martes, 25 de diciembre de 2012


DIOS

“…Sí, Oxalc, en contacto con ustedes.
Pregunta: ¿Dios existe para ustedes?

Nosotros existimos para Dios, y el universo es una expresión de su amor...
Realmente lo que ustedes quieren saber es si cree¬mos o no en un Dios como el que vuestras religiones predican.
Pues si, si creemos... Y es más, muchas de vuestras religiones han surgido de experiencias de contacto en el pasado, por lo que la idea de Dios que manejan en la actualidad es una herencia compartida con los di¬versos visitantes.
Dios existe independientemente de nosotros y de ustedes. Dios es la vida misma, el Poder Creador, la Evolución, la Muerte como Transformación. En fin, To¬do es Dios.
Todo va dirigido a un centro y es emanado de un centro, que a la vez está en todas partes, atravesando años luz, distancias, siglos, etapas y épocas, dimensiones en el tiempo, todo dirigido a un solo foco de aten¬ción: el amor.
Sólo somos una millonésima de irradiación con res¬pecto a todo un universo palpable pero aún descono¬cido por vosotros, pero tan importante como todo el conjunto, de ahí que todas las partes sean importantes como componentes de este pues se integran, se entre¬lazan y forman la unidad total, la masa se reparte pero se vuelve a congregar en una sola unidad de mente, materia y espíritu. Y en esta interrelación de la trilogía de Dios se forma el Uno y el Todo Universal.
Si se ven en un espejo, verán vuestra imagen refle¬jada en el y sabrán como son, pues asimismo es la emanación del amor de Dios, su manifestación está reflejada en todo. Esa manifestación natural de amor y sabiduría no debe ser transgredida ni violada pues así crearían desarmonia. Aunque desde los inicios existie¬ron estas leyes naturales, el hombre de época en época las ha violado y como resultado de ello tenéis el mun¬do de hoy, porque no han sabido brindarle amor a la madre naturaleza ni vivir en armonía con ella, y porque han desaprovechado en forma muy lamentable el be¬neficio que ella os otorga como parte de su natural ser¬vicio de amor proveniente del Profundo y finalmente "todo caos es provocado por vuestro propio caos".
Desde el origen se emano amor y la irradiación de¬be llegar a vuestros corazones para buscar la Causa pri¬mera, la cual les inspirará hacia el respeto natural a las leyes básicas y fundamentales que llevan en armonía el universo al cual recién se están abriendo.

Pregunta: ¿Cómo podemos comprobar la existencia de Dios?
¿Cómo pueden comprobar las ondas de radio? ¿No es acaso a través de un receptor?
A Dios lo pueden comprobar a través vuestro por¬que cada ser vivo es un receptor de la presencia del Hacedor.
En vuestra ciencia vemos que los científicos hacen hincapié en que nada surge de la nada, sino que todo tiene una causa primera. Pues, precisamente, cuando hablamos de Dios estamos hablando de aquella causa primera.
No pueden hablar los científicos de caos, porque to¬do obedece a leyes que controlan y regulan el univer¬so. Nada se destruye, cambia o se transforma sin que hayan móviles complejos y a la vez sencillos de evolu¬ción que lo tiene previsto. Si no, ¿por qué los planetas giran alrededor de sus soles, y los sistemas alrededor del centro de sus galaxias, y las galaxias se mueven en el universo alrededor de galaxias centrales? ¿Qué lo mantiene todo allí? Pues esa conciencia que está tras las fuerzas creadoras de la naturaleza es Dios.
En la sencillez y en la simpleza de la naturaleza es¬tá Dios. Vivimos en un universo material de siete di¬mensiones donde nuestra percepción del Creador tiende a ser muy limitada, es más bien lo que sentimos de El... Es una percepción sensible.

Pregunta: Desde la antigüedad se habla de "dioses " y de "Dios ", ¿cuántos dioses hay?

