocar a un nuevo encuentro en la zona del Uritorco.

Antarel

Bastián Díaz recibió también una psicografía de Antarel:

Sí, soy Antarel.

El 24 de septiembre será perfecto para el encuentro. Será el comienzo de una nueva etapa, en donde una nueva información será entregada. Este encuentro marcará un antes y un después en la labor. Muchas dudas serán contestadas. Nos verán cuidándolos todo el tiempo en San Pedro de Atacama.

Aliméntense liviano y procuren estar siempre unidos. El día 25 nos verán con ustedes. Ricardo: recibirás aquella información trascendental que se encuentra pendiente, vayan con el corazón abierto, estamos con ustedes.



Ricardo Gatica recibió el siguiente mensaje del apuniano Godar:

Sí, les saludamos.

Amados hermanos se preguntan sobre el misterio de “Friendship”.

Muchos casos existen, todos reales, sin embargo asociarlo a un solo punto es un error.

Ricardo: estás en esta zona llamada el Cajón del Maipo que muchos misterios encierra, mas también respuesta tiene. En las montañas, en un volcán dormido, tenemos nuestras instalaciones. Lo conocen como “Cerro Marmolejo”, está muy cerca de la localidad de “El Morado”, donde existe un caso que demuestra nuestra presencia, el de Claudio Pastén.

Pronto más información recibirán.

Se despide Godar, con amor fraterno.







Arriba: parte del grupo que participó de estas experiencias.



Los mensajes habían sido claros. Aunque Ivika prefirió no profundizar, de momento, la relación de ellos con el caso “Friendship”, fue evidente que se refería a este asunto al mencionar las “islas-laboratorio”. Pero no quiso vincularlo totalmente a sus actividades. En el mensaje de Godar recibido por Ricardo Gatica surge la misma conclusión. Hay una conexión, pero no se puede asociar todo a un solo punto. El panorama es más complejo.

También resultaba interesante el anuncio de su presencia entre la gente como “infiltrados”. No queda claro cuándo y en donde podría suceder -y me imagino que ello hasta podría ser sorpresivo por condiciones de seguridad-, pero sí comprendo que esos acercamientos no se darían en la ciudades, sino en los “lugares de protección”, un término que usan los extraterrestres para referirse a pueblos, zonas o áreas en donde tienen una base próxima o lugar de operaciones. Para que se entienda esto, los grupos de contacto acuden habitualmente a esos “lugares de protección”, que serían como “embajadas” de la organización que agrupa a esos seres -conocida en el contactismo como la “Confederación”-. Cuando el contactado acude a esas “embajadas” atendiendo una “invitación”, activa un protocolo de acercamiento que habilita a estos seres la entrega de información específica o tareas relacionadas al programa. Es una de las tantas razones por las que grupos de contacto viajan hacia ese tipo de zonas, como lo es, por citar algunos ejemplos, Altái en Siberia, Monte Perdido en España/Francia, Monte Shasta en los Estados Unidos, Tepoztlán en México, Huascarán en Perú, San Pedro de Atacama en Chile o Capilla del Monte al pie del Uritorco en la Argentina.

Estoy trabajando en un nuevo libro que tentativamente se titulará “Protocolos de Contacto”, en donde explico estos y otros puntos para que sirva de base para la formación de grupos de investigación. Grupos de experimentadores, en definitiva, que puedan seguir un camino libre, sin formas ni estructuras, con el único deseo de crecer en comprensión en el contacto cósmico.

En Atacama, según los apunianos, fluirán las indicaciones. Y también nuevas tareas en el Cajón del Maipo, en donde ellos ya han contactado a otros testigos, como podría haber sido el polémico caso de Claudio Pastén, quien sostuvo haber tenido un encuentro cercano en 1997 con un ser de aspecto nórdico llamado “Irenko”, quien se comunicaba en un extraño idioma denominado “Corania” (¿Irdin?). ¿Todos estos casos de contacto están conectados?

Si es así, es momento de verlos en su justa dimensión.

Salimos muy contentos de este nuevo retiro en el Cajón de Maipo.

Ahora, solo hay que esperar...

sábado, 9 de abril de 2016

Informe Misión Rahma Perú


Misión Rahma Perú

SE DIO INICIO A LAS 24 PRACTICAS COMO GRUPO DE CONTACTO RAHMA, EL DÍA DE AYER. AUN PUEDES PARTICIPAR.
DIA: SOLO VIERNES.
INICIO DE LA REUNIÓN: 07:30 P.M. (HORA EXACTA).
LUGAR: JR. BOLOGNESI N° 575 A-502, SAN MIGUEL (ALTURA DE LA CUADRA 13 DE LA AV. LA MARINA; 8 CUADRAS HACIA EL MAR. CONJUNTO HABITACIONAL "JULIO C. TELLO” - PLAZA PALLKA), Lima - Perú.
TELÉFONOS: 2728234 / Celular: 985261701 - 941302857.
LUZ, PAZ Y AMOR.
MISIÓN RAHMA PERÚ.

Nave extraterrestre COLUMO de la medicina:



Nave extraterrestre COLUMO de la medicina:

Contacto Interdimensional.
Sixto Jose Paz Wells.
pd: nave de recreación.

En Rama hemos sabido de la existencia de una base orbital llamada "Columo," en donde un grupo de Guías tiene a su cargo la ayuda a personas sujetas a enfermedades .El encargado o médico en jefe es el Guía Erjabel. La nave tiene en forma de disco compuesto de tres anillos de un color verde fosforecente,debajo de los cuales baja un largo apéndice cilíndrico .El dominio del espectro electromagnético hace que no sea vista ni captada esta nave ,desde cuyo interior se observa permanentemente el planeta ,haciéndose evaluaciones de los niveles de contaminación y deterioro de la atmósfera,para ayudar solapadamente sin anuncios ni fanfarrias.
En el interior de la nave médica hay una gran sala en forma de esfera ,llena de pantallas y equipos técnicos.También hay un cuerpo humano de tamaño de tamaño natural de cristal,en donde se realizan proyecciones de ayuda a gente de la Tierra o para sus propias tripulaciones,restaurando el nivel energético o simplemente armonizando con irradiaciones de luz.
Recuerda mucho al cráneo de cristal de roca,encontrado en Bélice, en Centroamérica,en el asentamiento maya de Lubantum, y que es de un grado de dureza tal, ke deja sin poder explicar su confección.
Su uso ritual,vinculado a las curaciones,crea un parentesco muy sospechoso con los elementos extraterrestres que hemos venido conociendo.
Contacto Interdimensional.
Sixto Jose Paz Wells.

