miércoles, 21 de enero de 2009

LA MORADA DE LA HERMANDAD





LAS MORADAS DE LA HERMANDAD
Como ya hemos reseñado, con el pasar de los años, los Fundadores de la Gran Hermandad Blanca en la Tierra, cedieron su posta a los Estekna Manés, quienes se encargaron de custodiar la historia de la humanidad y de mantener prendida la llama de la verdad. Todo esto lo hicieron acomodándose en diversos lugares del mundo intraterreno. Paititi, es hoy el principal centro de los Maestros, pero así mismo, existen otras moradas que van desde el Sinaí en Egipto, hasta La Cueva de los Tayos en Ecuador; así como desde Monte Shasta en California, hasta Talampaya en Argentina. En estas páginas vamos solamente a reseñar a algunos de estos retiros, con el fin de familiarizar al lector con ellos, esperando despertar, además, un interés que lo lleve a envolverse con su propia historia.

MARCAHUASI,
A más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, cual fortaleza de piedra cuya alma se mantiene eterna a través de los siglos, se alza la enigmática meseta de Marcahuasi, pobremente estudiada salvo las invalorables iniciativas de Pedro Astete y, de manera especial, del Dr. Daniel Ruzo, quien sería el portavoz oficial de la existencia de aquellos templos de piedra en el ande peruano y aún ocultando al profano sus más recónditos secretos.
Se presume que estuvo habitada entre los años 800 y 1.476 d.C. por las culturas Yunga y Yauyo, hasta el arribo hostil de ejércitos incas. La existencia de cavernas en la meseta, que conectarían con un hipotético mundo subterráneo, se rastrean desde las primeras pesquisas que procuraban develar el misterio.
Pedro Astete habría sido el primero al menos de quien tenemos noticia en inquietar las oquedades de Marcahuasi. Supuestamente, en algún lugar de esta meseta que ocupa cerca de 4 Km. cuadrados de superficie, halló una caverna, en cuyas profundidades se topó con pergaminos que mostraban una escritura muy antigua. Nadie sabe exactamente qué caverna vio Astete, y aún menos el paradero de los escritos que se hallarían en ella.
En las experiencias de contacto de la Misión Rahma se sostenía que supervivientes de la Atlántida habrían ocultado sus archivos de conocimiento en diversos puntos de Sudamérica, en especial aquellos que comprometen la cordillera de los Andes y la selva amazónica. Marcahuasi sería uno de aquellos enclaves secretos.
TIAHUANACO, LOS GIGANTES DEL DILUVIO.
Tiahuanaco era llamado en el pasado "Ciudad Eterna", la antigua Wiñaymarca del gran Huyustus, el primer Gran Maestre de "los sacerdotes salvados de las aguas". Para nuestra suerte, aún podemos rastrear la historia de aquel empolvado tiempo. Por ejemplo, Kitari, uno de los más grandes quipucamayocs del incanato aquellos que guardaban los archivos históricos del Imperio, nos cuenta que Huyustus era un señor poderoso, rubio y de ojos azules...
Hoy en día los pescadores del Titicaca en el lado Boliviano recuerdan la historia de la antigua Wiñaymarca, la morada de los gigantes y la magia. El mismo Pedro Cieza de León (reputado cronista español), recogió un dato interesante: cuando los incas llegaron a Tiahuanaco hallaron a la misteriosa ciudad en ruinas, lo cual ya nos indica qué tan antigua era.
Por otro lado, el inca Garcilaso de la Vega escribía en sus Comentarios Reales (1609) que un hombre apareció en Tiahuanaco cuando "cesaron las aguas", lo que también nos hace recordar la migración de los sobrevivientes atlantes hacia la cordillera de los Andes.
Sobre la existencia de los gigantes, no nos debemos sorprender en lo absoluto, por cuanto los cronistas antiguos hacen amplia referencia a ellos. De igual forma, en todas las culturas, encontramos claras alusiones a seres de gran estatura.
Las leyendas incas mencionan a estos gigantes una y otra vez. En el Perú antiguo, por ejemplo, se afirma que en tiempos del incanato hubo una llegada masiva de gigantes en las costas de Lambayeque (!). ¿Quiénes eran? ¿De dónde venían? ¿Tenían relación con la Atlántida?
Una teoría arriesgada -pero posible- sostiene que el gigantismo de algunos atlantes se debía a la hibridación con seres extraterrestres de gran estatura; así se transmitió el código genético necesario para que ello sucediese.
En Tiahuanaco, a decir del estudioso Guillermo Lange Loma, los gigantes eran conocidos bajo el nombre de "Antilis" y Chullpas", sobrevivientes de un mundo perdido, estableciendo en el altiplano, hace miles de años, una sociedad avanzada que fue la madre del Imperio Inca.
Para Arthur Ponsnanski, padre de la Arqueología Boliviana, Tiahuanaco tiene entre 10.000 y 15.000 años de antigüedad.
LOS GUARDIANES DE LA MONTAÑA, EGIPTO Y LA HERMANDAD BLANCA .
Egipto es, sin duda, uno de los lugares que mayor misterio despierta en el mundo. Sus colosales pirámides, los avanzados conocimientos que alcanzaron en materia de astronomía e ingeniería, sólo por citar algunos ejemplos, los han constituido en una de las civilizaciones más importantes de la antigüedad. Sin embargo, no sabemos todo sobre ellos.
Diversos estudios vienen sugiriendo que la cultura egipcia podría ser más antigua de lo que imaginábamos. Y nuevos descubrimientos arqueológicos, realizados desde 1993 en la meseta de Gizeh, concluyen en que aun hay mucho por desenterrar en las arenas adyacentes al Nilo.