Hay un solo Dios con múltiples manifestaciones di¬versas. Lo que ocurre es que en el pasado vuestros an¬tecesores confundieron a los visitantes con dioses. Pero siempre se habló de uno: El Dios Supremo, El Ab¬soluto, La Unidad, La Esencia de todas las Cosas, La Causa Primera.
Nosotros sabemos que hay tres universos principales contenidos uno dentro de otro: el Universo Material de siete dimensiones; el Mental de tres dimensiones y el Espiritual a partir de la onceava dimensión en adelante. A Dios se lo percibe manifestado en el universo espiri¬tual como El Absoluto, La Unidad y La Esencia. En el universo mental se percibe a Dios como El Padre-Madre Creador y en el universo material como El Espíritu de Amor. De tal manera que en lo material sentimos a Dios, en lo mental lo pensamos y verificamos en su or¬den universal, y en lo espiritual lo vivimos.

Pregunta: ¿Es posible un contacto con Dios?

Si dentro de cada ser hay uno esencia divina, ¿cómo no va a poder contactarse uno con Dios? Pero eso sí, el contacto es personal. Lo debe buscar cada uno dentro de si mismo, y dejar que se manifieste en su momento. Mas no dejen de estar atentos, aprendiendo a sentir, volviendo a esa actitud tan propia de los niños.
Una buena recomendación para lograr dicho con¬tacto es aprendiendo a valorar el estar quieto y en si¬lencio. Sólo así escucharemos cuando en la profundi¬dad de nuestro interior se nos hable.
En el contacto interior con El Profundo recibirán mensajes como este que les comparto a continuación:

Yo moro dentro de tí, sin nombre, sin edad,
sin tiempo, sin más desmayos ni pesares
que los tuyos, de los que soy solidario.
Yo moro en tu corazón sin frío y sin color.
Con los tiempos del tiempo.
Con la esencia del Sol y las estrellas.
Yo soy El Ser y la Creación.
Yo soy el que Siempre Soy, y estoy en ti y en todo.
Soy la Luz y la Sombra,
El Todo y la Nada.
La contradicción, lo aparente, lo desigual;
Pero también la Unidad.
Todo tiene sentido en Mí,
Nada fuera de Mí.
Toda marcha y movimiento existen en Mí,
y hacia Mí todo fluye y refluye,
Todo sube y baja; todo va y viene.
En esta infinita oración, nada permanece
y todo sigue igual,
Infinito y profundo.
Tú eres Yo y Yo Soy tú.
Somos la misma esencia: Padre e Hijo.
El mismo Ser, el mismo espíritu.
Y las basílicas y los templos, y las oraciones,
y los santos,
Todo es uno, fundido en este Gran Espíritu.
Y vuestras voces y vuestras luces encendidas,
Los olvidos y agravios, los encuentros y desencuentros;
Todo es uno en el aprendizaje del amor.

Por ello no teman amar con toda la fuerza de esta creación que vibra en ustedes, que siente y se perfec¬ciona a través vuestro. Déjenla salir, permitan que siga creando; irrádienla, dando libertad para que vuestro espíritu abarque el infinito.
Dejen que esa fuerza nos abrace en esta consubstanciación con el infinito.
Dejen que el todo y la nada se fundan en ustedes, estableciendo el puente entre los universos, los planos y las dimensiones, así brillaran con todas las luces de las estrellas.
Desde siempre y por siempre amen.

Pregunta: Muy bella oración, pero nuestras religiones tienen tantos dogmas, y hay tantas creencias encontra¬das. ¿Qué hacer frente a todo esto?

Cada grupo humano, cada uno de los seres motiva¬dos por su búsqueda espiritual, por un móvil superior llega a vivir esa realidad interna de acuerdo a su propia necesidad y nivel de comprensión. Existe por tanto una edad evolutiva, que es la que le permite a uno la mayor o menor comprensión de las cosas. Pero todos viven en el Uno, y lo que vive en el Uno no puede es-tar separado.
En realidad los dogmas y las doctrinas no tienen una existencia real en lo real; son formas creadas por el pensamiento, y por tanto sujetas a variación y modificación de acuerdo a la evolución del pensamiento. Lo que se mueve en la profundidad de la esencia está más allá del pensamiento; el hombre repite lo que piensa y lo que piensa lo motiva, pero el impulso del Uno vive en si con mayor fuerza en su profundidad, de ahí que sólo de él pueda emanar la fuerza que busca su fuen¬te original y su retorno a esta.
Las creencias, los dogmas y las doctrinas se vuelven aparentes para el observador que busca la realidad tras¬cendente, y por ello no se detiene en el camino analizando posiciones de grupos, porque la fuerza raíz es la misma. …”