El Maestro de la Túnica Blanca


El Maestro de la Túnica Blanca

“Después de estas cosas tuve una visión,
y vi una puerta abierta en el cielo,
y la voz aquella primera que había oído
como de trompeta, hablaba y, me decía:
sube acá y te mostraré las cosas
que han de suceder después de estas”

(Apocalipsis 4,1)


Fuimos caminando con Mardorx a las afueras de la ciudad, guiados en todo momento por la blanca canepla que se mantenía siempre a una distancia constante de nosotros. Íba¬mos por un camino ancho y empedrado que cruzaba la ciu¬dad de un extremo a otro, acercándonos al pie de unos ce¬rros no muy altos y alejándonos del grueso de los edificios, que sabemos —por lo que nos han dicho—, que se extienden a gran profundidad en el subsuelo. En el firmamento, apare¬cía ocupando gran parte del horizonte, el gigantesco y colo¬rido planeta Júpiter. Mientras que al bajar la mirada, para ver por dónde iba, pude observar cómo se destacaba allí cerca, y delante de nosotros, una impresionante cúpula de un color blanco azulino, con destellos brillantes. Tenía en su parte su¬perior lo que parecía ser el símbolo de una estrella de seis puntas. Era este edificio la sede transitoria de los 24 Ancianos o Consejo de la Galaxia, lugar al que había llegado en algu¬nas otras ocasiones a través de los pasos interdimensionales. Recuerdo muy especialmente la de 1974, cuando varios de nosotros llegamos a estar delante mismo del Consejo, a través de un Xendra Gimbra.

La vereda terminaba en una rampa que ascendía hacia una inmensa y espectacular puerta, la cual se abrió a nuestro pa¬so. Dentro, el colorido era alucinante. Había cantidad de salas y corredores que se multiplicaban y abrían en todas direccio¬nes, pero el común denominador era la poca presencia de muebles. Seguimos nuestro camino hacia la derecha, y luego, más adelante, tomamos el lado izquierdo donde encontramos una rampa que ascendía formando una curva, con un peque¬ño escalón que se intercalaba cada tanto. Por ese lugar subi¬mos hasta un salón donde había esculturas de metal, muchas de ellas representando mundos, sistemas y toda clase de es¬tructuras estelares.

La esferita se nos había adelantado y se había ido al fondo de la estancia, donde apareció un hombre de cabello oscuro, vestido de blanco. De pronto, este personaje se detuvo a co¬municarse con la canepla, y luego lo hizo con el guía, quien también avanzó ligero hasta ubicarse delante de él. Yo quedé rezagado y a la distancia, quizás a la espera de la autorización para acercarme. De pronto, aquella persona alzó su brazo y su mano, llamándome con voz fuerte y melodiosa.

—¡Acércate, querido amigo!...

Me fui aproximando hasta quedar delante de esta persona de mediana edad, delgada pero a la vez fuerte y un poco más alta que yo. Tenía él un aura de sabiduría antigua, e iba vestido con una túnica larga y suelta. Su pelo —como lo había percibido a la distancia—, era largo y oscuro, con una raya en el medio, po¬derosas entradas y frente amplia. Su tez lucía tostada, como la de los árabes actuales, con bigotes y barba tupida, partida en el me¬dio, así como redondeada a los lados y en las puntas.

Ese rostro me resultaba familiar... mientras mi cuerpo se estremecía en su presencia.

—¡Discúlpame Maestro! —me apresuré a decir sin poder ocultar la emoción—, pero ¿eres quien creo que eres?...

—¿Qué dice tu corazón?

—¡Pues, mi corazón está a punto de estallar! —repliqué tartamudeando.

—No estás equivocado, y como ves, aún conservo las hue¬llas de mi última estancia en la Tierra—. Dijo esto y me mostró sus manos. Al extenderlas, se retrajeron las mangas de su túni¬ca dejándome ver unas terribles cicatrices de un color rosado anaranjado, como si fuesen ampollas de quemaduras más que huecos de clavos, ubicadas a la altura de las muñecas.

En ese instante, lo único que se me ocurrió hacer fue acer¬car temblorosamente mi mano derecha a la suya, y tocar con mis dedos su palma, la cual era dura y áspera pero muy cálida. De inmediato la retiré, porque entonces Él empezó a hablar.

—/Valió la pena ... —dijo, esbozando una sonrisa.

Su comentario produjo un lapso en mí. Me quedé en un profundo silencio y hasta pensativo. ¡No lo podía creer!... ¡Es¬taba delante del Maestro!... En 1987, durante mi tercer ingre¬so físico en una nave extraterrestre, cuando por primera vez los acompañaba físicamente en una nave a Morlen (Ganíme¬des), llegué a una de las ciudades de este satélite. Esa urbe era llamada “Confraternidad”, vivían alrededor de 12.000 personas de origen terrestre que fueron extraídas de nuestro mundo, en los últimos 300 años, rescatadas por los extraterrestres de lu¬gares como el “Triángulo de las Bermudas” o el “Triángulo del Dragón” en el Pacìfico, donde se abren cada cierto tiempo y por determinadas condiciones, puertas interdimensionales. Son Umbrales naturales que atrapan todo tipo de objetos me¬tálicos, junto con sus tripulaciones. Allí estaban siendo prepa¬radas para ser devueltas en pequeños grupos a nuestro mun¬do, a partir de Agosto de ese mismo año, para infiltrarse en nuestra sociedad y ayudar de esa manera a acelerar el gran cambio. También me dijeron en esa ocasión que ese año, se¬gún nuestro calendario, estaba regresando el Maestro a nues¬tra Galaxia, y específicamente a Morlen, con el fin de supervi¬sar el proceso de la humanidad de la Tierra.

