domingo, 19 de marzo de 2017

Jesús, El Hombre



Jesús, El Hombre-
Capítulo 20
 Sixto Paz Wells- Plan cósmico


Jesús, El Hombre: Jesús- Virgen María – Sadoc- Miguel-
Capítulo 20 Sixto Paz Wells- Plan cósmico


Jesús fue una persona de nuestro planeta, no un extraterrestre. Más bien sería él un terrestre extra, que a través de múltiples encarnaciones alcanzó un alto nivel de evolución. Ya no necesitaba encarnar, sin embargo, por amor a la humanidad aceptó volver, como el "Maitreya" o Buda de la compasión, para compartir su iluminación y guiar a la humanidad hacia la paz y la verdadera felicidad del amor y servicio.

Era muy importante que alguien de ese nivel (era un ser humano de tercera dimensión física en una sexta dimensión de conciencia) viniese y nos recordara la gran expectativa a nivel cósmico que pesa sobre nuestro planeta. Por ello él vino una vez más, dejando atrás su lugar como Gran Señor de Shambhalla, ya que se encontraba espiritualmente dirigiendo a la Gran Hermandad Blanca-de-la-Tierra-en-el-intramundo.

Jesús era un ser humano extraordinario que progresó con gran esfuerzo a través de sus diversas existencias en nuestro planeta. El Mesías llegó al nivel de no sólo aceptar volver, sino prepararse para sufrir en carne propia lo que es la purificación planetaria mediante pruebas muy duras en lo material, moral, psíquico y espiritual. Las máximas pruebas a las que estuvo sujeto se canalizaron por medio de la inconciencia, la incomprensión, el egoísmo, la ignorancia y la necedad de los demás, que en resumen no es otra cosa que el miedo al cambio y la transformación. Pero sólo así se podía sacar a la humanidad del error y hacerles recordar su responsabilidad colectiva, mostrando como alternativa el ejemplo de compresión y de amor sintetizados en el perdón, que llega a ser una fuerza tal, que supera incluso la muerte física y da poder espiritual sobre-la-materia.

Él tenía que conmover a otros iniciando una reacción en cadena de espiritualidad, motivándonos con su ejemplo y actitud a intentarlo también, trascendiendo los esquemas y perjuicios, los dogmas y todo aquello que resta libertad a la mente, al alma y al corazón. Además la vida de Jesús fue una lección de sencilla y práctica espiritualidad, en donde la enseñanza más profunda fue recordarnos nuestro lugar; aquel sitial que nos ha sido asignado por las Jerarquías-en-el-Plan-Cósmico.

La Tierra, como ya sabemos, se encuentra en un tiempo alterno respecto al Real Tiempo del Universo, por lo cual, la presencia de Jesús o también llamado el Señor del Tiempo, por su dominio y autoridad sobre la cuarta dimensión producto de su avance espiritual permitió comenzar a reconectar los dos tiempos, asegurando con ello una continuidad en el proceso, ya que los acontecimientos presentados en nuestro mundo estaban complicándose cada vez más, escapando de cualquier control u orientación posible de parte de los extraterrestres vigilantes. Así las posibilidades de un reencuentro disminuían lo que podría ocasionar una paradoja espacio-temporal que llevaría a la inmediata supresión del tiempo y proceso terrestre. De ahí que en los planos elevados se solicitara un voluntario para encarnar como misión a la humanidad, al Plan y a la conexión cósmica, señalando el camino a seguirse. Y ése fue el real ser-de-Jesús.

María,-la-Virgen

María era un espíritu nuevo, condensado de lo más precioso del estanque cósmico donde se destilan las energías de los reinos de la naturaleza para constituir un espíritu o esencia humana ; una síntesis del espíritu planetario; alguien que por su elevada fuerza y sencillez estuviera dispuesta humildemente a aceptar ser parte de los designios de lo Alto. María, simbólica y efectivamente, representó la parte femenina, incorporando en ella la energía y el espíritu planetario que se expresa en la naturaleza o en lo que llamamos " la Madre Tierra ". Ella representó la Tierra , y Jesús al Cielo o al Cosmos, porque él se preparó durante una buena parte de su última existencia material para incorporar a lo largo de los tres años de vida pública a un ser de otra dimensión; una entidad exterior con quien coexistió durante la parte final de su vida misionera. Y luego, esa misma entidad lo dejó solo delante la prueba en el momento de la cruz, para que sellara su misión por propio mérito.

El caso de María, la Virgen , es, desde sus remotos antepasados y especialmente desde sus padres, Joaquín y Ana, también el de una persona programada. Sus padres, estériles, eran seres de un alto grado de conciencia y espiritualidad, que se comprometieron a crear las condiciones como para que viniera a través de ellos un ser especial que pudiera servir para un plan mayor. Por eso desde niña fue una virgen ofrecida y dedicada al templo, por lo que en su caso jamás tendría relaciones sexuales con-algún-hombre.

Tras la resurrección de Cristo, María fue el elemento cohesionador de toda la comunidad cristiana, y al morir fue elevada a dimensiones superiores, encarnando en otros planetas y volviendo en los últimos siglos en naves interdimensionales de la Confederación para guiar el despertar-colectivo.

Pero volvamos a sus comienzos, diciendo que cuando José se desposó con ella, era un anciano y viudo. Tenía varios hijos, algunos de ellos mayores en edad que María. Él pertenecía a la tercer orden de los Esenios que la constituían los matrimonios, por lo cual tenía una formación religiosa muy profunda y aceptó, muy a pesar de las críticas de los sacerdotes esenios del templo, la solicitud y las recomendaciones de los aislados para que desposara a María bajo condiciones distintas a las usuales. Mas en el templo, una serie de sucesos paranormales, así como presencias angélicas llevaron a los sacerdotes a percibir que aquella niña había venido con una misión especial, por lo que su matrimonio lo aceptarían como sólo una apariencia, y que debía darse para protegerla hasta que se-aclarara-para-lo-que-estaba-destinada.

Por vía astral o de los sueños, José, hombre justo y sabio, fue advertido que el embarazo de María era algo programado desde lo Alto, por lo que su parte en el Plan era de darle cobijo, orientación y ayuda. Sólo así se podía dar cumplimiento a lo que estaba previsto. Entonces quedemos claros que más que un matrimonio, fue una suerte-de-adopción.

Su embarazo se llevó a cabo por medio de una inseminación artificial a distancia disponible a través de una tecnología como para efectuar una transmisión electromagnética. Y reiterando su naturaleza humana, el semen utilizado correspondía a un banco de esperma que contenía los aportes de los más importantes representantes de la historia bíblica como Abraham, Isaac, Jacob y Moisés entre otros. De entre todos ellos se seleccionó uno adecuado, porque tenía que ser un cuerpo muy especial que resistiera esa entidad y energía que a través de él debía actuar.

Llegando-a-Belén

Era la tercera semana del mes de marzo del año 7 antes de nuestra era en la región de Judea. Empezaba a calentar el ambiente, y ya los pastores sacaban su rebaño de noche aprovechando el alejamiento de los fríos invernales. Hacía tan sólo unas horas que toda la familia de José se había refugiado al amparo de una gruta utilizada para resguardar el-ganado-del-viento.

María acababa de cumplir sus catorce años y ya estaba esperando un hijo cuya concepción estaría envuelta en el misterio para todos, pero no para ella que había aceptado ser fecundada a distancia por una insólita luz. El cansancio y los dolores de parto se estaban intensificando lo que había apurado a aquel pequeño grupo emparentado por las circunstancias, a buscar refugio para recuperar fuerzas. El haberse detenido les había impedido alcanzar la cercana población de Belén, cuna del Rey David. La noche ya estaba-cayendo-y-era-peligroso-continuar.

Angustiado por los requerimientos de atención de la joven, José, envió a algunos de sus hijos a buscar una partera a Belén. Pasó un largo rato y como no volvían, la urgencia lo hizo que enviara al resto para acelerar la llegada de la comadrona. Se quedó así solo con la parturienta, solo para ser-testigo-de-eventos-extraordinarios...

En su desesperación, aquel hombre justo que había tenido que soportar todo tipo de habladurías y hasta el juicio de los sacerdotes por hacer caso a una visión en sueños donde se le pidió aceptar un Plan Superior en torno a la extraña concepción, salió de la cueva y se puso a mirar a la distancia, y luego, ligeramente más relajado, al cielo. Allí contempló la presencia de un hermoso lucero en el luminoso firmamento estrellado. Pero éste lucero no se mantuvo quieto, sino que empezó a hacer toda suerte de movimientos en zig-zag; y luego se colocó en la vertical donde él se encontraba, empezando a descender vertiginosamente acompañado de una explosión, liberando un extraño vapor a manera de niebla, transformándose rápidamente en una nube, pero clara y brillante.

El-nacimiento-del-Mesías
La caída de aquel cuerpo celeste fue demasiado para José, que huyó sin rumbo fijo, alejándose del lugar, llegando precipitadamente a unas colinas cercanas donde había divisado un fuego encendido. Allí se encontraban un grupo de pastores cerca de sus animales. En su angustia ni siquiera se presentó, sólo quería llamar su atención para que vieran como la nube había descendido sobre el improvisado albergue de la gruta. Aún no había recuperado el aliento ni se había calmado del primer susto cuando al hablarles a gritos a aquel grupo de hombres rudos, observó que las flamas del fuego estaban quietas, el viento se había calmado, los pastores estaban estáticos, inmóviles y el ganado tenía la hierba en la boca pero no la estaba-comiendo,-ni-se-movía.

Era como si el tiempo se hubiese detenido para dar cabida a una nueva realidad, la de la esperanza. Se había formado un portal hacia la cuarta dimensión. En ese instante era como si el universo hubiese descendido en la Tierra como comprimiéndose sobre su cabeza y dejando a continuación sólo una ventana hacia la nada o hacia el todo. El susto fue mayúsculo para José que inmediatamente recordó haber dejado sola a María, por lo que volvió por donde había venido tan rápido como se lo permitían sus cansadas piernas.

Al irse acercando pudo contemplar cómo de la nube que se mantenía a unos diez metros por encima del suelo, pero cubriendo la mayor parte de la cueva, descendió un haz de luz azul brillante y a través de él, bajaron tres seres luminosos de apariencia humana, pero muy altos en comparación de los extranjeros que solían venir por los caminos de aquella provincia romana. Aquellos hombres de resplandecientes túnicas blancas se dirigieron directamente hacia el interior de la cueva, y José, venciendo sus miedos, fue detrás de ellos. Dentro estaba María acostada sobre la paja que servía de granero al ganado. Ella recibió con expectación y alivio a aquellos enviados del cielo. La carga de la responsabilidad y de la incomprensión de los demás a lo largo de los meses después de que se conoció su embarazo había sido insufribles. Pero ella confiaba que llegado el momento-sería-reconfortada.

Dos de los luminosos seres se colocaron a los lado de la joven, mientras que el del medio se mantuvo frente a ella. Inmediatamente los tres visitantes se inclinaron ante María en señal de respeto y reconocimiento de su persona y su sacrificio. Ella estaba representando y a la vez encarnando a la nueva mujer, a la nueva Tierra, a la madre cósmica.

Aquellos que se encontraban en los laterales extendieron sus manos a cierta distancia por encima del vientre de ella, mientras que aquel que se encontraba al frente lo descubrió respetuosamente. Luego alzó sus manos, juntando las palmas y separando los dedos. En ese momento una poderosa energía a manera de esfera de luz se concentró entre las manos y al descender con ellas hacia la joven postrada, efectuó una cesárea totalmente aséptica, extrayendo del interior de la madre al niño predestinado; cortando de inmediato con la misma energía movilizada el cordón umbilical y procediendo de inmediato a limpiarlo, lo depositaron en los brazos de la madre. Luego, aquel que llevó a cabo la operación selló la herida con la luz, de tal manera que María, la virgen del templo, fue virgen antes, durante y después del parto. Era un 19 de marzo.

