domingo, 16 de octubre de 2011

César Reyes de Roa - Antiguos Astronautas - Entrevista Exclusiva - Débora Goldstern



R: Guardo sin duda alguna el mejor recuerdo de mi paso por “Cuarta Dimensión”. Hay publicaciones que, como ésta, marcan un hito; un antes y un después de… Y yo no puedo menos que sentirme un privilegiado por haber podido formar parte de ese equipo. En 1984, Fabio Zerpa tuvo la gentileza de invitarme a integrar la Coordinación Documental de la revista, donde tuve el enorme placer de trabajar junto a Juan Carlos Spadafora y Héctor Picco, y con ellos y bajo la dirección de Fabio, con quien me une hoy una entrañable amistad, fui aprendiendo los secretos de la “cocina” de un medio sobresaliente como fue CD; una escuela de la obtuve siempre la mejor enseñanza. Trabajé luego en otras revistas, pero en ninguna se respiraba en el ambiente esa “magia” que flotaba naturalmente en “Cuarta Dimensión”. Fue una época inolvidable de mi vida en lo profesional, y en lo personal.

En 1984 es responsable de un hito en la materia al presidir en la Argentina el Primer Congreso Argentino de Astroarqueología, evento que contara con los auspicios de la prestigiosa The Ancient Astronaut Society, una de las instituciones más respetadas del mundo, co fundada por el investigador y escritor de origen suizo, el legendario Erich Von Däniken. Supongo, un momento irrepetible.

R: Sí, ese fue en efecto un paso muy importante. Especialmente por lo que significaba poner a la Argentina como el primer país de Latinoamérica en difundir la hipótesis del Antiguo Astronauta en un evento de las características de un congreso. En aquella época, 1984, el mundo, sin Internet, era muy grande; enorme diría para ser más justo. Los libros en español llegaban aquí con años de demora a contar de la edición original en inglés o alemán, y los miembros de The Ancient Astronaut Society en Argentina que teníamos acceso al boletín oficial “Ancient Skies” no sumábamos los dedos de una mano. Si lo pienso ahora, puesto en perspectiva, la idea del evento era en sí misma una apuesta fuerte con pocas probabilidades de éxito. En realidad, los ufólogos ponían todo su interés en los casos más recientes, con exitosos encuentros que organizaban instituciones renombradas, como la FAECE por ejemplo. De modo que invitarlos a desviar la atención hacia el pasado remoto parecía algo bastante complicado. Y para complicar lo complicado, el objetivo de la convocatoria que yo tenía en mente era hablar de posibles visitas extraterrestres en la antigüedad sin mencionar al mismo tiempo el fenómeno OVNI en modo alguno. No diría que fue sencillo reunir a los más reconocidos investigadores del país , pero sí puedo afirmar que el logro obtenido se debió por completo a la comprensión y absoluto apoyo que me brindaron principalmente Fabio Zerpa, Pedro Romaniuk, Roberto Banchs, el Ing. Emilio Álvarez Ojea y el Dr. Cándido Del Prado, entre otros disertantes. Y lo mismo debo decir del auditorio que llenó la sala alimentando nuestras preguntas con más preguntas. La repercusión que tuvo ese evento superó mis mejores expectativas. Fue mencionado en varios medios, y tanto el Dr. Gene Phillips, fundador y presidente de The Ancient Astronaut Society, como Erich von Däniken me hicieron saber su satisfacción por el resultado obtenido. De hecho, a partir de ahí consideramos con von Däniken la posibilidad de llevar a cabo en Argentina una conferencia mundial de AAS, pero desafortunadamente la inflación que por esa época sacudía nuestra economía y hacía imposible fijar precios de hotelería y etc., nos obligó a renunciar finalmente a la idea.

A diferencia de otros investigadores su formación hace gala de una orientación más científica, lo cual posibilita desarrollar el tema de las paleovisitas en la antigüedad desde una óptica más pausible y objetiva, un tanto alejada de las seudo interpretaciones místicas que suelen exacerbar a los críticos de la teoría, lo cual indica que es posible instalar la discusión dentro de la comunidad académica sin morir en el intento.

R: En realidad, son muchos los miembros de la comunidad científica interesados en esta discusión sobre nuestro pasado. Josep Blumrich, por ejemplo, el autor del célebre trabajo sobre el profeta Ezequiel, era ingeniero aeronáutico y tenía una medalla al mérito por servicios especiales otorgada por la NASA. Y lo mismo podría decir de varios buenos amigos míos como Stuart W. Greenwood, quien posee un doctorado en Ingeniería Espacial de la Universidad de Maryland, Vladimir Rubtsov, doctor en Filosofía, al igual que era el recientemente fallecido Pasqual Schievella, fundador y presidente de The National Council for Critical Analysis de EUA, todos ellos defensores pioneros de la hipótesis de las paleovisitas ET; o bien otro apreciado amigo, también fallecido este año, como fue el prestigioso indigenista de Brasil João Américo Peret, quien dio a conocer al mundo la leyenda de la tribu Kayapó sobre el mítico héroe Bep-Kororoti. Y la lista sigue, y es de hecho muy extensa. Es decir que la posibilidad de un tratamiento serio del problema no es ajena al mundo académico en tanto y en cuanto se entiendan los límites precisos que tiene una hipótesis de trabajo o preliminar. Plantear un posible escenario no es lo mismo que vomitar afirmaciones alegremente, como estamos lamentablemente acostumbrados a ver en varios sitios de Internet. Indicio no es lo mismo que evidencia, y hay que entender la diferencia. Por otro lado, la negativa inicial de los críticos hacia una idea nueva no es extraña al mundo científico, y ha sido siempre motivo de acalorados debates que muchas veces tienen que ver más con el statu quo y el establishment que con la idea en sí misma.