Todo ello se me vino a la cabeza, como una multitud de imágenes y recuerdos que atiborraban mi memoria. Cuando reaccioné dije:
—Perdón, no entendí. ¿Qué fue lo que valió la pena? —pre¬gunté, sin recuperarme aún de la impresión.

—El darlo todo por amor en una existencia, porque con tal esfuerzo hoy el camino es más claro, abierto y accesible a todos.

—¿Pero fue en una o en varias? —inquirí, quizás con in¬solente curiosidad.

—¡La última fue la mejor aunque resultó la más dura!

Su respuesta fue un bálsamo para mí, porque la había da¬do con un especial sentido del humor. Había en Él una cor¬dialidad tan especial y maravillosa, que sinceramente no me sentía digno de estar allí. Y hasta me avergoncé de haberlo tra¬tado tan familiarmente y de haber indagado.

Él se dio cuenta de mi conflicto de emociones y pensa¬mientos, y entonces, como dándome una mano espiritual me hizo una pregunta.

—¿Qué te aflige mi amigo?

—¡A tu lado me siento bien, y pareciera que nada impor¬ta, Señor! Pero en el mundo las cosas están difíciles... —res¬pondí sin poder evitar una cuota de desaliento. Sentía que po¬día desahogarme en Él.

—Es una etapa difícil, es cierto ¡pero en la medida en que haya más gente entregada al servicio a los demás habrá más esperanza y amor en el mundo!, ¡eso es lo que cuenta!

—¿Y para qué, Maestro? ¿En qué consistió realmente tu mi¬sión?... Durante estos años hemos escuchado muchas cosas de Ti, pero resultan incompletas —repliqué atropellando con mis pensamientos y mis preguntas desordenadas.

—Hubo un momento en que había que crear esa esperan¬za de la que te hablé. Se había llegado a una situación crítica en que parecía inviable construir un puente de luz de unión entre los tiempos y los universos. Había muchos seres que tra¬taban de asegurar la supervivencia de la humanidad, y el cumplimiento de su labor, ayudando al ser humano a descu¬brir las expectativas cósmicas que pesan sobre él, pero la labor del acechador había sido muy grande, neutralizando este pro¬ceso de despertar y darse cuenta.

No faltaron quienes hasta llegaron a dudar de que la huma¬nidad lo lograría... Entonces, ¡yo me ofrecí para intentarlo! ¡Vine a unir las orillas¡ y a acercarlo que estaba alejado! ¡Pedí la opor¬tunidad para tratar de vivir el amor hasta las últimas conse¬cuencias y dar esperanza, poniendo lo mejor de mí al servicio del Plan!... Pero sin el apoyo del Padre, no hubiese podido...

En verdad te digo: vine a recordar qué es lo que se espera de nosotros y a aprender y enseñar el cómo, para que se haga, o por lo menos se intente...

—Tus palabras recogen muchos de los pensamientos que los Guías nos han transmitido en todo este tiempo. ¿Por qué es así?

—Ellos también están aprendiendo a ser buenos discí¬pulos...

Observé en ese momento que, al hacer su último comen¬tario, el Maestro dirigió una mirada benevolente y una sonrisa cariñosa hacia Mardorx.

—¿Y cómo entonces? ¿Cómo podemos acercar lo que esta¬ba distante? —volví a preguntar, retomando sus palabras.

—¿Recuerdas cómo durante mi vida puse énfasis en las cu¬raciones? Pues de eso se trata. Hay que sanar el alma de la hu¬manidad a través del “amor en el perdón”... Mi misión fue en¬señar que el amor es la fuerza más poderosa del universo, ca¬paz de abrir impenetrables muros y enlazar abismos insonda¬bles; y que sí es posible vivir para amar, morir por amor y...

—¿Resucitar en el amor...? —contribuí casi sin darme cuenta por seguir cada palabra de su hermosa enseñanza.

—En verdad así es, y la humanidad va a ser requerida en un gran esfuerzo de amor cuando sepa su naturaleza y origen. Allí va a tener que ser capaz de perdonar mucho, tanto a aque¬llos que permitieron que vinieran de afuera otros con actitudes equivocadas, como a los acechadores y a quienes estuvieron a su servicio saboteando el proceso. Pero si antes no se ha ejerci¬tado ese “perdón” en lo diario y cotidiano, en lo prioritario y más cercano, fracasará la misión colectiva.

—¡Entonces se confundió Tu mensaje! No entendieron lo que dijiste, ni lo que hiciste. Al final no valoraron la impor¬tancia del perdón como medio transformador, y por el contra¬rio, creyeron que Tú ya lo habías hecho todo, y que bastaba con tenerte fe...

Cuán necesaria es en esta época la reconciliación de los se¬res humanos consigo mismos y con los demás. Pensaba para mis adentros... ¿Pero qué estaba diciendo yo? ¿Cómo podía ser que estuviese allí viviendo esa experiencia y dirigiéndome al Maestro de una forma tan sencilla y coloquial?... ¡Pero... sí, es¬taba allí y era real!

—¡Yo soy el mensaje! ¡Y el mensaje fue mi vida! En lo que hay que tener fe es en el amor... —afirmó el Maestro, con mu¬cha energía.

—Eso ya lo tengo claro... discúlpame Señor que cambie de tema, pero ¿por qué en los Evangelios dicen que Tú eres “el Señor del tiempo”?

—¿No has aprendido bien la lección que te han enseñado los hermanos del espacio o es que me estás tomando la lección a mí?... —se sonrió, como cuando uno festeja una inocente travesura de un niño—. Con mi vida, lo que se logró fue acer¬car el tiempo que vive la humanidad con el tiempo en que se desenvuelve el universo, de donde llegaron aquellos que fue¬ron llamados ángeles. Mi vida supuso un portal que se abrió, un puente que se tendió desde aquí hacia allá, y que ahora es¬pera ser reencontrado y transitado... También había que ele¬var al ser humano por encima de su condición de “proyecto “, dignificándolo delante de los demás mundos y civilizaciones, logrando niveles nunca vistos que permitieron acercar nues¬tra existencia material y mental con el Universo Espiritual.