Recordemos que fechar el nacimiento de Jesús años antes de lo que tradicionalmente se supone es un hecho que está sustentado por diversos antecedentes históricos. Ello se ha determinando a partir de dos supuestos errores detectados en los documentos en donde se asientan los acontecimientos.

El primer error se cometió cuando el emperador Carlomagno dispuso la modificación del calendario con el fin de no tomar como referencia la fundación de Roma, sino el nacimiento del Salvador, fecha que hizo coincidir con la muerte de Herodes el Grande, siendo que ésta tuvo lugar cuatro años después que Jesús llegase al mundo. El segundo error data de la época del Papa Gregorio. En este caso el calendario sería modificado para introducir los años bisiestos sin tener en cuenta el censo que Octavio Augusto mandara a realizar en Judea, por lo cual se añadieron tres años a la ya desfasada fecha.

Jesús tampoco nació en diciembre. La confusión viene que el día 25 de diciembre se celebraba en Roma la fiesta pagana del Sol, o la fiesta del dios Mitra de origen Siríaco (ocasión en que se hacían regalos a los niños). Al convertirse el imperio romano al cristianismo, para no perder la costumbre de celebrar esa fecha y por desconocer el día exacto del nacimiento de Jesús, éste se sobrepuso quedando estrechamente relacionado con aquella-fiesta-popular.

Y volviendo al relato, fueron entonces estos seres estelares, los primeros en rendirle homenaje a aquel que, teniendo el mismo nivel que ellos, venía a la Tierra , para llegar-a-ser-más-que-ellos.

Los-reyes-de-la-Hermandad

Pasaron dos años en que la familia debido al portento vivenciado en el lugar se había radicado en Belén. Fue entonces que llegaron a Judea los llamados magos de oriente, miembros de una secreta orden mundial positiva conocida como la Hermandad Blanca de los-Retiros-Interiores.

Ellos venían siguiendo una misteriosa estrella, que no era otra cosa que una nave portadora de los mensajeros del cielo, de los ángeles de antiguo, la que terminó deteniéndose sobre el lugar donde la familia vivía. Hasta allí fueron aquellos hombres santos que habían partido hacía dos años desde Mesopotamia después de haber realizado toda suerte de cálculos astrológicos. Venían trayéndole al niño objetos que le habían pertenecido en su vida anterior, los cuales él pequeño Yeshua ben Juseff, tal era su nombre, pudo reconocer sin dificultad de entre otros más atractivos. Fueron suficientes los cálculos y las sincronías para saber que él era el enviado, el liberador, el Mesías esperado; aquel ungido desde antiguo para sacar a la humanidad del único original pecado que arrastra, que es la ignorancia. Los Magos Maestros a continuación entregaron a la familia recursos económicos para que se pudieran radicar en Egipto durante algunos años, para preservar así la vida del niño. Después de esto, alabaron a Dios y se regresaron por otro camino concientes que se había iniciado un Tiempo Nuevo lleno de esperanza, y que algún día la humanidad lo entendería y asumiría el reto de su propia cristificación.

Como un dato adicional, para comprender mejor la Misión de Jesús, debemos recordar que vivimos en un Universo Material de siete dimensiones, por lo cual poseemos siete cuerpos para actuar en aquellas dimensiones. La mayoría de los individuos que habitan nuestro mundo son seres de 3,3 lo cual significa que se mueven dentro de la tercera dimensión con sus tres primeros vehículos: el cuerpo físico, el astral y el mental inferior, que es el carácter y la personalidad. Pero Jesús era un 3,6 habiendo llegado ha desarrollar en vidas anteriores su conciencia espiritual que es el 6. Mientras que los extraterrestres que nos visitan son seres de 4,4 y 4,5 esto es, que se mueven en una cuarta dimensión viajando a través del tiempo y del espacio, y con una conciencia de su potencial psíquico en adelante. Los que asistieron el nacimiento del Maestro Jesús eran 6,6.

Después de su resurrección, Jesús pasó a ser 4,7 nivel éste de séptima que nadie había alcanzado hasta ese momento, abriendo la puerta a realizaciones mayores de la propia humanidad. Veamos esto en las siguientes líneas.

El-niño,-el-Hombre-y-el-Cristo
La familia abandonó sigilosamente Belén y la provincia, trasladándose a Alejandría en Egipto, ubicándose al lado de los esenios alejandrinos conocidos como los terapeutas, donde permanecieron hasta que el niño cumplió los cinco años de edad, considerando entonces el momento de volver y estableciéndose por espacio de un año en una tienda de beduinos al lado del monasterio de Qumrán a orillas del Mar Muerto, recibiendo así la familia, especialmente el niño, una educación y orientación especial basada en la búsqueda de la verdadera pureza, la perfección-y-la-bondad.

La historia de los Esenios data de 200 años antes de Cristo. En ese entonces se les conocía como nazarenos, del árabe nasrani o Guardianes de la Alianza , y formaban pequeñas comunidades asentadas a orillas del mar muerto y cerca de las grandes ciudades como Tiberíades y Caná, donde vivían observando fielmente los mandamientos de la Ley mediante votos de pureza, celibato y servicio a Dios.

Entre los años 175 y 150 antes de Cristo, la secta se estableció en las ruinas de un fuerte construido por los reyes Ezequías y Josías. Hacia el 137 a .C. arribó un segundo grupo, los llamados "sacerdotes de Sadoc", procedentes de Leontópolis, Egipto, donde se había establecido una colonia judía en el año 154, bajo la protección Onías III. Este grupo se consideraba sucesor en línea directa del sumo sacerdote Sadoc y se sabe que los manuscritos bíblicos que obraban en su poder sirvieron de patrón para los trabajos de los copistas de Qumrán. El fundador del movimiento espiritual fue Moreh Sedeq, el Maestro de la Justicia , quien fue el restaurador de la Ley de Israel y fundador de la Comunidad de la Alianza , cuya misión era recuperar la esencia de la doctrina a través de una-vida-espiritual.

Posteriormente, José y su familia, se instalaron en forma definitiva en lo que conocemos como Nazareth, en donde existía una pequeña aldea de familias esenias que tenía talleres y atendían con sus servicios profesionales a otros pueblos y aldeas cercanas; entre esos talleres estaba el de carpintería y ebanistería de José. Allí Jesús trabajaba al lado de sus hermanastros, y desde ese lugar realizó algunos de sus viajes de preparación recordando con ellos iniciaciones pasadas. Desde los diecisiete años, él alternó temporadas de trabajo en la carpintería con esporádicas convivencias con los esenios, algunos viajes con caravanas a Mesopotamia, Persia, Agfanistán, El Himalaya y la India. Durante ese tiempo tuvo repetidos contactos y encuentros cercanos físicos con los Vigilantes y Guardianes extraterrestres, la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores, maestros de diversas religiones y escuelas, pueblos exóticos y realidades crueles y duras, así como innumerables experiencias a niveles astrales y espirituales que lo prepararían para enfrentar su misión y la-tentación-intrínseca-que-ésta-llevaba.

Pero es bueno aclarar que Jesús no estuvo en las Lamaserías del Tibet, ni recibió instrucción de los Lamas, porque el budismo Lamaista Tibetano es del siglo IV y V de la era cristiana. Las primeras lamaserías se construyeron entre los siglos V y VI, por lo que en los tiempos de Jesús no habían Lamas en el Tibet. Ni tampoco fue instruido por faquires en la India para controlar su cuerpo frente a un eventual martirio porque los faquires son una secta musulmana, y Mahoma vivió 500 años después de Jesús. En los tiempos de Jesús no habían-faquires-en-la-India.

La-tentación-del-falso-reino

En sus cuarenta días de aislamiento en el desierto, durante los cuales ayunó y se preparó para lo que sería su misión pública, Jesús es tentado por los demonios, por las fuerzas oscuras del planeta que le dicen que si tiene hambre, por qué no convierte las piedras en panes, mas él les contesta que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra salida de la boca de Dios, dándoles a entender que uno puede dejar de comer, pero no derespirar, porque la Palabra es el aliento..., el aliento es la respiración.

Lo lleva a la cornisa del templo y le dice que se arroje, ya que si va a empezar una misión tan peligrosa como la que tiene programada, es mejor que sepa desde ya, qué tan cerca realmente está Dios de su vida. Jesús le contesta, "escrito está no tentarás al Señor, tu Dios". No le está diciendo, "no me tientes a mí, yo soy tu Dios", sino que no va a caer en el juego de tentar a Dios que le demuestre lo tan cerca que está de él.

Después lo lleva a lo alto de una montaña y mostrándole todo lo que tiene debajo, le dice que todo eso le dará si se postra a él y lo adora. Jesús vuelve a contestarle diciendo, "escrito está que sólo ante Dios te postrarás y sólo a Él adorarás". No le está diciendo "no, adórame a mí". Naturalmente esa era la respuesta de un ser como él que no iba a caer en el juego de la vanidad o de los egos, teniendo por ese entonces ya mucho más claro el rol al cual se había comprometido.

Miguel: El Resplandeciente que convivió con el Hijo del Hombre

No fue precisamente en el momento en que Juan lo bautizó en el río Jordán en que se incorporaría el Hijo de Dios en el Hijo del Hombre. Esta transmigración sucedería gradualmente después cuando comenzó a reunir a sus discípulos. Jesús brindó sus siete cuerpos para que en una octava superior, un ser ultraterrestre procedente de la octavadimensión en adelante, contribuyera a marcar el camino de la humanidad.

El Cristo Cósmico señala a aquella entidad del Universo Mental que asumiendo su parte en el Plan, convivió los tres años de la vida pública de Jesús, con él y en él. Ese ser es aquel que todos conocemos como el Arcángel Miguel, uno de los Resplandecientes Padres Creadores de universos, que no es Dios, sino una manifestación de Él, como lo somos cada uno de nosotros también.

Además, para Jesús, por muy espiritual y evolucionado que fuera, naturalmente le resultaba difícil convivir con el conocimiento de la trama final de su existencia, por lo que esta entidad superior lo apoyó para que pudiera vivir con ese conocimiento y así poder enfrentarlo.

Antes, durante la etapa de preparación, Jesús tenía una idea de lo que sería su proceso, pero al iniciar su vida pública, llegó la información exacta y el detalle de cuanto le iba a acontecer. Era como una visión tenebrosa que producía una carga angustiosa excesivamente pesada. De allí la solidaridad manifestada en Miguel, quien también requería sentir esta dimensión y todo cuanto aquí se ha gestado. Recuerden que lo bueno y lo malo ha procedido de los mismos Padres Creadores Universo Mental, que por haberse acercado mucho a su creación, hoy se encuentran divididos y enfrentados. Además Lucifer mismo había transmigrado durante un tiempo en la persona de Stanel o Satanás, por lo que necesitábamos que una entidad del mismo nivel se pusiera de nuestro lado para-equilibrar-la-balanza.

El amor de ser vivenciado en su real dimensión y magnitud, es capaz de conectar universos paralelos y proyectarlo a uno mismo a dimensiones superiores, transformándolo. Esta conciencia se manifiesta también, cuando un ser eleva su vibración a tal punto, que despierta sus potencialidades, descubre su capacidad de actuar a través de sus siete cuerpos, de sus planos y de dimensiones de conciencia. Y siempre esa actuación es en función-del-servicio-a-los-demás.