El fenómeno ovni en la actualidad supone para algunos, una confirmación de la hipótesis establecida por los cultores de las paleovistas. Sin embargo, desde el mismo seno de Antiguos Astronautas, se rechaza esta posibilidad y solo se considera como evidencia de esta realidad, las visitas ocurridas en el pasado de la Tierra. ¿Cuál es su posición con respecto a esta controversia?

R: Vale aclarar que más allá de las diversas teorías que intentan explicar el Fenómeno OVNI, esa suerte de “confirmación” de lo acontecido en el pasado a partir de los casos registrados en la actualidad correspondería exclusivamente a la hipótesis extraterrestre, que es más o menos la misma que sostiene la del Antiguo Astronauta. Sobre el particular, alguien podría pensar que establecer un nexo así tiene algún valor probatorio, del tipo: los seres extraterrestres que visitan la Tierra hoy son los mismos que la visitaban antaño. Pero el asunto no es tan sencillo como sumar dos más dos. En principio, hay que reconocer que muchos casos OVNI encuentran satisfactoria respuesta en confusiones de variada especie, donde aparecen en el cielo aeronaves, prototipos militares, satélites, globos meteorológicos, etc. etc., cosas que desde luego no surcaban los cielos antiguos. Así como tampoco podemos soslayar la evidente “contaminación” que sufre la sociedad moderna a causa de la abundante literatura, series de TV y películas de Hollywood, que ponen a los extraterrestres a la orden del día. Pero, con eso y con todo, no tengo una postura antagonista hacia el fenómeno OVNI en relación con la hipótesis extraterrestre, sino todo lo contrario. Si resultara al final que estos objetos no identificados de los que se habla son naves tripuladas por exploradores de otro mundo y definitivamente se produjera un contacto, eso tendría, a mi modo de ver, una profunda significación para el futuro de la humanidad; sería sin duda una experiencia trascendental para nuestro desarrollo como especie. Pero de momento, pretender que la casuística OVNI sirva de algún modo como evidencia para sustentar la hipótesis del Antiguo Astronauta me parece algo antojadizo y sin ningún asidero. Es absurdo y sin validez científica sostener una hipótesis apoyándose en otra hipótesis.

Durante los 70’ y 80’, la hipótesis de las paleovisitas vivió su mayor explosión mundial a nivel difusión. Las décadas posteriores darían comienzo a un intenso debate entre los críticos de la teoría, que cuestionaban a la misma tachándola como una corriente dominada por interpretaciones poco convencionales, y afirmaciones un tanto aventuradas en materia histórica. Sin embargo actualmente asistimos a un renacimiento de esta corriente, motorizada especialmente por uno de los canales más prestigiosos en la materia, History Channel, quién a través de la serie Ancient Alien puso el tema nuevamente a discusión. ¿Cómo vive este resurgir?

R: En términos generales, la serie Ancient Aliens me parece muy interesante en la medida que reavivó la curiosidad del gran público por la hipótesis de las paleovisitas. Es innegable que ha suscitado gran atención en la gente, cosa que he comprobado personalmente a través del enorme aumento de visitas que a partir de estos documentales de Histoy Channel ha recibido antiguosastronautas.com Ahora bien, si esto sirve para que las nuevas generaciones pongan su mirada en el pasado desde otra perspectiva, más allá del éxito momentáneo de la serie, será algo que sólo el tiempo confirmará o no.

La serie Ancient Alien presenta la tesis extraterrestre como la postura dominante cuando se trata de desentrañar viejos misterios arqueológicos, en especial aquello vinculado a la historia pasada del continente americano. En lo personal encuentro excesiva esta visión, y siento decir hasta perjudicial. ¿Qué opinión le merece la serie?