—Es complicado todo eso que los extraterrestres nos han venido diciendo, de que estamos viviendo en un tiempo al¬ternativo que realmente no existe y que hay un tiempo real del universo que es el que sí existe. ¿Pero es que acaso el tiempo no es sólo una creación mental, una forma referencial? ¿Qué vendría a ser el tiempo entonces? (Ya para ese momen¬to, estaba maravillado de tener la oportunidad de preguntar y ser esclarecido de la forma que lo estaba siendo. Por supues¬to, estaba aprovechando la situación al máximo).

—¡Ciertamente es complicado! —contestó el Maestro—. Y te lo voy a explicar como aquí lo enseñan a los niños, para que lo puedas unir con todo lo que te han dicho antes: el Tiempo es la Creación misma, pero es que después de la última creación hubo una creación alternativa o segunda creación, o llámale si deseas recreación, afectando los procesos originales. Un cír¬culo tocando otro círculo.

—¿Como un número ocho o el símbolo del infinito? —pre¬gunté intrigado.

—Es cierto... —dijo el Maestro demostrando una paciencia in¬finita—. Después de que alcancé traspasar el umbral de la séptima dimensión, fue como un sello simbólico que se abrió, así como una realidad que se concretó, descorriéndose los velos del conocimien¬to que iluminarían las vidas de aquellos buscadores de la verdad, para que cada cual también lo intente. Estaba en la séptima di¬mensión conectando con el Universo Espiritual, pero a la vez po¬día desplazarme a voluntad hacia una octava dimensión, por cuanto fui considerado “Hijo de Dios” por derecho propio (mérito).

Una vez resucitado no podía permanecer aquí material¬mente, pues ya pertenecía a otra realidad dimensional, aunque conservaba el cuerpo físico. Por ello tenía que ubicarme fuera de aquí para dar opción como para que cada uno hiciese su par¬te, y así cimentar el proceso de construcción del puente...

—¿El de la reconexión cósmica, que permita integrar las dos realidades paralelas? —aporté impulsivamente.

—¡Muy bien, la lección está aprendida!... ¡Y habrá enton¬ces un nuevo tiempo, y una nueva tierra así como un nuevo ser humano! Esto significa una renovación total...

—¿Y dónde has estado realmente todo este tiempo? —lan¬cé mi consulta como queriendo complementar la información que tenía.

—¡Bien lo sabes!... Porque ellos (los Guías) ya te lo habían comentado hace unos años. Pero veo que quieres una descrip¬ción más detallada del asunto.

Cuando una nave enviada por la Gran Hermandad Blanca del Universo me recogió de la Tierra, poco tiempo después de mi resurrección, fui llevado al espacio exterior. Primero llegué donde el Consejo de los Veinticuatro Ancia¬nos de la Galaxia; después, seguí mi camino hacia el Centro del Universo Local y llegué al Consejo de los Nueve de An¬drómeda, que me acogió hasta que el tiempo fuese cumplido para la humanidad de la Tierra. Luego, hace poco, volvía la Vía Láctea y al interior del Sistema Solar, encontrándome co¬mo ves actualmente en este lugar y muy cerca de regresar al mundo.

Ahora te pregunto yo a ti y todos a través de ti a la huma¬nidad: ¿dónde han estado todo este tiempo?
¡Ay caramba!..., ahora me encontraba en problemas, por¬que no sabía qué responderle. Yo era un ser humano insigni¬ficante, ¿qué podía contestarle?

—Supongo que buscando, Señor... Buscando en todas partes -contesté como sintiéndome atrapado y sin salida, condenado a un irremediable tirón de orejas.

—No busquen fuera de la gente ni fuera de ustedes... Con los demás está su misión...

Nuevamente su comentario me llenaba como alimento el espíritu. Y sin poder controlar mi inquietud continué con mi andanada de preguntas.

—¿Y por qué estás aquí Maestro? —aunque tenía una idea, quería escuchar su versión.

—La puerta de conexión del Sistema Solar con el Universo en el Tiempo Real está en esta zona (las lunas de Júpiter) y no falta mucho para que la humanidad se percate de su existencia.

La respuesta me dejó pasmado. Estaba sorprendido por lo que me dijo.

—¿Cuándo será el día en que se sepan y se cumplan estas cosas? —seguí sonsacando sin parar.

—Ya se está acercando, los acontecimientos así lo manifiestan. Por ello estoy cada vez más próximo... —enfatizó el Maestro.

De pronto irrumpió Mardorx, aprovechando que el Maes¬tro hizo un silencio y lo había mirado como con complicidad, esperando que dijera algo y no fuera un convidado de piedra.

—Mas, son ustedes los que lo están acercando, desde el mo¬mento en que se va produciendo un proceso de definición co¬lectivo del ser humano. Porque si crecen en conciencia descu¬brirán que tienen una labor para con ustedes mismos y otra para con los demás.

—¡Ciertamente!... —dijo el Maestro, celebrando al Guía presente—. El momento actual los está invitando a asumir su lugar en la fiesta del cambio. No se resistan a ser felices y a ce¬lebrar.

—Perdón por la consulta, pero ¿qué ha sido de tus apósto¬les? En la actualidad, como parte de los delirios y desequilibrios de los egos, hay cantidad de gente en la Tierra que se cree la encarnación o reencarnación de tus primeros seguidores.

—¡Tú lo sabes, también te fue dicho! Pero se ve que quieres que yo mismo te lo confirme... Muchos de mis apóstoles que se identificaron con el proceso, sellaron su propia cristificaci6n, según el grado de conciencia y compromiso, muriendo por amor. Y por ello, no volvieron a encarnar en la Tierra, sino que lo han hecho en planetas superiores, siendo ahora parte de las jerarquías extraterrestres que vienen solidariamente a colabo¬rar. ¿O es que acaso no les dije “que les prepararía un lugar allí donde yo iba’?

—Pero, Señor ¿por qué tiene que ser a través de un cami¬no de sufrimiento? ¿No es como pedirle a la gente que sea re¬signada, conformista o hasta masoquista?