Durante sus tres años de vida pública, Jesús transmitió un mensaje de liberación a través del Amor y la Verdad. Hablaba que el Reino de los Cielos es un estado de conciencia al que se puede acceder por medio del Amor, la Voluntad y la Fe para sobrevivir a la muerte mediante una nueva-alianza-de-lo-eterno-y-lo-interno.

El-desenlace-y-la-victoria

Jesús pudo soportar la inmisericorde flagelación así como toda la angustia, el desaliento y miedo por cuanto no estaba solo, pero no por ello dejaba de sentir o sufrir, si no sería menos meritorio su sacrificio. Pero Miguel sí dejó al Hijo del Hombre, separándose de él en el momento de la cruz. Es durante la agonía de la crucifixión que Jesús expresó su inquietud porque se sintió solo y abandonado, pero era necesario que así fuese para que el ser material pudiese morir y él mismo, procurase con gran esfuerzo y supremo mérito, sellar su gran triunfo espiritual alcanzando la séptima dimensión de la conciencia en un acto de amor de inigualable repercusión cósmica. La expresión violenta de su muerte era porque la humanidad debe conmoverse frente a la injusticia, aprendiendo a ser solidario y porque muchas veces se puede medir el valor y la importancia de las cosas en función del rechazo y la contradicción-que-producen.

Cuando pudo haber maldecido a sus captores o a quienes le abandonaron y traicionaron, Jesús aprovechó e intercedió el perdón por todos ellos en un trascendental y definitivo acto de amor. Este triunfo sobrehumano le dio tal fortaleza espiritual, que posteriormente, vivió una resurrección física y posterior elevación en las naves de la Confederación hacia el centro del grupo local de galaxias. Allí fuera de nuestro tiempo, pero representándolo, conectó-con-el-real-tiempo del-universo.

Jesús predicó la doctrina del amor durante tres años, llevando su mensaje hasta las últimas consecuencias, transformando su martirio en un triunfo espiritual de insospechadas consecuencias para la humanidad. Así, el Maestro marcó el camino y ahora es responsabilidad de todos, encontrar la vía para aplicarlo en nuestras relaciones y en lo cotidiano de nuestras propias existencias.

Después de su muerte, el cuerpo de Jesús fue llevado por José de Arimatea, Juan, Nicodemo y algunos sirvientes hacia el huerto de Getsemaní, que colindaba con una caverna en donde José había hecho excavar un sepulcro para él y sus descendientes. El domingo, tres días después de su muerte, y mientras los soldados romanos hacían guardia a su tumba, sucedió el portento. Su cuerpo comenzó a levitar. De cada una de sus células salió un haz de luz, como los fotones que acompañan el nacimiento de una estrella y la vibración alcanzada, que superó la velocidad de la luz, provocó el desplome de la piedra que servía de entrada al sepulcro. En ese instante, en medio de un gran resplandor, Jesús se desmaterializó proyectándose al-hiper-espacio.

Los miembros del Sanedrín al enterarse de lo que vieron los soldados romanos en la tumba, se apuraron a buscar a un impostor. Buscaron entre los miles de peregrinos llegados a Jerusalén por la Pascua alguien que se pareciera lo más posible a él, y después de convencer al escogido con base a una cuantiosa suma de dinero, fue enviado en una caravana fuera de Judea, lo más lejos posible, diciendo por el camino que él era Jesús, que lo habían querido matar, pero que él se había escabullido. Este farsante se radicaría en Srinagar, Cachemira, un lugar que era un enclave caravanero y sede de una comunidad judía. Allí vivió y murió, cometiendo un pequeñísimo pero importante error como fue el de casarse... Jesús había hecho votos de celibato. Y es que conociendo el proceso llevado a cabo, hubiese sido una irresponsabilidad-haberse-hecho-de-este-tipo-de-vínculos.

El Maestro convivió con los apóstoles cuarenta días más, como una purificación y cuarentena frente a lo que sería su misión hacia el mundo, distribuyendo roles y responsabilidades. A Juan, el llamado discípulo amado, por ser el más joven y en cierta manera el hijo espiritual de Jesús, lo dejó encargado de la Gran Hermandad Blanca de la Tierra , mientras que él se preparaba para cumplir su promesa de su regreso o gran retorno como El Cristo Cósmico.

El Sepulcro- Jardín de Arimatea



El Sepulcro- Jardín de Arimatea
Sixto paza Wells.