Un conocimiento sagrado
¿De dónde provino el profundo conocimiento que esgrimían los egipcios? ¿Será como sostuvo un sacerdote de la ciudad egipcia de Sais, ante el legislador griego Solón, que Egipto halla sus orígenes en un mundo perdido más allá de las columnas de Hércules? ¿Acaso de la mítica Atlántida?
Edgar Cayce, un famoso sensitivo norteamericano ya fallecido afirmó que en Egipto se hallaría la "Sala de los Registros" que demostraría el vínculo secreto que guardaba esta avanzada civilización con la Atlántida y, por si todo esto fuera poco, con un legado extraterrestre.

Diversas leyendas de antiguo señalan insistentemente (y en diversos puntos del mundo) la existencia de aquellos depósitos de información que contienen "el secreto supremo" de la historia humana.
Aquel tesoro espiritual de marcada trascendencia no podría estar desprotegido, por cuanto el conocimiento que encierra convierte al hombre en un ser conciente de sus facultades espirituales y cósmicas, pudiendo ser mal empleado en el caso que este archivo sagrado cayese en manos equivocadas. Por esta razón, sabios Maestros, que las leyendas orientales los citan como los "Emisarios de Shambhala", están allí, para custodiarlos.

Los Maestros de la Hermandad Blanca
Hablar de la Hermandad Blanca es remontarse a la destrucción de la Atlántida y el resguardo oportuno de sus archivos de conocimiento en galerías subterráneas en diversos puntos del mundo; significa también movilizarnos a las arenas del desierto de Gobi y contemplar la fundación de Shambhala por parte de 32 Mensajeros Estelares. El propósito mayor de todo este despliegue: proteger el pasado cósmico del ser humano, por cuanto en él está la "llave" de su futuro.
Uno de aquellos lugares donde se custodian los archivos sagrados se encuentra en Egipto, en la actual península del Sinaí.
Las arenas y montañas del Sinaí, en el pasado, fueron testigos de singulares acontecimientos espirituales e históricos, como los retiros solitarios del profeta Elías y la recepción misma de los Diez Mandamientos en lo alto del Horeb, con un Moisés en permanente comunicación con aquella extraña nube que le acompañará en su sobrenatural huida a través del mar Rojo.
El escenario no era fortuito. Hacía miles de años fue utilizado como una base de operaciones extraterrestres a manos de los Guardianes y Vigilantes de las Pléyades quienes, dicho sea de paso, fueron los verdaderos responsables de la protección del pueblo hebreo durante su éxodo (Plan Cósmico).
Estas instalaciones subterráneas en el Sinaí, de manufactura extraterrestre, serían utilizadas más tarde por supervivientes de la Atlántida, aquellos sabios que se mantuvieron fieles a la luz y que hoy constituyen la Hermandad Blanca del Sinaí, posiblemente el Retiro Interior más influyente de Egipto.