—¿Por qué se templa el metal en la fragua con golpes de martillo? ¿Por qué los cristales en las rocas se forman a partir de grandes presiones? ¿Porqué el sufrimiento y el dolor de una madre que está pariendo? ¿Por qué se ama tanto lo que más nos cuesta lograr? Dios no desea el sufrimiento de nadie, pero tampoco puede impedir el aprendizaje.

El dolor y el sufrimiento son parte de una dinámica univer¬sal de crecimiento en conciencia. Constituyen ambos, parte de un mecanismo mediante el cual interactúan las leyes que diri¬gen la evolución en el universo material. Y siendo sus opuestos el gozo y la plenitud el dolor y el sufrimiento son llaves para el co¬nocimiento y el reconocimiento de muchas cosas.

El camino es un eterno aprendizaje en el amor, y en el ser¬vicio. Aunque trasciendan el sufrimiento en ustedes mismos siempre habrá otros que lo vivan, por lo que podrán seguir cre¬ciendo como seres humanos, al conmoverse y solidarizarse con los demás. El sufrimiento inspira compasión, y esa es la prue¬ba en la que se crece. Cuanto más conscientes sean, menos su¬frimiento vivirán en ustedes mismos, pero no dejarán de sentir el dolor ajeno, porque ello les permitirá seguir amando. No se apeguen a la formas, para que puedan cultivar la paz interior, y así sus vidas serán una señal de fortaleza y coraje para el mundo y otros muchos, como una luz de esperanza al final del camino.

—¿Pero, no podría ser de otra manera? ¿Por qué tener que luchar y enfrentar; sufrir y llorar; crecer y sentir dolor?—. De un momento a otro me embargó una sensación de tristeza. Por una parte, las respuestas me resultaban claras, pero por otro lado había una suerte de rebeldía en mí.

—El universo fue creado perfecto, pero como una semilla... La semilla es perfecta en sí misma, pero no puede quedar igual para siempre, tiene que cambiar; transformarse en planta, dar frutos y generar otras plantas.

El universo aun sendo perfecto, evoluciona, cambia, innova, mejora y sobre la marcha, se adapta y se corrige. Los seres hu¬manos tenemos que ser agentes de nuevas y profundas transfor¬maciones. Podemos y debemos perfeccionar lo perfecto, sugirien¬do e implementando nuevas formas y alternativas que le devuel¬van la capacidad de transformación y cambio al universo; pero esto ha de hacerse desde la esencia misma y en contacto con ella.

La vida es una experiencia de aprendizaje en el cambio, y las transformaciones siempre arrastran consigo algún tipo de violencia.

—¿Y por qué todo esto? Perdóname Señor, pero pienso que esta es una oportunidad única como para interrogarte so¬bre aquellas cosas que todos hubiéramos querido siempre pre¬guntarte. Han sido dos mil años y la humanidad no ha pro¬gresado en esencia. Su espiritualidad es superficial, inclinán¬dose siempre a ser sectaria, fanática e inconsecuente. ¡Quizás hasta hemos involucionado!

—Muchos han reaccionado, y todos ellos son motivo de es¬peranza e inspiración para los demás... dijo el Maestro mi¬rándome con ternura y aportándome paz con su mirada.

—¡Pero son pocos en relación con el colectivo! ¿Qué va a pasar con la mayoría? —pregunté con cierta angustia.

—Bueno... ya llegó entonces el tiempo en que quedará cla¬ro el porqué y el para qué de todo este largo peregrinaje. Aho¬ra ha de cumplirse lo que tiene que ocurrir, y para lo que uste¬des han colaborado. También es el momento como para que no se dé aquello que se trató de evitar.

El tiempo que ha transcurrido ha tenido su razón de ser; y al haber sido difícil, ello nos garantiza la calidad e importan¬cia de la misión del ser humano en este mundo.

Aquellos que como tú están contactados con otras realidades, actúan hoy como una suerte de profetas del nuevo tiempo, y por ello, no deben dejarse arrastrar por el desaliento, la apatía o el pe¬simismo; por el contrario, miren a su alrededor y verán un terre¬no fértil donde arar. Verán que nunca antes como ahora, hay más sed de vida y hambre de amor siendo muchos los corazones men¬tes y almas dispuestos a dar lo mejor de sí para lograrlo. Requie¬ren todos ellos una guía, una orientación; alguien que como ellos lo trate de conseguir y esté dispuesto a enseñarlo viviéndolo en sí mismo. Y es que falta tan poco, que en esta etapa se requiere que haya quienes desde el mismo colectivo humano alienten y estimu¬len a unirse a la distancia, en una misma intención, a todos aquellos capaces de actuar de una forma práctica, y que ya vie¬nen aportando el valioso tesoro de sus meditaciones y oraciones.

Ciertamente ha sido un largo peregrinaje de miles de años para el ser humano, de millones de años para el universo; pe¬ro de pocos segundos a escala cósmica para que se llegue a ter¬minar de aprender y hoy se pueda enseñar.

¡Yo lo hice, y muchos lo están haciendo también!

—¡Entonces, no lo estamos haciendo tan mal! —al hacer este comentario, mi estado de ánimo nuevamente empezaba a cambiar.

—No lo están haciendo mal, pero podrían hacerlo.

—el Maestro dijo esto, tomándose ligeramente serio.

—Qué es lo que a fin de cuentas no tiene que ocurrir?

Planteé esta pregunta por aspectos que no había entendi¬do de lo que anteriormente le había escuchado.

—El fin violento y cruel... la destrucción indiscriminada de todo el planeta...

—¿Pero no han sido suficientemente crueles todas las gue¬rras, pestes y enfermedades? Señor, sé que en tus tiempos no era mejor, pero hasta la semilla que dejaste se contaminó—. En ese momento se me cruzaron por la mente las imágenes más te¬rribles que el egoísmo inhumano ha producido.. .Y experimen¬té un profundo dolor en mi corazón, que me hizo sentir más que triste.