 Les comenté a todos que en un viaje anterior habíamos visualizado en la práctica de dermóptica exactamente el lugar de la tienda en donde habría estado viviendo la familia de José con María, Jesús y los demás hermanastros (hijos de José pero no de María) a su regreso de Egipto. Ya en el sitio mismo les conté la anécdota de que en aquella ocasión percibí claramente a Jesús como de cinco años vestido de blanco ayudando a María, quien estaba cocinando sobre tres piedras más o menos cúbicas, y que al querer alcanzarle un cantarito de cerámica con agua, se la cayó de las manos rompiéndosele. Y que María tomó los restos del malogrado envase, y los apiló entre las brazas y cenizas de su improvisado fogón. Cuando en aquella ocasión anterior nos acercamos, encontramos las piedras del fogón, y escarbando un poco, los restos del cantarito que son la comprobación fidedigna de la realidad de las percepciones. Aún guardo en casa con mucho cariño.El estar en Jerusalén lo obliga a uno a ir a conocer la Tumba del Jardín, que sería el lugar verdadero de la resurrección de Jesús. Ese lugar de gran belleza natural es conocido como «The Garden Tomb» (la Tumba del Jardín) o «El Calvario de Gordon», porque tal fue el apellido del militar inglés Charles Gordon que lo adquirió para realizar excavaciones en 1867, por su cercanía con una colina en forma de cráneo o calavera, llevándolo a descubrir la tumba en 1891. A éste increíble paraje, que correspondería al verdadero huerto de Getsemaní, se llega saliendo de la ciudad antigua en dirección norte por la puerta de Damasco (la puerta del corazón que correspondería al cuarto chakra simbolizado por una cruz verde de cuatro lados iguales), caminando unos doscientos metros en línea recta, y luego doblando a la mano derecha (hacia el Este), ingresando por un humilde y largo callejón; al fondo del cual se encuentra también sobre el lado derecho, una puerta que conduce a un jardín. Este jardín delimita por un lado con una colina que posee un cementerio musulmán, y en donde se ubica la Gruta conocida como de Jeremías, al pié de la cual está la estación de autobuses árabe. En el lugar, en el siglo XIX se encontró un amplio jardín, con una gigantesca cisterna y una prensa para vino. Además, apareció una tumba que fue excavada y resultó estando vacía, la piedra redonda que debía rodar sobre el canalón de roca al pié de la entrada había desaparecido, y en el frente, sobre la puerta, en la roca tenía grabados símbolos cristianos del primer siglo, señal clara de veneración. Se veía también que en el exterior, del lado derecho se había roto la pared de piedra para ampliar la habitación interior y permitir un mayor ingreso de visitantes al lugar. Al respecto los evangelios nos indican que José de Arimatea prestó su tumba sin estrenar para colocar allí el cuerpo de Jesús, y que ésta tumba era amplia, pudiendo entrar en su interior varias personas paradas, lo cual es allí visible, además la vibración en ese sitio es indescriptible.“Después de esto, José, el de Arimatea, pidió permiso a Pilatos para llevarse el cuerpo de Jesús. José era un seguidor de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos. Pilatos le dio permiso, y José fue y se llevo el cuerpo. También Nicodemo, el que una noche fue a hablar con Jesús, llegó con unos treinta kilos de un perfume, mezcla de mirra y aloe. Así pues, José y Nicodemo tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas empapadas en aquel perfume, según la costumbre que siguen los judíos para enterrar a los muertos. En el lugar donde crucificaron a Jesús había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo donde todavía no habían puesto a nadie. Allí pusieron el cuerpo de Jesús porque el sepulcro estaba cerca y porque ya iba a empezar el día de reposo de los judíos” (Jn 19, 38-42)No era difícil visualizar a José de Arimatea y algunos servidores suyos fieles a él, junto con Juan el evangelista, María Magdalena y las hermanas de Lázaro, acompañando a la Virgen María, y desafiando la impureza de haber asistido a un linchamiento y tener contacto directo con un muerto en plena Pascua. El cortejo fúnebre llevó el cuerpo recogido en el sudario en una triste procesión después de haber bajado el cuerpo de la cruz, dirigiéndose a este lugar, muy cercano al Gólgota. Eran entonces las cinco de la tarde pasadas del día Viernes del año 26 de nuestra Era (Jesús nació 7 años antes de la fecha establecida), y había que apurarse en colocar el cuerpo en la tumba porque ya atardecía iniciándose el sábado, debido a que los días judíos empiezan por la tarde <> dice el Génesis 1,5.“Y José (Arimatea) tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana de lino limpia, y lo puso en un sepulcro nuevo, de su propiedad, que había hecho cavar en la roca. Después de tapar la entrada del sepulcro con una gran piedra, se fue” (Mt 27,59-61)El apuro con el que lo colocaron en el interior de la tumba impidió que se le untaran los ungüentos con los que se lavaría el cuerpo y se le perfumaría, los cuales fueron dejados dentro de la tumba y a un lado de la puerta. La Madre como despedida besó la frente del malogrado hijo, y todos los asistentes desafiando las leyes judías (que condenan el tocar un cadáver en Pascua y en sábado) besaron a su vez las cadavéricas manos del Rabí de Galilea. José de Arimatea como era la costumbre había colocado dos monedas de un leptón (monedas romanas de baja denominación) con el símbolo del “Liptus” o báculo de Poncio Pilatos sobre los párpados del cadáver, influencia y costumbre greco-romana que habría de servir para pagarle al barquero (la muerte) para cruzar el río de la muerte.Concluido esto, el lugar fue desalojado y se fue cerrando la tumba empujando los sirvientes la pesada rueda de piedra ubicada en un rústico canalón, hasta que la visión del interior desapareció por completo. El cuerpo quedaba solitario cubierto de sus sangrantes heridas, mientras que la pesadumbre acompañaba al cortejo que sufría de otra y más profunda soledad, la interior. Juan abrazando a María la Virgen iba liderando aquel grupo humano que abandonaba entristecido el huerto apurando el paso para volver a los hogares.“El día de reposo, los jefes de los sacerdotes y los fariseos fueron juntos a ver a Pilatos, y le dijeron:-Señor, recordamos que aquel mentiroso, cuando aún vivía, dijo que después de tres días iba a resucitar. Por eso mande usted a asegurar el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos y roben el cuerpo, y después digan a la gente que ha resucitado. En tal caso la última mentira sería peor que la primera.Pilatos les dijo:-Ahí tienen ustedes soldados de la guardia. Vayan y aseguren el sepulcro lo mejor que puedan.Fueron pues, y aseguraron el sepulcro poniéndole un sello sobre la piedra que lo tapaba; y dejaron allí los soldados de la guardia” (Mt 27,62-66)Al cabo de un rato llego la guardia de legionarios romanos a resguardar la tumba debido a las reiteradas exigencias de Caifás y Anás formuladas a Pilatos, bajo el pretexto de que los apóstoles probablemente robarían el cuerpo y dirían que había resucitado. Estos endurecidos y corpulentos soldados integraban la legión romana acantonada en Judea, integrada en gran parte por desertores, delincuentes de las grandes ciudades romanas, asesinos condenados y uno que otro soldado profesional caído en desgracia o venido a menos por envidias o deudas.Se ubicaron delante de la tumba haciendo turnos para vigilar los alrededores. Y así transcurrió la noche del viernes, todo el día sábado, y en la madrugada del domingo que vendría a ser el tercer día (el domingo había empezado en la tarde del sábado), en el interior de la tumba ocurrió algo extraordinario.“Pasado el día de reposo, cuando ya amanecía el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto hubo un fuerte temblor de tierra, porque un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra que lo tapaba y se sentó sobre ella. El ángel brillaba como un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve. Al verlo, los soldados temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres:-No tengan miedo. Yo sé que están buscando a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, sino que ha resucitado, como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron. Vayan pronto y digan a los discípulos: Ha resucitado, y va a ir a Galilea antes que ustedes; allí lo verán. Esto es lo que yo tenía que decirles” (Mt 28,1-10)El cuerpo que yacía ubicado y extendido en un cubículo excavado en la piedra de la gruta, envuelto por delante y por detrás en el sudario de Lino de Palmira Siria, de 4.36 metros de largo por 1.10 metros de ancho, y con un peso aproximado de un kilo y medio, comenzó a la levitar, y luego estuvo vibrando alcanzando la velocidad del sonido, que produjo un terrible estampido haciendo saltar la piedra circular del canalón, a continuación y casi inmediatamente el cuerpo alcanzó la velocidad de la luz transformándose en luz, y desapareciendo (el cuerpo paso al hiperespacio o más allá de las dimensiones conocidas como la cuarta dimensión).¿Cómo explicar lo que ocurrió? Hubo allí fuerzas incomprensibles para nuestro entendimiento procedentes de otras realidades. Lo que sí está claro es que la tela estaba pegada al cuerpo por la sangre y sudor secados en contacto con la piel. De haberle quitado el sudario al cuerpo, la tela se habría desgarrado. Por ello lo que ocurrió fue que de pronto por la vibración alcanzada, de cada una de las células de ese cuerpo salió un fotón, una emisión de luz que imprimió por delante y por detrás tipo negativo fotográfico (imagen al revés) la tela, chamuscándola en su superficie y dejando una impresionante huella radioactiva.El estampido de luz y de sonido fue tal que la piedra circular que funcionaba como tapa del sepulcro salto de la canaleta. Los soldados quedaron conmocionados y deslumbrados por lo acontecido, huyendo del lugar.“Mientras iban las mujeres, algunos soldados de la guardia llegaron a la ciudad y contaron a los jefes de los sacerdotes todo lo que había pasado. Estos jefes fueron a hablar con los ancianos, para ponerse de acuerdo con ellos. Y dieron mucho dinero a los soldados, a quienes advirtieron:-Ustedes digan que durante la noche, mientras ustedes dormían, los discípulos de Jesús vinieron y robaron el cuerpo. Y si el gobernador se entera de esto, nosotros lo convenceremos de, y a ustedes les evitaremos dificultades.Los soldados recibieron el dinero e hicieron como se les había dicho. Y esta es la explicación que hasta el día de hoy circula entre los judíos” (Mt 28, 11-15)Muy temprano por la mañana los guardias del Sanedrín se enteraron de lo que los romanos comentaban entre copas, advertidos Caifás y Anás tuvieron que improvisar. Ya no importaba si el Rabí de Galilea había o no resucitado, lo importante era salvar su religión y sus puestos, por lo que pagaron una buena suma de dinero a los soldados para que guardaran silencio. Lo que no pudieron conseguir es que aceptaran decir que se habían dormido durante la guardia, y que en ese momento habían aprovechado los apóstoles para robar el cuerpo del Maestro. Dormirse en una guardia era condenarlos a una corte marcial.Se busco entonces reclutar inmediatamente a alguna persona que por su apariencia se asemejara lo más posible a Jesús, cosa que no era fácil porque Jesús era alto (1.81 mts). Así se inició una rápida e improvisada búsqueda del impostor de entre los cientos de miles de judíos que dormían en tiendas de campaña en los alrededores de la ciudad Santa y que habían venido de los cuatro rumbos del Imperio Romano para participar de las fiestas de la Pascua. Toda ésta gente no había encontrado cobijo ni en la ciudad Santa ni en las poblaciones cercanas.Esta persona seleccionada de emergencia para cubrirle la espalda a los sacerdotes sería muy bien pagada, instruyéndola rápidamente para ponerlo al día sobre la personalidad y detalles de la vida de Jesús, siendo embarcado junto con un escriba en la primera caravana que saliera de Jerusalén para que se marchara lo más pronto y más lejos posible, declarando en el camino que él era Jesús, que quisieron matarlo pero que logró salvarse.Este impostor, sí que existió y llegó a establecerse en Srinagar en Cachemira, donde había un importante cruce de caminos y lugar de paso de caravanas. Allí se ubicó fácilmente en medio de la pequeña comunidad judía local. Con el tiempo, este personaje cometió un pequeño error: se desposó, tuvo hijos y nietos (Jesús era célibe); y claro está, más adelante murió, quedando su tumba en la actualidad en el lugar, la cual puede ser visitada. Pero no es el sepulcro de Jesús el hijo de María, sino la de este falso Jesús. Pasamos largo tiempo en el lugar y entre los bellos jardines que lo rodeaban, meditamos y alimentamos el espíritu con una sublime paz y profundo regocijo, reviviendo cada uno de los pasajes evangélicos de la pasión. Realmente es indescriptible el sin fin de sensaciones que uno percibe allí. Pero la imagen que más se repetía en ese momento en nuestra mente, era la escena del encuentro de Jesús resucitado cuando se le aparece a María Magdalena en la entrada de la tumba, y ella no lo reconoció de inmediato.“El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro; y vio quitada la piedra que tapaba la entrada” (Juan 20, 1-2). “María se quedó afuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como estaba, se agachó para mirar dentro, y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús; uno a la cabecera y otro a los pies. Los ángeles le preguntaron:-Mujer, ¿por qué lloras?Ella les dijo:-Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto.Apenas dijo esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, pero no sabía que era él. Jesús le preguntó:-Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo:-Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, para que yo vaya a buscarlo.Jesús entonces le dijo:-¡María!Ella se volvió y le dijo en hebreo:-¡Rabuni! (que quiere decir: “Maestro”)Jesús le dijo:-No me toques, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con Él, que es mi Padre y Padre de ustedes, mi Dios y Dios de ustedes. Entonces María Magdalena fue y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también les contó lo que él le había dicho” (Jn.20, 11-18)¿Por qué se le apareció primero a María Magdalena? ¿Quién era ella para que disfrutara de ese honor? ¿Por qué ella no lo reconoció de inmediato? Ciertamente fue María Magdalena y las hermanas de Lázaro quienes con un valor y amor superior al de los apóstoles, se aventuraron contra todo riesgo a ir a la tumba del Maestro para cubrir su cuerpo con los perfumes y completar el embalsamamiento. ¿Pero, por qué antes que nadie fueron ellas las testigos de los ángeles en la tumba y de la resurrección?María de Magdala es señalada en los evangelios tanto canónicos como apócrifos como discípula de Jesús. Su nombre de Magdalena, hace referencia a su lugar de origen Magdala en la costa occidental del Lago Tiberíades. Según el evangelio de Lucas ella fue curada por Jesús porque tenía siete demonios. La tradición cristiana equivocadamente la relaciona con la mujer adúltera (Jn 8,3-11), o con la mujer cuyo nombre no se menciona, que en Betania, en la casa de Simón el Leproso, unge con perfume los pies del Maestro y los enjuga con sus cabellos (Lc 7, 36) La Magdalena no era cualquier persona, era una persona valiente y fiel, una mujer llena de fe y de gratitud hacia su Salvador. Ella contra toda costumbre (por cuanto las mujeres eran siempre postergadas) fue iniciada por Jesús en el conocimiento del reino, escuchando directamente las enseñanzas más profundas al lado de los discípulos, por cuanto fue considerada como tal.María Magdalena fue la primera discípula mujer que siguió a Jesús, llegando a ser un baluarte de la comunidad cristiana. Pero ella nunca llegó a ser su pareja sentimental como algunos pretenden, llegando incluso a afirmar en el extremo del disparate que la pintura del refectorio de Milán, de Leonardo Da Vinci no representa la última cena, sino las bodas de Jesús con María Magdalena. Jesús era célibe, había hecho votos de nazareato, de castidad y celibato y jamás tendría relaciones sexuales con una mujer. En los tiempos de Jesús los hombres usaban pelo corto y turbante, Jesús usaba el pelo largo y no usaba turbante, ¿por qué? Por