miércoles, 6 de abril de 2011

EL TIEMPO DEL FIN
VICTOR CALLIRGOS

Hoy a las 17:44 hrs en pleno atardecer, he tenido la gracia de ver una nave gigante, una caja alargada el doble de ancha que un avión que sobrevolaba lentamente sin alas.


Se os revela un misterio. “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo”. (Dn. 12.1) - ¡Os doy números precisos y preciosos! abrid vuestros ojos a la misión y apostolado, a la comunidad maestra y a la divina unidad - “Se habla… Oh Hermanitos, de la Realidad. La Verdad se dice sola, si no abrís vuestro corazón ahora, perderéis la oportunidad que el tiempo os da, de hacer lo que debéis, la Voluntad del Espíritu de Dios: Ser Luz…” (Sordaz, 09-02-77).

Miguel es el espíritu que representa la Voluntad Divina. “Nadie me ayuda sino Miguel”. Miguel es el espíritu crístico, la voluntad de Dios; el Hijo Fiel, aquel que también se presentó ante todo ser viviente en Jeshuá, señalando “Yo soy el camino y la vida”; el que, asimismo, obra y obrará en aquel que le quiera recibir despertando en él Conciencia Divina.

Ahora entenderéis claramente la señal depositada en el capítulo 12 de Daniel dejada para vosotros y comprenderéis perfectamente la verdad anunciada mediante Oseas (6.2) “Después de dos días nos hará revivir, al tercer día nos levantará, y viviéremos delante de él”. Yo soy la resurrección y la vida.

Yo soy, pues, el que está delante de vosotros y en vosotros mismos, la Voluntad del Alto y Sublime restaurando, bendiciendo y sanando el planeta hogar; elevando la conciencia planetaria al servicio de la perfección cósmica, cuyo mandato es: Nada se pierde y todo es provechoso en el granero del Señor”.

A ti y en ti, Poder Todopoderoso, Bondadosa Unidad Sublime, Perfecto y Alto Amor, los que gracias a ti conseguimos entender, te adoramos y oramos por nosotros y por todos los seres vivientes de tu Amada y Santa Creación. A ti, te honramos y bendecimos con todas las fuerzas de nuestro corazón, pidiendo la abundancia de tu misericordia y perdón y la generosidad de tu eterna bendición, Rey de Reyes, Señor de Señores, en quien compartimos nuestra individualidad que la ofrecemos como ofrenda viva a la Única Unidad y Realidad que en verdad en ti somos.

Yo soy el Poder Divino restaurando la verdad en todo y en todos. Yo soy la Conciencia Divina Perfecta en todo y en todos. Yo soy la Todopoderosa y Radiante Energía Divina, La Todopoderosa Conciencia Divina iluminando todo y a todos. Yo soy el Sol Central del Universo, Yo soy el Profundo Amor de la Conciencia Cósmica. Yo soy la Redención Humana y su Reconexión conmigo, el Tiempo Real y Eterno. Yo soy el Poder que calma y armoniza los elementos. Yo soy el Profundo Amor que perdona todos los humanos yerros. Yo soy la Voluntad Divina que se levanta en el fin del tiempo. Yo soy y no hay otro. Yo con vosotros.