—La semilla cayó en distintos terrenos, y si bien es cierto que una parte significativa se contaminó por libre opción o por falta de fuerza, hay otra parte que sí ha dado buen resultado. Y es más de lo que pueden imaginarse. Pero aun la mala semilla trans-formada en planta, al ser consumida por el fuego purificador de los cambios, se recicla, vuelve a la tierra y la fortalece.
Como bien saben, yo no be sido el único mensajero ni el único sembrador. Ha habido muchas buenas cosechas a lo lar¬go de la vida humana, consecuencia de la buena siembra de muchos eficientes obreros. Hoy hay semilla seleccionada que está aguardando que el campo termine de ser preparado.

Cuando me tocó sembrar, les enseñé que había dentro de cada uno un poder y una sabiduría a la que debían despertar, y que Dios mismo la ha colocado dentro de nuestras mentes y corazones como un don, para que seamos un reflejo conscien¬te de Él. Ahora deben despertarla, aplicándola con fe para ase¬gurar la transición definitiva del mundo y de la humanidad hacia un nuevo estado. Para que pasen rápidamente de la siembra a la cosecha...

Había podido apreciar que en sus últimos comentarios, el Maestro había recuperado la alegría, contagiándomela. En ese momento, el Guía Mardorx, no queriendo interrumpir demasia¬do bruscamente la conversación, intervino de nuevo, diciendo:

—¡Para esto se los preparó a lo largo de muchas encarna¬ciones, y nunca antes como ahora tienen en sus manos la po¬sibilidad de sellar con éxito lo empezado!

—¡Hasta hace poco conocían en parte!... —retomó la conversación el Maestro, de una forma enérgica—, pero ya es mo¬mento de madurez, como para que conozcan más profunda¬mente el porqué de las cosas. Porque nada acontece en vano ni porque sí. El crisol donde se ha ido formando y purificando la humanidad ha sido fuerte. Por ello, cuando lleguen a dominar las leyes que todo lo regulan, no serán nunca más arrastrados por la indiferencia ni la negatividad, sino que más bien se sen¬tirán conminados a una entrega mayor, en un servicio más compro metido

Los demás serán el motivo de la existencia de ustedes, como lo ha sido para mí; y la recompensa serán la paz y la verdade¬ra felicidad que se alcanza al saber darle sentido a la vida...

Con todo lo último que había escuchado, mi ánimo nue¬vamente se había fortalecido, por lo que me decidí a volver a preguntar:

—¿Cuándo veremos las señales definitivas del cambio po¬sitivo?

—Ya se han venido dando... ¡Ustedes mismos son parte de esa señal... sólo que están demasiado ansiosos, a la vez que demasiado atentos a aquellas otras señales que apropósito son difundidas, manipuladas y exageradas como para confundir¬los y desanimarlos.

—Aunque la pregunta sea algo tardía, quisiera saber ¿por qué estoy aquí? Si no merezco nada de esto, ¿por qué se me ha concedido esta oportunidad y privilegio?

—Porque te ubicaste al margen de las estructuras de las ins¬tituciones religiosas; políticas, filosóficas, manteniendo una fé¬rrea voluntad de universalismo, representando a todos y a nadie en especial, estando con todos por igual... Y porque al asumir la actitud correcta en el amor, a través de ti y de muchos como tú llegaremos a los corazones y las mentes de grandes mayorías que se encuentran frustradas, decepcionadas y confundidas.

—¿Qué debo hacer ahora? -dije, sintiendo que mi pecho estallaba.
—¡Ve y haz lo que debes hacer!... Y comparte con todos el mensaje de amor en el perdón y en el cambio, dando siempre el énfasis y la importancia a la esencia y no a la forma.

—¡Es tiempo de que regreses al Xendra! —se apresuró a decir el Guía Mardorx.

—¡Maestro, no te demores en volver! —le dije, mirándole á sus ojos, con palabras que se me atoraban en la garganta.

—Ahora no depende de mí ni del Padre-Madre. Depende única y exclusivamente de ustedes, porque no voy a volver pa¬ra juzgar a nadie sino a participar de una evaluación final, que quedará a cargo de la propia humanidad. Yo mismo les enseñé a que no juzgaran... Más bien no se demoren en darse cuenta y culminar lo que deben hacer.

¡Ve en Paz!...

Los largos dedos de la mano de Mardorx se posaron en mi hombro, me hicieron girar y me condujeron hacia la rampa. Volví entonces el rostro para darle una última mirada a aquel
campeón de la espiritualidad, observando que también Él se iba alejando hacia el fondo de la sala.

Fui conducido hacia el exterior de aquel gigantesco domo que, como dije antes, es sede actual del Consejo que represen¬ta a todos los mundos más evolucionados de nuestra galaxia.

Al salir, tenía la mirada puesta al frente. No me animé a ha¬cer mayor comentario con Mardorx, porque aún estaba medi¬tando una a una las palabras del Maestro y no quería olvidar na¬da. Al salir, la atmósfera cambiaba y aparecía deslumbrante la ciudad Cristal de Morlen y aquel extraño firmamento... Cruza¬mos andando de extremo a extremo la población hasta las afue¬ras de la ciudad, donde se encontraba aquella media luna ra-diante de energía, que era el portal que me trajo y que ahora me regresaba. Entonces, el Guía se despidió de mí, tocándome una vez más los hombros con sus manos, y me dijo:

—¡Vuelve ahora porque ya es tiempo de que te reúnas con todo el resto! No olvides cuán importante es que no descuiden la responsabilidad que tienen entre manos y el momento ex¬traordinario que están viviendo, que les permitirá que todo lo que hagan, piensen y deseen se materialice para bien de todos. Las puertas de la Hermandad Blanca de la Tierra han sido abiertas para que desde sus predios puedan hacer su labor y cumplir sus objetivos. ¡Esa es la razón de sus viajes a los Reti¬ros! Además es un privilegio que les concede la vida, el ser ca¬paces de tanto si aprovechan la oportunidad para crecer y crear un futuro distinto.

¡Amor y paz, Tell-Elam!

—¡Amor y paz! —respondí yo, mientras entraba en el vórti¬ce de energía que me llevaría de regreso a Quintero, en Chile.