sus mismos votos de hombre santo y puro. Además, la pintura de Leonardo se enmarca en el arte del Renacimiento, en donde se solían pintar a los jóvenes varones con rasgos femeninos; para muestra basta el cuadro de Rafael Sanzio “La Academia”, donde los discípulos de los sabios matemáticos y filósofos griegos quienes lucen viejos y calvos, por contraste aparecen jóvenes con blondas cabelleras y con rasgos evidentemente femeninos, cuando las mujeres estaban prohibidas de participar allí. Era pues el estilo del arte de aquel entonces. Otro ejemplo verificable es el cuadro que pinto Leonardo de Juan el Bautista, donde luce el profeta como una seductora mujer semi desnuda con el cabello frisado al estilo actual.En el mural de la última cena, todos los presentes están en la actitud propia de la sorpresa cuando Jesús anuncia que uno de ellos lo va a traicionar, y que aparece con la bolsa de monedas en la mano. Decir que no es la última cena por la calidad de las túnicas (que son evidentemente renacentistas), o porque hay una mujer al lado de Jesús.Qué pena que investigadores serios se presten al juego del comercio y especulen aprovechándose de una campaña millonaria de promoción de unos escritos sospechosamente tendenciosos y manipuladores que se valen de la ignorancia de la gente en temas de arte y cultura.Por la tarde nos dirigimos hacia Belén, lugar del nacimiento del Maestro, pasando previamente por un restaurante para comer los deliciosos “falafel” (albóndigas de habas y harina), servidos con una salsa especial llamada “hummus” realizada con puré de garbanzos, zumo de limón, “tahine” (que es pasta de sésamo); y acompañados con ensalada dentro de un caliente y fresco pan pita (árabe). ¡Una verdadera delicia!Para llegar a Belén desde Jerusalén, tuvimos que pasar la revisión de los puestos de control de la policía y el ejército israelí, por cuanto se encuentra en el territorio de la autonomía Palestina. La zona es un paisaje irregular de colinas y terrazas con olivos, densamente poblado en la actualidad. Su nombre “Beit Lehem” se traduce como “la casa del pan”, y es una zona que desde hace miles de años conserva su tradición de ser zona de pastores de ovejas. Fue la población donde nació un pastor de ovejas que llegaría a ser muy famoso, y quien sería tiempo después ungido como el rey. El era David, quien con un valor inigualable y mucha fe venció al gigante Goliat de los filisteos; y mil años más tarde, también otro pastor, pero de almas nació allí: Jesús el Cristo.Un edicto del César Octavio Augusto con la finalidad de efectuar un censo, llevó a José y a su familia a tener que trasladarse a Belén para empadronarse. La administración romana quería mejorar su sistema de recaudación tributaria, y por ello obligó a la gente a tener que desplazarse a sus lugares de origen. Así, María que estaba embarazada tuvo que aventurarse a un riesgoso viaje a lomo de burro, sobreviniéndole los dolores de parto antes de llegar al poblado. Por tanto, no sería cierto que llegaron a Belén y no encontraron posada, por cuanto tenían allí parientes, y porque los judíos son muy hospitalarios entre sí, con mayor razón al contemplar el estado de embarazo de la Virgen. La inminencia del parto habría conducido a José – anciano ebanista y viudo, padre de varios hijos- hacia unas grutas que servían de pesebre a los pastores, para que colocando a la muy joven María en su interior sobre una mantas , ella descansara, mientras enviaba a algunos de sus hijos- mayores de edad que María- a buscar una partera al pueblo.El Belén actual es muy pintoresco, dedicado en gran parte a la artesanía y al turismo receptivo. Por lo que llegamos nosotros a contribuir con la economía palestina, dejando el autobús en un parqueadero gigantesco hecho a propósito, y recorriendo a pié la distancia que nos separaba de la plaza central y de la Iglesia de la Natividad, edificada sobre la que fuera la gruta. Su estructura actual es la combinación de la basílica del emperador Constantino edificada en el año 322, y que fuera destruida dos siglos después, con la reconstrucción del emperador bizantino Justiniano en el siglo VI d.C., y las modificaciones posteriores realizadas por los Cruzados para salvaguardar el lugar. En el año 614 la iglesia se salvó de la destrucción por parte de los persas, al encontrarse estos con las imágenes de los Reyes Magos con sus atuendos persas en el mosaico del frontón.La puerta de ingreso a la basílica es de apenas 1.20 m de altura y por ello se le llama la «puerta de la humildad». Necesariamente hay que entrar agachado. Y fue reducida a ese tamaño para evitar que los musulmanes entraran a caballo al interior. Una vez dentro, uno se maravilla por su sencillez y su paz, caminando por su suelo empedrado que al ser excavado ha dejado a la luz, antiguas pinturas de flores y aves. A ambos lados de la nave central hay columnas de piedra caliza rosada de la época del emperador Justiniano con capiteles corintios, con pinturas murales que representan los concilios de la iglesia. En el fondo del edificio hacia el lado derecho del altar, uno desciende por unas escaleras hacia lo que es la «Gruta de la Natividad». A pesar de que ya he estado allí varias veces, no pude dejar de emocionarme y compartir con mis amigos una buena cantidad de lágrimas. La Gruta es una habitación estrecha, más larga que ancha, donde se encuentran -colgando del techo rocoso-, unas quince lámparas orientales de plata, pertenecientes a las distintas comunidades cristianas. Las lámparas cuelgan sobre una estrella de plata que señala el lugar donde Jesús nació. A ambos lados de la habitación hay dos altares que recuerdan uno el pesebre y otro la adoración de los reyes magos. Estuvimos allí un tiempo largo, parte del cual pudimos mágicamente estar a solas, cada uno en oración.“Nacido, pues Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los Judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella al oriente y venimos a adorarle” (Mateo 2,1-2)“Después de haber oído al rey, se fueron, y la estrella que habían visto en Oriente les precedía, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella sintieron grandísimo gozo, y llegando a la casa, vieron al niño con María, su madre...” (Mateo 2, 9-11) Era la tercera semana del mes de Marzo del año 7 antes de nuestra Era en la región de Judea. Empezaba a calentar el ambiente, y ya los pastores sacaban su ganado de noche aprovechando el alejamiento de los fríos invernales. Hacía tan solo unas horas que toda una familia se había refugiado al amparo de una gruta utilizada para resguardar el ganado del viento. El jefe de familia era un hombre anciano. Un Ebanista residente en una pequeña población de la Galilea donde la mayoría de las personas pertenecían a la secta de los Esenios. Como dijimos antes, los Esenios fueron una secta Sadoquita donde se priorizaba el celibato, pero había como una tercera orden dentro de ella, que estaba compuesta por matrimonios, mayormente ubicados en la localidad de lo que hoy es Nazareth (se desconoce el nombre original de dicha población por cuanto Nazareth es un nombre árabe y moderno), tal como se desprende de algunos de los rollos de la Comunidad encontrados en Qúmram. Y como prueba de ello es que en la casa taller de José en Nazareth hay un baño ritual esenio.Ella, la madre gestante, era tan solo una adolescente. Acababa de cumplir sus catorce años y ya estaba esperando un hijo cuya concepción estaría envuelta en el misterio para todos, pero no para ella que había aceptado ser fecundada a distancia por una insólita luz. Los demás eran los hijos del primer matrimonio de aquel patriarca viudo, que había aceptado, propiamente había sido obligado, a desposarse con la joven por indicación de los sacerdotes del templo de Jerusalén, que con ello deseaban tan solo protegerla, en lo posible, de su propio destino. Ellos sabían que aquella virgen había sido predestinada para una gran misión. Sus primeros años en el templo, donde había sido dejada por sus padres para el servicio, habían sido acompañados por toda suerte de hechos prodigiosos a su alrededor: esferas luminosas, proyecciones de seres de luz, levitación, visiones, etc.El cansancio y los dolores de parto se estaban intensificando lo que había apurado a aquel pequeño grupo emparentado por las circunstancias, a buscar refugio para recuperar fuerzas. El haberse detenido les había impedido alcanzar la cercana población de Belén, cuna del Rey David. La noche ya estaba cayendo y era peligroso continuar.Angustiado por los requerimientos de atención de la joven, el anciano carpintero José, como era su nombre, envió a algunos de sus hijos a buscar una partera a Belén. Paso un largo rato y como no volvían, la urgencia lo hizo que enviara al resto para acelerar la llegada de la comadrona. Se quedó así solo con la parturienta, solo para ser testigo de eventos extraordinarios... En su desesperación, aquel hombre justo que había tenido que soportar todo tipo de habladurías y hasta el juicio de los sacerdotes por hacer caso a una visión en sueños donde se le pidió aceptar un Plan Superior en torno a la extraña concepción, salió afuera de la cueva y se puso a mirar a la distancia, y luego, ligeramente más relajado, al cielo. Allí contemplo la presencia de un hermoso lucero en el luminoso cielo estrellado. Pero éste lucero no se mantuvo quieto, sino que empezó a hacer toda suerte de movimientos en zig-zag; y luego se colocó en la vertical donde él se encontraba, empezando a descender vertiginosamente acompañado de una explosión, liberando un extraño vapor a manera de niebla, transformándose rápidamente en una nube, pero clara y brillante.La caída de aquel cuerpo celeste fue demasiado para el anciano que huyó sin rumbo fijo, alejándose del lugar, llegando precipitadamente a unas colinas cercanas donde había divisado un fuego encendido. Allí se encontraban un grupo de pastores cerca de sus animales. En su angustia ni siquiera se presentó, sólo quería llamar su atención para que vieran como la nube había descendido sobre el improvisado albergue de la gruta. Aún no había recuperado el aliento ni se había calmado del primer susto cuando al hablarles a gritos a aquel grupo de hombres rudos, observó que las flamas del fuego estaban quietas, el viento se había calmado, los pastores estaban estáticos, inmóviles y el ganado tenía la hierba en la boca pero no la estaba comiendo ni se movía. Era como si el tiempo se hubiese detenido para dar cabida a una nueva realidad, la de la esperanza. Se había formado un portal hacia la cuarta dimensión. En ese instante era como si el universo hubiese descendido en la Tierra como comprimiéndose sobre su cabeza y dejando a continuación solo una ventana hacia la nada o hacia el todo. El susto fue mayúsculo para el anciano José que inmediatamente recordó haber dejado sola a Myriam, tal era el nombre de aquella joven y delgada mujer. Por lo que volvió por donde había venido tan rápido como se lo permitían sus cansadas piernas. Al irse acercando pudo contemplar como de la nube que se mantenía como a unos diez metros por encima del suelo, pero cubriendo la mayor parte de la cueva, descendió un haz de luz azul brillante y a través de él, bajaron tres seres luminosos de apariencia humana, pero muy altos en comparación de los extranjeros que solían venir por los caminos de aquella provincia romana. Aquellos hombres de resplandecientes túnicas blancas se dirigieron directamente hacia el interior de la cueva, y José, venciendo sus miedos, fue detrás de ellos. Dentro estaba Myriam acostada sobre la paja que servía de granero al ganado. Ella recibió con expectación y alivio a aquellos enviados del cielo. La carga de la responsabilidad y de la incomprensión de los demás a lo largo de los meses después de que se conoció su embarazo había sido insufrible. Pero ella confiaba que llegado el momento sería reconfortada. El mismo nacimiento de Myriam había sido preparado desde lo Alto, al ser ella hija de padres estériles, fueron estos aleccionados por los visitantes del cielo, advirtiéndoles de la importancia de quien sería su hija.Dos de los luminosos seres se colocaron al lado de la joven, mientras que el del medio se mantuvo frente a ella. Inmediatamente los tres visitantes se inclinaron ante ella en señal de respeto y reconocimiento de su persona y su sacrificio. Ella estaba representando y a la vez encarnando a la nueva mujer, a la nueva Tierra, a la madre cósmica. Ya no era Raquel la estéril, era ahora Myriam la Virgen.Aquellos que se encontraban en los laterales extendieron sus manos a cierta distancia por encima del vientre de Myriam, mientras que aquel que se encontraba al frente lo descubrió respetuosamente. Luego alzó sus manos, juntando las palmas y separando los dedos. En ese momento una poderosa energía a manera de esfera de luz se concentró entre las manos y al descender con ellas hacia la joven postrada, efectuó una cesárea totalmente aséptica, extrayendo del interior de la madre al niño predestinado; cortando de inmediato con la misma energía movilizada el cordón umbilical y procediendo de inmediato a limpiarlo para depositarlo luego en los brazos de la madre. Luego, aquel que llevó a cabo la operación selló la herida con la luz, de tal manera que Myriam, la virgen del templo fue virgen antes, durante y después del parto.Fueron entonces estos seres estelares los primeros en rendirle homenaje a aquel que teniendo el mismo nivel que ellos, llegaría a ser más que ellos. Jesús o Yeshua no era un extraterrestre sino un terrestre extra, un ser humano que a través de muchas encarnaciones en éste planeta, alcanzó un alto nivel de evolución; ya no necesitaba encarnar. Sin embargo, por amor la humanidad acepto volver y durante 30 años se preparó para que durante los tres años de vida pública en él se produjera una simbiosis cósmica, una transmigración, por la cual un ser de la categoría de los Hijos de Dios, un “Hellel” o “Resplandeciente” se introdujo en el cuerpo de Jesús, de tal manera que durante esos tres años, en Jesús hubo dos personas: el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios.Jesús debía venir a recordarle a la humanidad su gran misión; como es la de “aprender a amar y enseñar a amar”.Pasaron dos años en que la familia debido al portento vivenciado en el lugar se había radicado en Belén. Fue entonces que llegaron a Judea los llamados magos de oriente, miembros de una secreta orden mundial positiva conocida como la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores. Ellos venían siguiendo una misteriosa estrella, que no era otra cosa que una nave portadora de los mensajeros del cielo, de los ángeles de antiguo, la que terminó deteniéndose sobre el lugar donde la familia vivía. Hasta allí fueron aquellos hombres santos que habían partido hacía dos años desde Mesopotamia después de haber realizado toda suerte de cálculos astrológicos. Venían trayéndole al niño objetos que le habían pertenecido en su vida anterior, los cuales él pequeño Yeshua, tal era su nombre, pudo reconocer sin dificultad de entre otros más atractivos. Fue suficiente los cálculos y las sincronías para saber que él era el enviado, el liberador, el Mesías esperado; aquel ungido desde antiguo para sacar a la humanidad del único original pecado que la humanidad arrastra, que es la ignorancia. Los Magos Maestros a continuación entregaron a la familia recursos económicos para que se pudieran radicar en Egipto durante algunos años, para preservar así la vida del niño. Después de esto, alabaron a Dios y se regresaron por otro camino consciente de que se había iniciado un Tiempo Nuevo lleno de esperanza, y que algún día la humanidad lo entendería y asumiría el reto de su propia cristificación.La familia abandonó sigilosamente Belén y la provincia, trasladándose a Alejandría en Egipto, ubicándose al lado de los esenios alejandrinos conocidos como los terapeutas, donde permanecieron hasta que el niño cumplió los cinco años de edad, considerando entonces los mensajes de los sueños llegó el momento de volver, estableciéndose por espacio de un año en una tienda de beduinos al lado del monasterio de Qúmram a orillas del Mar Muerto. En aquel desértico y místico lugar, el pequeño niño crecía día a día en bondad y en sabiduría...Fragmento extraído del Libro: “El Parto Planetario…El Final de la cuenta Regresiva”de Sixto Paz Wells

