lunes, 11 de junio de 2012

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¿Cuántas cosas perdemos por miedo a perder?
Cuántas cosas dejamos pasar de largo, porque creemos que no nos merecemos nada mejor, porque pensamos que no son para nosotros.

Cuántas cosas dejamos de decir, y nos callamos.
Cuántas veces se nos enciende el Alma, y dejamos que nos consuma el calor.
Cuántas veces podemos decir que hemos amado de verdad. Cuántas pensamos que vamos a volver a hacerlo.
¿Cuántas cosas estamos dispuestos a seguir perdiendo? ¿Cuántas? … mil, un millón…
Perdemos cosas, personas, momentos, relojes de pulsera y cometas de colores.
Perdemos palabras entre la arena y el cielo que cubre este mar tan desolado.
Perdemos sueños, milagros, y cuentos para no dormir.
Dejamos que se pierdan entre los días, entre las Olas.
A veces, incluso, somos nosotros mismos quienes arrojamos al abismo todas estas cosas, justo un poquito antes de extrañarlas para siempre…
Tememos perder, tememos amar, tememos añorar, tememos necesitar, dejarnos llevar, tememos lo que está por venir, y lo que no escribimos con tiza en la pared…
Podemos perder muchas cosas o podemos ganar muchas mas, todo depende de nosotros, de saber vencer las dudas e incertidumbres de las que a veces somos víctimas, de saber tomar una decisión y hacer lo que esté a nuestro alcance por lograrla.
Si obtenemos éxito en conseguir lo que deseamos sería fantástico, y si por lo contrario no se logra conseguir lo añorado, nos queda la satisfacción de que dimos nuestro mejor esfuerzo intentándolo, pero en cambio si nos quedamos sin hacer nada y nos autocalificamos de insuficientes para lograrlo, estamos dejando pasar muchas oportunidades que estando frente a nuestros ojos, hacemos el papel de ciegos no queriéndolas ver, o sino por el otro lado, sabemos que tenemos todo a nuestro favor para lograrlo, pero por timidez o temor a comentarios que puedan realizarse pecamos de modestos y de igual manera dejamos de intentarlo, perdiendo muchas oportunidades.
El miedo nos hace perder y el perder nos da miedo, puede que se vea como un juego gracioso de palabras, pero es algo que nos pasa a menudo, se nos presentan situaciones difíciles las cuales nos provocan temor, nos hacen dudar de nuestras capacidades a tal punto que nuestra confianza se desvanece y somos blancos vulnerables de estas situaciones que terminan envolviéndonos y venciéndonos y muchas otras veces el golpe y caída de un tropiezo en nuestro caminar, nos atemoriza tanto que perdemos las ganas de seguir caminando.
Puede que tengamos mucho por perder o ganar, lo importante es hacer nuestro mejor esfuerzo por lograr nuestros objetivos, y nunca rendirnos ni dejar de intentarlo, porque la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace interesante la vida.