La noche estaba fría al pie de la laguna, cuando me hallé a mí mismo caminando... La experiencia había producido en mí una paz indescriptible, por lo cual me fui hacia la orilla de la laguna y me senté a meditar, agradeciendo desde mi inte¬rior, todo lo vivido. Estaba ensimismado cuando llegaron al lu¬gar Carmen y Elvis, interrumpiendo mi silencio, y preguntán¬dome si había podido ubicar el Xendra. Les dije que sí y les señalé los árboles, por lo cual rápidamente se encaminaron ambos hacia allá. Al rato regresaron muy emocionados, por cuanto Elvis había visto la energía y al ingresar en ella, se ha¬bía sentido como absorbido por un remolino de luz, obser¬vando a la distancia como un planeta de color violeta. La sen¬sación de temor frente a lo desconocido fue tan fuerte, que se arrepintió y bruscamente salió del Umbral. Aproveché enton¬ces para contarles algo de lo que me había tocado vivir sin ha¬berlo buscado yo. Ellos quedaron sorprendidos.

Poco después fueron llegando uno a uno los convocados, que se hallaban repartidos en una extensa zona. Una vez reu¬nidos, nos marchamos de regreso al campamento, con la in¬tención de hacer los comentarios junto con los demás. Aunque por ser tan tarde y faltar pocas horas para que amaneciera, muchos se fueron directamente a dormir.

Aquella madrugada del 22 de marzo de 1998 quedaría co¬mo un recuerdo imborrable en mi vida, y requeriría dos años poder asimilarla y plasmarla por escrito.

El domingo por la mañana, mientras compartíamos la experiencia vivida en el Xendra y nos preparábamos para termi¬nar el encuentro, alguien pidió que miráramos todos al cielo, y allí observamos una enorme equis en un cielo despejado, exactamente arriba de nosotros, como formada por unas ca¬prichosas y solitarias nubes.

Fue interesante escuchar el testimonio de Oscar Jaar y su esposa Guisela, de Chile, quienes narraron la experiencia que les tocó vivir, según sus propias palabras:

Era la última noche que estábamos en el encuentro y re¬cibimos de los Guías, que debíamos ir a buscar un Xendra no más de catorce personas, las mismas que Sixto identificó. Sali¬mos los catorce en busca de la Puerta Dimensional que, su¬puestamente, ya estaría formada, cruzando un arroyo y dirigiéndonos hacia la loma donde el día anterior algunos había¬mos recibido los Cristales de Cesio.

Empezamos a caminar en dirección hacia la Cordillera de la Costa, bajo una Luna llena que nos alumbraba la marcha. Yo iba adelante buscando el lugar y tratando de percibir por mí mismo, sin guiarme por Sixto, para no dejarme influir. De pronto, cuando habíamos caminado unos trescientos metros, empiezo a ver delante de mí mi sombra (lo extraño era que la Luna estaba frente a nosotros, lo que hacía imposible que mi sombra estuviese adelante). Luego, veo dos figuras huma¬nas luminosas, como doradas. Se lo comenté a Sixto, y des¬pués de haber caminado un poco más, nos dijo que nos volviéramos.

Nos dimos la vuelta y entonces le comenté que podríamos detenernos a visualizar dónde estaba la concentración de ener¬gía, mientras miraba al cielo, tratando de encontrar una señal.

Llegamos a la orilla de la laguna y Sixto nos dijo que nos separáramos y nos volviéramos a encontrar en una hora. Eran las 2:20 a.m.

Salí en dirección al Este, siempre buscando el Xendra. Y cuando había caminado cerca de doscientos metros, nueva¬mente me encontré las dos formas lumínicas de un color blan¬co azulado; una a mi izquierda y otra a mi derecha. En un principio, por mi formación científica, pensaba que podía ser un reflejo del rocío en mi cortaviento, pero luego me di cuen¬ta de que sólo lo había percibido unos cincuenta metros antes de detenerme.

De pronto sentí que no debía seguir caminando, y dejé de ver a esos dos seres; pero visualicé que detrás de mí había al¬guien muy alto, quizás de unos tres metros, con espalda an¬cha y cabeza redonda. Al girar para buscarlo, no lo encontré. Luego observé como a unos sesenta metros de distancia en¬frente de mí, a alguien que se acercaba y me di cuenta de que era Guisela. Al llegar a mi lado, le indiqué que a mi izquier¬da estaba contemplando una luminosidad que se movía en el suelo y que yo entendí como una acumulación de energía. Guisela entonces se dirigió hacia allá. Yo me acerqué unos metros, pero no tanto como lo que avanzó ella. Giré hacia el sur y miré el cielo, que estaba completamente despejado y vi una esfera de unos 35 cm de diámetro, de color magenta, que envió un haz de luz cilíndrico hacia mi cabeza. Pude ver a través de su centro, pero después no recuerdo más de ese momento.

Al ratito llegó Guisela y me contó que había vivido una ex¬periencia importante, por cuanto al haberse alejado siguiendo la luz en el suelo, esta se desplazó hacia el Norte, hasta dete¬nerse en un punto sobre el cual cayó un haz de luz blanca que iluminó en su interior la figura de un ser de unos dos metros de altura, calvo, de piel cobriza, de boca recta, hombros rec¬tos y angostos, vestido con un traje blanco muy ceñido al cuer¬po y botas blancas. La figura y los colores eran tan nítidos, que parecía estar físicamente allí. Guisela se paró a unos dos me¬tros de él y quiso avanzar, pero el ser la detuvo, diciéndole que previamente positivizara sus chakras. Ella obedeció y cuando estaba iluminando el chakra de la garganta, con voz autoritaria le dijo que avanzara hacia él, quedando a escasos 50 cm de distancia de su cuerpo. En ese instante descendió un nuevo haz de luz blanco, pero esta vez de 1,5 m de diámetro y apareció otro ser, ahora femenino y bajito, como de 1,4 m de altura, rubia, de ojos verdes, que tenía en su mano derecha los dedos cubiertos (los cinco), como con unos dedales negros que en su punta eran de color verde. Ella se quedó observan¬do a Guisela de cerca, con curiosidad, mientras pasaba su ma¬no y sus dedos perpendicularmente al cuerpo, moviéndola verticalmente frente a ella.