El nacimiento de Jesus el Cristo


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El nacimiento de Jesus el Cristo

Sixto Paz wells.

“Nacido, pues Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde esta el rey de los Judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella al oriente y venimos a adorarle” (Mateo 2,1-2)
“Después de haber oído al rey, se fueron , y la estrella que habían visto en Oriente les precedía, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella sintieron grandísimo gozo, y llegando a la casa , vieron al niño con María, su madre...”
(Mateo 2, 9-11)
Era la tercera semana del mes de Marzo del año 7 antes de nuestra Era en la región de Judea . Empezaba a calentar el ambiente, y ya los pastores sacaban su ganado de noche aprovechando el alejamiento de los fríos invernales. Hacía tan solo unas horas que toda una familia se había refugiado al amparo de una gruta utilizada para resguardar el ganado del viento. El jefe de familia era un hombre anciano. Un Ebanista residente en una pequeña población de la Galilea donde la mayoría de las personas pertenecían a la secta de los Esenios*. Ella, la madre gestante , era tan solo una adolescente. Acababa de cumplir sus catorce años y ya estaba esperando un hijo cuya concepción estaría envuelta en el misterio para todos ,pero no para ella que había aceptado ser fecundada a distancia por una insólita luz. Los demás eran los hijos del primer matrimonio de aquel patriarca viudo, que había aceptado, propiamente había sido obligado, a desposarse con la joven por indicación de los sacerdotes del templo de Jerusalén, que con ello deseaban tan solo protegerla, en lo posible, de su propio destino .Ellos sabían que aquella virgen había sido predestinada para una gran misión. Sus primeros años en el templo, donde había sido dejada por sus padres para el servicio, habían sido acompañados por toda suerte de hechos prodigiosos a su alrededor : esferas luminosas, proyecciones de seres de luz, levitación, visiones,etc.
El cansancio y los dolores de parto se estaban intensificando lo que había apurado a aquel pequeño grupo emparentado por las circunstancias , a buscar refugio para recuperar fuerzas. El haberse detenido les había impedido alcanzar la cercana población de Belén , cuna del Rey David. La noche ya estaba cayendo y era peligroso continuar.
Angustiado por los requerimientos de atención de la joven , el anciano carpintero José, como era su nombre , envió a algunos de sus hijos a buscar una partera a Belén. Paso un largo rato y como no volvían, la urgencia lo hizo que enviara al resto para acelerar la llegada de la comadrona . Se quedó así solo con la parturienta, solo para ser testigo de eventos extraordinarios... En su desesperación, aquel hombre justo que había tenido que soportar todo tipo de habladurías y hasta el juicio de los sacerdotes por hacer caso a una visión en sueños donde se le pidió aceptar un Plan Superior en torno a la extraña concepción, salió afuera de la cueva y se puso a mirar a la distancia, y luego, ligeramente más relajado , al cielo. Allí contemplo la presencia de un hermoso lucero en el luminoso cielo estrellado. Pero éste lucero no se mantuvo quieto, sino que empezó a hacer toda suerte de movimientos en zig-zag; y luego se colocó en la vertical donde él se encontraba, empezando a descender vertiginosamente acompañado de una explosión, liberando un extraño vapor a manera de niebla, transformándose rápidamente en una nube, pero clara y brillante.
La caída de aquel cuerpo celeste fue demasiado para el anciano que huyó sin rumbo fijo, alejándose del lugar, llegando precipitadamente a unas colinas cercanas donde había divisado un fuego encendido. Allí se encontraban un grupo de pastores cerca de sus animales. En su angustia ni siquiera se presentó ,sólo quería llamar su atención para que vieran como la nube había descendido sobre el improvisado albergue de la gruta. Aún no había recuperado el aliento ni se había calmado del primer susto cuando al hablarles a gritos a aquel grupo de hombres rudos ,observó que las flamas del fuego estaban quietas, el viento se había calmado, los pastores estaban estáticos, inmóviles y el ganado tenía la hierba en la boca pero no la estaba comiendo ni se movía . Era como si el tiempo se hubiese detenido para dar cabida a una nueva realidad, la de la esperanza . Se había formado un portal hacia la cuarta dimensión. En ese instante era como si el universo hubiese descendido en la Tierra como comprimiéndose sobre su cabeza y dejando a continuación solo una ventana hacia la nada o hacia el todo. El susto fue mayúsculo para el anciano José que inmediatamente recordó haber dejado sola a Myriam, tal era el nombre de aquella joven y delgada mujer. Por lo que volvió por donde había venido tan rápido como se lo permitían sus cansadas piernas. Al irse acercando pudo contemplar como de la nube que se mantenía como a unos diez metros por encima del suelo, pero cubriendo la mayor parte de la cueva, descendió un haz de luz azul brillante y a través de él, bajaron tres seres luminosos de apariencia humana, pero muy altos en comparación de los extranjeros que solían venir por los caminos de aquella provincia romana. Aquellos hombres de resplandecientes túnicas blancas se dirigieron directamente hacia el interior de la cueva, y José , venciendo sus miedos , fue detrás de ellos. Dentro estaba Myriam acostada sobre la paja que servía de granero al ganado. Ella recibió con expectación y alivio a aquellos enviados del cielo. La carga de la responsabilidad y de la incomprensión de los demás a lo largo de los meses después de que se conoció su embarazo habían sido insufribles. Pero ella confiaba de que llegado el momento sería reconfortada. El mismo nacimiento de Myriam había sido preparado desde lo Alto, al ser ella hija de padres estériles, fueron estos aleccionados por los visitantes del cielo, advirtiéndoles de la importancia de quien sería su hija.
Dos de los luminosos seres se colocaron a los lado de la joven, mientras que el del medio se mantuvo frente a ella. Inmediatamente los tres visitantes se inclinaron ante ella en señal de respeto y reconocimiento de su persona y su sacrificio. Ella estaba representando y a la vez encarnando a la nueva mujer, a la nueva Tierra, a la madre cósmica. Ya no era Raquel la estéril, era ahora Myriam la Virgen**.
Aquellos que se encontraban en los laterales extendieron sus manos a cierta distancia por encima del vientre de Myriam, mientras que aquel que se encontraba al frente lo descubrió respetuosamente. Luego alzó sus manos , juntando las palmas y separando los dedos. En ese momento una poderosa energía a manera de esfera de luz se concentró entre las manos y al descender con ellas hacia la joven postrada, efectuó una cesárea totalmente aséptica, extrayendo del interior de la madre al niño predestinado; cortando de inmediato con la misma energía movilizada el cordón umbilical y procediendo de inmediato a limpiarlo para depositarlo luego en los brazos de la madre. Luego, aquel que llevó a cabo la operación selló la herida con la luz, de tal manera que Myriam, la virgen del templo fue virgen antes, durante y después del parto.
Fueron entonces estos seres estelares los primeros en rendirle homenaje a aquel que teniendo el mismo nivel que ellos, llegaría a ser más que ellos***.
Pasaron dos años en que la familia debido al portento vivenciado en el lugar se había radicado en Belén . Fue entonces que llegaron a Judea los llamados magos de oriente, miembros de una secreta orden mundial positiva conocida como la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores****. Ellos venían siguiendo una misteriosa estrella, que no era otra cosa que una nave portadora de los mensajeros del cielo, de los ángeles de antiguo, la que terminó deteniéndose sobre el lugar donde la familia vivía. Hasta allí fueron aquellos hombres santos que habían partido hacía dos años desde Mesopotamia después de haber realizado toda suerte de cálculos astrológicos. Venían trayéndole al niño objetos que le habían pertenecido en su vida anterior, los cuales él pequeño Yeshua*****, tal era su nombre, pudo reconocer sin dificultad de entre otros más atractivos. Fue suficiente los cálculos y las sincronías para saber que él era el enviado, el liberador , el Mesías esperado; aquel ungido desde antiguo para sacar a la humanidad del único original pecado que la humanidad arrastra , que es la ignorancia. Los Magos Maestros a continuación entregaron a la familia recursos económicos para que se pudieran radicar en Egipto durante algunos años, para preservar así la vida del niño. Después de esto, alabaron a Dios y se regresaron por otro camino concientes de que se había iniciado un Tiempo Nuevo lleno de esperanza, y que algún día la humanidad lo entendería y asumiría el reto de su propia cristificación.
La familia abandonó sigilosamente Belén y la provincia, trasladándose a Alejandría en Egipto, ubicándose al lado de los esenios alejandrinos conocidos como los terapeutas, donde permanecieron hasta que el niño cumplió los cinco años de edad , considerando entonces el momento de volver y estableciéndose por espacio de un año en una tienda de beduinos al lado del monasterio de Qúmram a orillas del Mar Muerto . En aquel desértico y místico lugar, el pequeño niño crecía día a día en bondad y en sabiduría...
• *Los Esenios fueron una secta Sadoquita donde se priorizaba el celibato, pero había como una tercera orden dentro de ella, que estaba compuesta por matrimonios, mayormente ubicados en la localidad de lo que hoy es Nazareth, tal como se desprende de algunos de los rollos de la Comunidad encontrados en Qúmram. En la casa taller de José en Nazareth hay un baño ritual esenio.
**El planeta Tierra había sufrido hace miles de millones de años (mucho tiempo antes de la existencia de los dinosaurios) impactos de lluvia meteórica que extinguieron la vida en ella transformándolo en un lugar estéril; por ello fue escogido junto con otros siete planetas por las Jerarquías del Cosmos para incluirla en un proyecto mediante el cual, viajando a través del tiempo y el espacio, se llegó a éste mundo antes de que muriera, y se le dio una segunda oportunidad, creando a su alrededor un tiempo paradójico y alternativo. Imaginémonos por un instante que el tiempo en el universo es como una espiral ascendente, y que en una de las curvas de la espiral se genera un círculo adicional y tangencial . Al final de un ciclo cósmico se estaría esperando que con la supervivencia de la humanidad a su adolescencia espiritual , se produzca la reconexión, de tal manera que haya “un final de los tiempos ”, conectándose definitivamente el tiempo alternativo con el Real tiempo del Universo. Entonces será como si nunca no hubiese sido.
***Vivimos en un universo material de siete dimensiones, por lo cual poseemos siete cuerpos para actuar en aquellas dimensiones. La mayoría de los individuos que habitan nuestro mundo son seres de 3,3 lo cual significa que se mueven dentro de la tercera dimensión con sus tres primeros vehículos: el cuerpo físico, el astral y el mental inferior que es el carácter y la personalidad. Pero Jesús era un 3,6 habiendo llegado ha desarrollar en vidas anteriores su conciencia espiritual que es el 6 . Mientras que los extraterrestres que nos visitan son seres de 4,4 esto es, que se mueven en una cuarta dimensión viajando a través del tiempo y del espacio, y con una conciencia de su potencial psíquico . Los que asistieron el nacimiento del Maestro Jesús eran 6,6 . Después de su resurrección, Jesús pasó ha ser 4,7 nivel éste de séptima que nadie había alcanzado hasta ese momento, abriendo la puerta a realizaciones mayores de la propia humanidad.
****Hace miles de años un grupo de extraterrestres descendieron en la Tierra, precisamente en el Desierto del Gobi en la Mongolia, y allí fundaron Shamballa, la capital del mundo subterráneo, y se constituyeron en la Gran Hermandad Blanca de los Retiros Interiores, como guardianes del conocimiento oculto de la historia real de la humanidad, siendo reemplazados con el tiempo por terrestres de gran calidad espiritual.
*****Yeshua ben Joseph no era un extraterrestre sino un terrestre extra, que es diferente.