R: Como dije recién, la serie me parece interesante en lo que respecta al resurgimiento de la hipótesis del Antiguo Astronauta a nivel popular. El tratamiento visual y desde luego la alta calidad de las imágenes superan sobradamente la estética de aquellos inolvidables documentales de los 70, “Recuerdos de Futuro” y “Regreso a las Estrellas”, basados en los libros de von Däniken. Pero quedarnos solo con eso sería como juzgar las bondades de un libro por la portada o sus coloridas ilustraciones, sin tomar en cuenta lo que pone el texto. A mi modo de ver, capítulos enteros dedicados al tema OVNI, el Triángulo de las Bermudas u otros, son básicamente funcionales a las necesidades de la producción televisiva, que en ocasiones desvían la atención del escenario central de las paleovisitas, lo cual considero perjudicial en lo que hace a la información, que bien puede acabar en una especie de confusión babélica. Y hay también, como bien has señalado, Débora, una visión que es a veces excesiva en determinados capítulos, con algunos notorios errores y omisiones, como por ejemplo en lo relacionado con la Cueva de los Tayos donde, para empezar, ni siquiera se menciona el nombre de Juan Moricz, que comparativamente es como hablar de la excavación arqueológica de Troya sin decir una palabra sobre Heinrich Schliemann. Debería extenderme demasiado para hablar de todo ello aquí, pero en definitiva no debemos olvidar que Ancient Aliens es un producto para televisión, cuyo primer objetivo es entretener al público.

Como investigador lleva publicado una centena de estudios vinculados al tema. Uno de sus trabajos más celebrados es Ezequiel Revistado: Rueda Multidireccional, donde la tesis del artículo evidencia sin lugar a dudas, que el profeta bíblico fue testigo del descenso de un objeto desconocido, objeto, que digamos de paso excedía la inexistente tecnología de aquella época, si nos atenemos a la antigüedad del relato. Los exegetas bíblicos sin embargo, cuestionan estas interpretaciones y claman por el poco conocimiento que en la materia se tienen acerca de datos astronómicos, cosmogónicos y numerológicos, así como de estudios cabalísticos y esotéricos, que alegan como necesarios para sumergirse en los misterios que aún representan algunos pasajes de la Biblia. ¿Le da crédito a estas voces, o siente que estamos ante un misticismo exacerbado que en vez de ayudar, entorpece la búsqueda de otro tipo de discusión acerca de estos enigmas?

R: Los restos materiales sacados a la luz durante años por la arqueología bíblica han demostrado que es razonable y conducente considerar los relatos del Antiguo Testamento, y del Nuevo, como “vera narratio”. Y que, por lo tanto, la historia verdadera contada en la Biblia puede interpretarse de manera diferente, desde la óptica de la hipótesis del Antiguo Astronauta, sin perjuicio de aquellas otras consideraciones teológicas, religiosas, espirituales, que se quieran hacer al respecto. Es cierto que el argumento en contra dado por los exégetas bíblicos está infundido por el misticismo, cosa que uno entiende y acepta respetuosamente. Pero tengamos en cuenta que por el lado del pensamiento científico, la crítica no apunta a negar definitivamente el hecho en sí que Ezequiel describe en su libro, sino a explicar lo que vio el profeta como un fenómeno meteorológico desconocido para él. Es decir, cuando un astrónomo reconocido como Donald Menzel sostiene que Ezequiel vio un parahelio, está admitiendo implícitamente la realidad del acontecimiento, lo cual permite desde ahí una discusión acerca de los hechos, que es muy diferente a la negativa cerrada de un estudioso de las escrituras sagradas. En cualquier caso, que un ingeniero aeronáutico como Blumrich haya patentado, en 1974, una rueda omnidireccional basado en los dichos de un profeta que vivió hace 2.600 años, y que dicha rueda gire hoy en una versión mejorada puesta en el uniciclo U3-X de la empresa Honda, es algo que a mi entender merece la pena de ser considerado como un indicio vehemente en respaldo de la hipótesis del Antiguo Astronauta.

El sitio de Antiguos Astronautas, el cual usted dirige, es hoy por hoy uno de los mejores del mundo en su género, donde se citan los investigadores más prestigiosos en la materia. Al pasar revista en la pléyade de escritores que engalanan la web, uno supone por decantación que el tema tiene cuerda para rato, género vivo, y en constante expansión. Lo cual me llega a indagarle: ¿Cómo imagina la evolución de Antiguos Astronautas a futuro?

R: Antiguos Astronautas lleva ya más de seis años en Internet, y esto es gracias al invalorable respaldo de los prestigiosos autores que colaboran desinteresadamente con nosotros, muchos de los cuales son auténticos pioneros que han construido el camino en el campo de la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres; y gracias también por supuesto a los lectores que nos acompañan permanentemente. De modo que nuestro lema “¡Investiga con nosotros!” seguirá impulsando nuestro trabajo de cara al futuro, como lo ha hecho hasta ahora.

Pregunta final y obligada. ¿Qué le recomendaría César Reyes de Roa, a las nuevas generaciones que recién se inician en el estudio del paleo-contacto?

R: Que comiencen desde la duda, poniendo un signo de interrogación en las cosas que en apariencia son seguras. Que descrean particularmente de aquellos que acostumbran a escribir la palabra verdad con mayúsculas, vengan éstos de donde vengan. Que sepan que toda moneda tiene dos lados y es importante siempre conocer ambos antes de emitir algún juicio de valor. Que entiendan que el paleo-contacto no es una certeza, sino solo una hipótesis de trabajo que se establece como base de una investigación que puede confirmar o negar su validez. Y que tengan en cuenta siempre que, como dijo Confucio, “El estudio sin pensar es vano, y el pensar sin estudiar es peligroso”.


César Reyes de Roa

INFINITAS GRACIAS!!