Mientras este ser femenino examinaba a Guisela, el guía comenzó a hablarle diciéndole: —Para contactarse con los maestros de la Hermandad Blanca, es necesario estar relaja¬do, mentalmente descansado y saber guardar silencio”... En¬tonces, proyectó como en una pantalla que apareció enfrente de ella, de unos 50 x 50 cm, la imagen de un maestro que te¬nía una capa magenta como la del Papa y un gorro extraño. Desapareció la pantalla y continuó hablando: —Cuando los 24 se reúnan con el Maestro Jesús, no será por medio de un Xendra...

Guisela sabía que se refería a los 24 que tienen que reci¬bir el Libro de los de las Vestiduras Blancas (historia de la hu¬manidad y de las civilizaciones que aquí han intervenido).

El Guía retrocedió un paso. Saliendo del cilindro de luz desapareció, elevándose luego el cilindro junto con el ser fe¬menino. Luego Guisela se volvió y se acercó a mí. Eran las 2:45 a.m., cuando le dije entonces que esperáramos hasta las 3 a.m. para volver. Fue allí cuando apareció delante de mí, a unos diez metros, un anillo dorado girando sobre su eje; y so¬bre él, un triángulo azul con un círculo en el interior. Se lo co¬menté a mi compañera y ella me dijo que veía sobre mi cabe¬za, una pirámide azul. En ese momento recordé un sueño en el que aparecía Sixto. Fue hace ya un tiempo. Él tenía un re¬loj que llamaba la atención y yo lo comparaba con el mío, co¬mo si se comparasen más que relojes, tiempos diferentes.

La energía era tan fuerte en el ambiente que me senté en el suelo y apoyé mi cabeza entre las rodillas, y al levantarla no sa¬bía dónde me encontraba. Le pregunté entonces a Guisela: ¿dón¬de estamos? Ella me contestó, si yo estaba bromeando, por lo que volví a preguntarle y ella me contestó que en Chile. En ese instante observé que a mi alrededor y al girar la cabeza, veía las imágenes, cuadro por cuadro. Pregunté a continuación: ¿En qué parte de Chile?. Y ella me respondió que en Quintero.

Luego nos volvimos a reunir con el grupo, llegando algo atrasados porque faltábamos nosotros y Carlitos. Sixto —visi¬blemente emocionado—, aprovechó para consultarnos lo que habíamos vivido. Guisela contó su experiencia y Sixto nos contó que había estado con el mismo ser y que se llamaba Mardorx de Xilox.

Al término del Encuentro, ya en nuestra casa, llamamos a Vicky Beer, de Tijuana (México), y ella nos narró muy entu¬siasmada, la experiencia que tuvo la misma noche del Xendra y a la misma hora, según la correspondencia horaria. Ella ha¬bía entrado en su estudio, donde está la computadora, para re¬visar su e-mail, y en el momento en que se sentó frente a ella, vio un resplandor violeta en el centro de la habitación. Pensó que era un mensaje de que debía apoyar a los grupos de Chi¬le y decidió sentarse a meditar ahí. Apenas cerró los ojos, vio descender un haz de luz blanco sobre ella y se sintió elevada a toda velocidad hacia una nave, donde se vio en una habita¬ción completamente blanca y frente a ella un ser exactamente igual al que describió Guisela y que Sixto identificó como Mar¬dorx. Ella recuerda que este ser le habló durante largo tiempo. Y cuando regresó de la experiencia, estaba completamente he¬lada. Había pasado una hora y no recordaba lo que le dijeron, pero sabía que era una experiencia real.

En una meditación en casa, el 13 de abril de 1998, me ex¬plicaron que la experiencia vivida el 22 de marzo, simbolizaba que los dos tiempos se habían unido, y que esto lo habían rea¬lizado Seres del Universo Espiritual, explicándome que si el ani¬llo giraba de izquierda a derecha, significaba que estábamos volviendo al punto de origen, y que el triángulo simbolizaba el Universo Espiritual. Al terminar la meditación, confirmé que el mismo ser que me habló a mí, le había transmitido un mensaje a Guisela, diciéndole que la puerta 14 está en nuestro interior y que la Estrella de la Misión Rama es la Puerta 14, y nosotros so¬mos los guardianes del Real Tiempo y del Real Templo.

El año 1998 todavía guardaba algunas otras sorpresas, co¬mo fue el hallazgo de ozono en Ganímedes. De acuerdo con las informaciones que salieron en los periódicos, el telescopio espacial “Hubble” exploró el satélite de Júpiter y encontró huellas de un espectro de ozono, según informó Keith Noll, del Space Telescope Science Institute de Baltimore, Maryland. Anteriormente había detectado una diminuta atmósfera de oxí-geno en la luna Europa.

“El ozono, que protege la vida en nuestro mundo de las ra¬diaciones dañinas, está siendo producido en Ganímedes. La cantidad detectada es pequeña en comparación con los están¬dares de la Tierra. El total es sólo una diminuta fracción (en¬tre el 1 y el 10 por ciento) de la cantidad de ozono destruido cada invierno en el agujero de ozono de la Antártida.

Contrario a la producción de ozono en la atmósfera de nuestro planeta, el ozono de la luna jupiteriana se produce por partículas cargadas atrapadas en el poderoso campo magnéti¬co de Júpiter (tal como el cinturón de radiación de Van Allen en la Tierra).

La rotación de Júpiter, de 9 horas y 59 minutos, arrastra es¬tas partículas a una tremenda velocidad que sobrepasa el len¬to movimiento de Ganímedes, de modo que llueven sobre la superficie.

Las partículas cargadas penetran la helada superficie y es donde se rompen en moléculas de agua, pero los pasos exac¬tos que sigue a la producción de ozono todavía no son en-tendidos completamente, de acuerdo con Noll.”

Los viajes y las actividades diversas con los grupos en el mundo continuaron, y con ellos la recepción de nuevos men¬sajes como los que a continuación transcribo, que considero significativos por cuanto también hacían referencia a lo que sería el año 1999.