viernes, 10 de marzo de 2017

CADENA DE ENERGÍA

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CADENA DE ENERGÍA:

Desarrollo de la Despedida de toda Reunión.
Las cadenas de despedida, al final de una reunión, pueden ser de diversos tipos, y realizarle con variantes, según sea su modalidad, conservando todas ellas lo fundamental, que es la actitud e intensión, esto es por Amor y con Fe.
Los tipos de cadenas son: de ayuda planetaria, nacional, local, o curativa para una o más personas que lo requieran, independientemente que esté o no presente la persona, y de la distancia. Tomando como pauta la cadena de despedida usual, un ejemplo de desarrollo de la misma sería:
“Hermanos (as), vamos a pararnos, y a tomarnos de las manos, procurando describir un
círculo entro todos, alternándonos en lo posible, los hombres y las mujeres. Visualizaremos en el interior del círculo... (aquí se describe lo que se quiere que reciba la energía).
La mano derecha da (palma hacia abajo), y la izquierda recibe (palma hacia arriba) las energías que empezarán a circular por esta cadena de amor o Integración. Con los talones juntos, y el cuerpo relajado, cerramos los párpados tratando de concentrarnos en la luz interior en ese sol interno que se encuentra por encima del ombligo, y también en nuestros cristales si es que los tenemos, tomando nuevamente tres respiraciones lentas y profundas por la nariz.
Con cada exhalación, sentimos y visualizamos, mentalmente, que un haz de luz baja por
nuestras cabezas bañándonos en energía positiva que se canaliza por nuestras manos. En ese momento, cuando sentimos como la energía se concentra en nuestros pechos, y de allí a la altura del esternón, se proyecta un rayo de luz dorada hacia el centro de la reunión, (donde hemos ubicado previamente las imágenes de aquel o aquello sujeto a nuestra ayuda).
El instructor deberá recalcar, en todo momento, que la ayuda será efectiva, que la protección e irradiación positiva, cumplirá con su objetivo. Se podrá entonces sugerir, que todos se imaginen a las personas enfermas envueltas en luz, sanas y restablecidas definitivamente de su mal. Para sellar el trabajo y darlo por terminado, se podrá realizar una invocación al Profundo Amor de la Conciencia Cósmica , o la que considere oportuno decir el que preside, (puede ser La Gran Invocación ).”
Al término de la oración inspirada, nos soltamos todos de las manos, quedando protegidos por el Amor y la Luz del Profundo. Cruzamos nuestras manos a la altura del pecho, la izquierda encima de la derecha, y nos quedamos en Paz. Relajamos los brazos, y nos damos todos fraternalmente, un abrazo de Paz.
Extraído de la Guía de 24 Prácticas de Sixto Paz

Irradiación a nuestra Madre Tierra,

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Irradiación a nuestra Madre Tierra, a los países que están en conflictos bélicos o sufriendo catástrofes naturales y a las personas que necesitan ayuda a nivel físico mental o espiritual, pero en realidad más allá de la forma en que se realice la irradiación lo que importa es la actitud con que se realiza: con fe absoluta de que será efectiva y poniendo todo el sentimiento del corazón, eso es en realidad lo importante:
IRRADIACIÓN AL CORAZÓN CRISTAL DE NUESTRA MADRE TIERRA:

Vamos sin perder este estado de paz y armonía, protegidos y apoyados a ponernos todos de pie, talones juntos manos a la altura de los hombros. Vamos a visualizar en medio del círculo que hemos formado una gran pirámide de cristal de cuarzo dentro de la cual vamos a visualizar a nuestra madre Tierra y su corazón cristal.
Vamos a realizar una respiración lenta y profunda, inhalamos y vemos como desciende sobre nosotros un has de energía de color rosada brillante proveniente de todas las estrellas rosada del universo y al exhalar vemos como esa energía del amor incondicional se proyecta hacia esa gran pirámide de cristal de cuarzo transparente a través de la cual se va a irradiar a nuestra Madre Tierra y su corazón cristal, vemos como este corazón recibe esta energía armonizando nuestro Planeta. Vemos como su corazón comienza a latir con gran intensidad y en cada latido proyecta esa energía hacia los corazones de todos los seres que habitan este planeta, los cuales comienzan a brillar viéndose como pequeñas lucecitas rosadas sobre la superficie de la Tierra , a su vez estos corazones comienzan a latir con gran intensidad aumentando su tamaño, hasta transformarse en un único gran corazón con el único objetivo de irradiar amor a todo el Universo, ese amor que lleva implícito el perdón frente a todo tipo de agravio, tal como lo vivió nuestro maestro Jesús en su vía crucis pero que jamás puede transformarse en odio o desaparecer porque es el verdadero amor que proviene del corazón y no el de la mente que hoy está y mañana ya no.
Vemos como la luz proveniente de ese gran corazón de los seres humanos se proyecta hacia el Disco Solar de Paititi, el cual concentra la energía de los corazones de la humanidad y desde allí se proyecta hacia el Universo para ir generando armonía en esta nueva realidad.
Vamos ahora a visualizar dentro de esta gran pirámide de cristal de cuarzo, la cual potencia las irradiaciones, a todos aquellos países que estén sufriendo catástrofes naturales, y a sus habitantes, así como aquellos países que estén en conflictos bélicos, visualizamos sus habitantes y a los gobernantes de dichos países.
Vamos a realizar una respiración lenta y profunda, y al exhalar vemos como desciende desde el cosmos un has de energía de color violeta brillante, proveniente del Sol central de nuestra Galaxia y de todas las estrellas violetas del Universo, la energía de la transmutación, de la mística de la magia creadora, este has penetra por nuestro chakra coronilla se distribuye dicha energía por todo nuestro cuerpo y se concentra en nuestro corazón y nuestra manos y desde allí esta energía se proyecta hacia la gran pirámide a través de la cual se va a irradiar a estos países y sus habitantes, transmutando todo tipo de negatividad, generando paz armonía en ellos.

Vamos ahora a visualizar dentro de esta gran pirámide de cristal de cuarzo a todas aquellas personas que necesiten ayuda a nivel físico mental y espiritual, vamos viendo como se introducen en esta gran pirámide, y pedimos la asistencia de Erjabel, médico mental que orbita en su nave Columo alrededor del planeta Tierra.
Vamos a realizar una respiración lenta y profunda y al exhalar vemos un has de energía verde brillante proveniente de nuestra Madre Tierra y de todos los planetas de nuestra galaxia, vemos que esa energía de la esperanza de la sanación de la curación del amor a la vida, desciende sobre nosotros, penetra por nuestro chakra coronilla se distribuye por todo nuestro cuerpo y se concentra en nuestro corazón y desde allí se proyecta sobre la pirámide, a través del vértice de la cual, se irradian dichas personas, vemos como esta energía va actuando, va obrando sobre dichas personas y visualizamos como van recobrando su equilibrio su salud a nivel físico mental y espiritual, estando asistidos también por Erjabel
Vamos a saber que estas irradiaciones han sido efectiva por provenir de Dios Padre Madre todo creador y vamos a decretarlo con la palabra diciendo ¡¡¡ que así sea, así es, así será y hecho está !!!.
Vamos a cruzar nuestras manos sobre el pecho, primero la derecha y luego la izquierda, realizamos una inhalación lenta y profunda absorbiendo la energía que estamos recibiendo, podemos darnos fraternalmente la paz Dios está con nosotros.

Registros Akashicos:


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Registros Akashicos:
1) A través de nuestro nombre cósmico en dónde accedemos al quinto vehículo que es la catedral del alma en donde quedan registradas todas las experiencias vivenciadas vida tras vida, aquí queda registrada la parte que le corresponde a cada cual. Esto es lo que se entiende como nuestros registros Akáshicos personales, la parte del Akasha que nos concierne.
2) Está en el cinturón de Van Allen que rodea a la Tierra:
La suma de todos los registros de todos los seres que participan, han participado y participarán de la experiencia denominada “Planeta Tierra”, se conocen como Registros Akashicos.
Físicamente se representan como el Cinturón de Van Allen, que rodea a la Tierra.
3) Esté se está debilitando por ello también esta información ha quedado registrada en nuestro ADN también
4) Está en el libro de las vestiduras blancas cuyas planchas están en varios lugares: en Morlen y en tres cavernas de Sudamérica
5) Muchos están ya recibiendo esta información en el astral
O sea ¿Qué es el Libro de los de las Vestiduras Blancas?
Es la verdadera historia de la Tierra. Se presume que los archivos del Libro se encontrarían en el Registro Akashico del sánscrito Âkâsha que significa éter-, que según los Guías corresponde al cinturón magnético de Van Allen, una gigantesca biblioteca que tiene en su haber todo lo que ha sucedido, sucede, y podría suceder. Es como el aura humana que graba en su campo electromagnético todo cuanto nos ocurre. En este sentido, siendo la Tierra un ser vivo, también posee un aura o “registro”, de un brillo azul que es característico de los planetas UR, mundos que reúnen condiciones favorables para la evolución cósmica.
La recepción del Libro liberaría al hombre de la ignorancia, y por consecuencia, a la dependencia cíclica al error. Como lo mencionamos en líneas anteriores, este es el objetivo supremo de la Misión RAHMA: Que la humanidad conozca su verdadero pasado para entender el presente y sobre esta base construir el futuro.
La Gran Hermandad Blanca jugaría un papel muy importante en este acontecimiento. A todo esto debemos añadir, que la información del Libro no sólo compromete a la Tierra y el ser humano, sino también a todo el Universo Local.
Está en varios lugares: en Morlen y en tres cavernas de Sudamérica, en nuestro ADN, en nuestro quinto vehículo que es la catedral del alma al cual se accede a través de nuestro nombre cósmico (aquí cada uno tiene una parte compartida con los demás) y en el cinturón magnético pero como allí se puede desvanecer está bien asegurado en nuestro interior, que mejor lugar.
Oxalc, 10/1/1980: “Muchos ya han empezado a recibir las informaciones directamente del Libro De Los De Las Vestiduras Blancas, pero en el astral. Muchos ya en sueños han comenzado a recordar y a darse cuenta de que todo lo anunciado antes se esta cumpliendo. Por todo ello deben reaccionar y apurar el paso, enmendando rumbos cada vez que sea necesario y con el valor y la humildad.”... “están cerca nuestras naves, siempre lo han estado; e igualmente lo están los archivos, allí en Sudamérica. Por ello están pendientes los Guías y la Confederación de Mundos, aguardando el momento adecuado en que se establezca el puente con la Hermandad Blanca. Ahora sólo faltan ustedes a la cita en el monte alto del conocimiento, que se encuentra dentro de cada uno.”