La Hermandad de la Esfinge.
Un templo subterráneo, aun no develado, se encuentra bajo la Esfinge de Gizeh. Esta escuela de conocimiento mantenía una estrecha conexión con la Hermandad Blanca del Sinaí.
Los Sabios de la Esfinge, mantenían viva una religión antiquísima en Egipto, un conocimiento estelar que involucra un origen cósmico del ser humano en la Constelación de Orión. La profecía de aquella hermandad secreta sostiene que en estos tiempos el recuerdo de Orión será despertado.
De la misma forma, diversas profecías señalan un gran cambio cuando el Arca de la Alianza sea devuelta por la Hermandad del Sinaí, que supo rescatar el depositario sagrado del ataque de Nabucodonosor, que arrasó Jerusalén y puso en riesgo la seguridad del Arca en el Templo de Salomón. No obstante esta allí, en Egipto (click Plan Cósmico) y su retorno está a puertas de revelar un conocimiento liberador.
La Hermandad Blanca de Egipto aun está activa. Sus emisarios recorren los otrora activos templos faraónicos que, en sus silentes paredes, se esconde el secreto de cómo llegar a recordar, y saber, quiénes somos, y quiénes debemos ser.

LA PUERTA DE ARAMU MURU, CORDENADAS QUE INVITAN A PASAR.
En el denominado "Bosque de Piedra" de Juli, capital de la provincia de Chucuito, a 85 k.m. al sur de Puno, Perú, se halla una extraordinaria puerta tallada en la roca, depositaria de numerosas leyendas y madre de los más enigmáticos fenómenos del altiplano -como ruidos extraños o apariciones de potentes luces- que han alcanzado, sin llegar a exageración, fama internacional.
Posiblemente, a José Luis Delgado Mamani le debemos la difusión de la existencia de este portal, que en el círculo esotérico y metafísico se atribuye a la leyenda de Aramu Muru. Pero fue otro personaje quien publicitó la existencia de este sacerdote de una civilización desaparecida.
En 1961, el esotérico Brother Philip publicó en Inglaterra la hoy célebre obra "El Secreto de los Andes", donde dedicó varias páginas al lago Titicaca, Aramu Muru, y la Hermandad de los Siete Rayos. Según Philip, el Señor Muru (Aramu Muru) era un antiguo guardián del conocimiento de Lemuria o Mu, y que trajo a Sudamérica, concretamente al lago más alto del planeta, un poderoso disco de oro.
Verdad o mentira, la Asociación Sanat Kumara, dirigida por la contactada norteamericana Dulcie Lilly -más conocida como Sister Thedra-, se incomodó por estas afirmaciones enviando un mensaje de advertencia sobre lo allí escrito.
Supuestamente, Aramu Muru habría "desaparecido" en la puerta de Hayumarca -nombre que significaría "la ciudad de los espíritus"- para esconder de los españoles el disco de oro de Lemuria. Frente a todo esto, pensamos que es conveniente aclarar que Mu y Lemuria son dos cosas distintas.
El primero, evoca un presunto continente desaparecido en el Pacífico, cuyos restos se amparan en la isla de Pascua, Tahití, Samoa, las islas Cook, las Tongas, las Marshall, las Kiribati, las Carolinas, las Marianas, Hawai y las islas Marquesas. Por otro lado, Lemuria eran vastas tierras que, en una época remota de nuestro mundo, se hallaban unidas a África, cuna del ser humano, en el actual océano Indico.
Enclaves de Poder en el Altiplano
En un viaje anterior a Puno, haciendo uso de un mapa y una brújula en la mismísima Puerta de Hayumarca, descubrimos que el umbral de roca apunta en línea recta a la Isla del Sol, cuna de leyendas y mitos sobre el origen del Imperio Inca. Acaso, ¿se trataba de un mensaje o coordenada?
No nos sorprendería, por cuanto este escenario andino ya tiene fama de agrupar diversos enclaves energéticos en líneas de fuerza y hasta en figuras geométricas.
Ya en 1977, la arqueóloga María Scholten de d'Ebneth, sacudió los cimientos de la academia al publicar por primera vez sus investigaciones sobre "La Ruta de Viracocha". En dicho estudio, la señora Scholten demostró que diversos puntos arqueológicos de Bolivia, Perú y Ecuador -lugares que las leyendas marcan como "zonas de paso" del dios instructor Tecsi Viracocha- estaban magistralmente alineados con el uso de la geometría, poniendo así sobre el tapete los verdaderos conocimientos científicos de las antiguas culturas andinas.
Esto resulta particularmente inquietante ya que lo primero que uno se pregunta es: ¿Entonces quién fue.
MISION RAHMA NEW YORK.
VICTOR SALAZAR
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