La Estrella de Belén




La Estrella de Belén- Sixto Paz Wells
Sección: Anales del Registro Askásico
por Sixto Paz Wells
"Nacido, pues Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes,
llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde esta el rey de los Judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella al oriente y venimos a adorarle" (Mateo 2,1-3)
"Después de haber oído al rey, se fueron, y la estrella que habían visto en Oriente les precedía, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella sintieron grandísimo gozo, y llegando a la casa, vieron al niño con María, su madre...".(Mateo 2,9-11)
Era la tercera semana del mes de Marzo del año 7 antes de nuestra
Era en la región de Judea. Empezaba a calentar el ambiente, y ya los pastores sacaban su ganado de noche aprovechando el alejamiento de los fríos invernales. Hacía tan solo unas horas que toda una familia se había refugiado al amparo de una gruta utilizada para resguardar el ganado del viento. El jefe de familia era un hombre anciano. Un Ebanista residente en una pequeña población de la Galilea donde la mayoría de las personas pertenecían a la secta de los Esenios. Ella, la madre gestante, era tan solo una adolescente.
Acababa de cumplir sus catorce años y ya estaba esperando un hijo cuya concepción estaría envuelta en el misterio para todos, pero no para ella que había aceptado ser fecundada a distancia por una insólita luz. Los demás eran los hijos del primer matrimonio de aquel patriarca viudo, que había aceptado, propiamente había sido
obligado, a desposarse con la joven por indicación de los sacerdotes del templo de Jerusalén, que con ello deseaban tan solo protegerla, en lo posible, de su propio destino. Ellos sabían que aquella virgen había sido predestinada para una gran misión. Sus primeros años en el templo, donde había sido dejada por sus padres para el servicio,
habían sido acompañados por toda suerte de hechos prodigiosos a su alrededor: esferas luminosas, proyecciones de seres de luz, levitación, visiones, etc.
El cansancio y los dolores de parto se estaban intensificando lo que había apurado a aquel pequeño grupo emparentado por las circunstancias, a buscar refugio para recuperar fuerzas. El haberse detenido les había impedido alcanzar la cercana población de Belén,
cuna del Rey David. La noche ya estaba cayendo y era peligroso continuar angustiado por los requerimientos de atención de la joven, el anciano carpintero José, como era su nombre, envió a algunos de sus hijos a buscar una partera a Belén. Paso un largo rato y como no volvían, la urgencia lo hizo que enviara al resto para acelerar la llegada de la comadrona. Se quedó así solo con la parturienta, solo para ser testigo de eventos extraordinarios... En su desesperación, aquel hombre justo que había tenido que soportar todo tipo de habladurías y hasta el juicio de los sacerdotes por hacer caso a una visión en sueños donde se le pidió aceptar un Plan Superior en torno a la extraña concepción, salió afuera de la cueva y se puso a mirar a la distancia, y luego, ligeramente más relajado, al cielo. Allí contemplo la presencia de un hermoso lucero en el luminoso cielo estrellado. Pero éste lucero no se mantuvo quieto, sino que empezó a hacer toda suerte de movimientos en zig-zag; y luego se colocó en la vertical donde él se encontraba, empezando a descender vertiginosamente acompañado de una explosión, liberando un extraño vapor a manera de niebla, transformándose rápidamente en una nube, pero clara y brillante.
La caída de aquel cuerpo celeste fue demasiado para el anciano que huyó sin rumbo fijo, alejándose del lugar, llegando precipitadamente a unas colinas cercanas donde había divisado un fuego encendido. Allí se encontraban un grupo de pastores cerca de sus animales. En su angustia ni siquiera se presentó, sólo quería llamar su atención para que vieran como la nube había descendido
sobre el improvisado albergue de la gruta. Aún no había recuperado el aliento ni se había calmado del primer susto cuando al hablarles a gritos a aquel grupo de hombres rudos, observó que las flamas del fuego estaban quietas, el viento se había calmado, los pastores estaban estáticos, inmóviles y el ganado tenía la hierba en la boca
pero no la estaba comiendo ni se movía. Era como si el tiempo se hubiese detenido para dar cabida a una nueva realidad, la de la esperanza. Se había formado un portal hacia la cuarta dimensión. En ese instante era como si el universo hubiese descendido en la Tierra como comprimiéndose sobre su cabeza y dejando a continuación solo una ventana hacia la nada o hacia el todo. El susto fue mayúsculo para el anciano José que inmediatamente recordó haber dejado sola a Myriam, tal era el nombre de aquella joven y delgada mujer. Por lo que volvió por donde había venido tan rápido como se
lo permitían sus cansadas piernas. Al irse acercando pudo contemplar como de la nube que se mantenía como a unos diez metros por encima del suelo, pero cubriendo la mayor parte de la cueva, descendió un haz de luz azul brillante y a través de él, bajaron tres seres luminosos de apariencia humana, pero muy altos en comparación de los extranjeros que solían venir por los caminos de aquella provincia romana. Aquellos hombres de resplandecientes túnicas blancas se dirigieron directamente hacia el interior de la cueva, y José, venciendo sus miedos, fue detrás de ellos. Dentro
estaba Myriam acostada sobre la paja que servía de granero al ganado. Ella recibió con expectación y alivio a aquellos enviados del cielo. La carga de la responsabilidad y de la incomprensión de los
demás a lo largo de los meses después de que se conoció su embarazo habían sido insufribles. Pero ella confiaba de que llegado el momento sería reconfortada. El mismo nacimiento de Myriam había sido preparado desde lo Alto, al ser ella hija de padres estériles, fueron estos aleccionados por los visitantes del cielo, advirtiéndoles de la importancia de quien sería su hija.
Dos de los luminosos seres se colocaron a los lados de la joven, mientras que el del medio se mantuvo frente a ella.
Inmediatamente los tres visitantes se inclinaron ante ella en señal de respeto y reconocimiento de su persona y su sacrificio. Ella estaba representando y a la vez encarnando a la nueva mujer, a la nueva Tierra, a la madre cósmica. Ya no era Raquel la estéril, era ahora Myriam la Virgen. Aquellos que se encontraban en los
laterales extendieron sus manos a cierta distancia por encima del vientre de Myriam, mientras que aquel que se encontraba al frente lo descubrió respetuosamente. Luego alzó sus manos, juntando las palmas y separando los dedos. En ese momento una poderosa energía a manera de esfera de luz se concentró entre las manos y al
descender con ellas hacia la joven postrada, efectuó una cesárea totalmente aséptica, extrayendo del interior de la madre al niño predestinado; cortando de inmediato con la misma energía movilizada el cordón umbilical y procediendo de inmediato a limpiarlo para depositarlo luego en los brazos de la madre. Luego, aquel que llevó a cabo la operación selló la herida con la luz, de tal manera que Myriam, la virgen del templo fue virgen antes, durante y después del parto.
Fueron entonces estos seres estelares los primeros en rendirle homenaje a aquel que teniendo el mismo nivel que ellos, llegaría a ser más que ellos. Pasaron dos años en que la familia debido al portento vivenciado en el lugar se había radicado en Belén. Fue entonces que llegaron a Judea los llamados magos de oriente, miembros de una secreta orden mundial positiva conocida como la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores. Ellos venían siguiendo una misteriosa estrella, que no era otra cosa que una nave portadora de los mensajeros del cielo, de los ángeles de antiguo, la que terminó deteniéndose sobre el lugar donde la familia
vivía. Hasta allí fueron aquellos hombres santos que habían partido hacía dos años desde Mesopotamia después de haber realizado toda suerte de cálculos astrológicos. Venían trayéndole al niño objetos
que le habían pertenecido en su vida anterior, los cuales él pequeño Yeshua, tal era su nombre, pudo reconocer sin dificultad de entre otros más atractivos. Fue suficiente los cálculos y las sincronías para saber que él era el enviado, el liberador, el Mesías esperado; aquel ungido desde antiguo para sacar a la humanidad del único original pecado que la humanidad arrastra, que es la ignorancia. Los Magos Maestros a continuación entregaron a la
familia recursos económicos para que se pudieran radicar en Egipto durante algunos años, para preservar así la vida del niño. Después de esto, alabaron a Dios y se regresaron por otro camino concientes de que se había iniciado un Tiempo Nuevo lleno de esperanza, y que
algún día la humanidad lo entendería y asumiría el reto de su propia cristificación.
La familia abandonó sigilosamente Belén y la provincia,
trasladándose a Alejandría en Egipto, ubicándose al lado de los esenios alejandrinos conocidos como los terapeutas, donde permanecieron hasta que el niño cumplió los cinco años de edad, considerando entonces el momento de volver y estableciéndose por espacio de un año en una tienda de beduinos al lado del monasterio de Qúmram a orillas del Mar Muerto. En aquel desértico y místico
lugar, el pequeño niño crecía día a día en bondad y en sabiduría...
Los Esenios fueron una secta Sadoquita donde se priorizaba el celibato, pero había como una tercera orden dentro de ella, que estaba compuesta por matrimonios, mayormente ubicados en la localidad de lo que hoy es Nazareth, tal como se desprende de algunos de los rollos de la Comunidad encontrados en Qúmram. En
la casa taller de José en Nazareth hay un baño ritual esenio.
El planeta Tierra había sufrido hace miles de millones de años (mucho tiempo antes de la existencia de los dinosaurios) impactos de lluvia meteórica que extinguieron la vida en ella transformándolo
en un lugar estéril; por ello fue escogido junto con otros siete planetas por las Jerarquías del Cosmos para incluirla en un proyecto mediante el cual, viajando a través del tiempo y el espacio, se llegó a éste mundo antes de que muriera, y se le dio una segunda oportunidad, creando a su alrededor un tiempo paradójico y alternativo. Imaginémonos por un instante que el tiempo en el universo es como una espiral ascendente, y que en una de las curvas de la espiral se genera un círculo adicional y tangencial. Al final de un ciclo cósmico se estaría esperando que con la supervivencia de la humanidad a su adolescencia espiritual, se produzca la reconexión, de tal manera que haya "un final de los
tiempos ", conectándose definitivamente el tiempo alternativo con el Real tiempo del Universo. Entonces será como si nunca no hubiese sido.
Vivimos en un universo material de siete dimensiones, por lo cual poseemos siete cuerpos para actuar en aquellas dimensiones.
La mayoría de los individuos que habitan nuestro mundo son seres de 3,3 lo cual significa que se mueven dentro de la tercera dimensión con sus tres primeros vehículos: el cuerpo físico, el astral y el mental inferior que es el carácter y la personalidad. Pero Jesús era un 3,6 habiendo llegado ha desarrollar en vidas anteriores su
conciencia espiritual que es el 6. Mientras que los extraterrestres que nos visitan son seres de 4,4 esto es, que se mueven en una cuarta dimensión viajando a través del tiempo y del espacio, y con una conciencia de su potencial psíquico. Los que asistieron el nacimiento del Maestro Jesús eran 6,6. Después de su resurrección,
Jesús pasó ha ser 4,7 nivel éste de séptima que nadie había alcanzado hasta ese momento, abriendo la puerta a realizaciones mayores de la propia humanidad.
Hace miles de años un grupo de extraterrestres descendieron en la Tierra, precisamente en el Desierto del Gobi en la Mongolia, y allí fundaron Shamballa, la capital del mundo subterráneo, y se constituyeron en la Gran Hermandad Blanca de los Retiros Interiores, como guardianes del conocimiento oculto de la historia
real de la humanidad, siendo reemplazados con el tiempo por terrestres de gran calidad espiritual.

Yeshua ben Joseph no era un extraterrestre sino un terrestreextra,