miércoles, 12 de diciembre de 2012



El ADN humano, ¿es como un super-Internet biológico?
by maestroviejo

Imagen 1
En efecto, parece que el ADN humano es como un super-Internet biológico. Las últimas investigaciones científicas rusas explican fenómenos como la clarividencia, la intuición, los actos espontáneos y remotos de sanación, la curación misma, técnicas de afirmación, las auras de luz alrededor de las personas, como en los maestros espirituales, tal como pude verse en múltiples pinturas, o la influencia de la mente en patrones climáticos. En un informe de la tercera conferencia anual de la International Society for the Study of Subtle Energies and Energy Medicine[Sociedad Internacional para el Estudio de las Energías Sutiles y para la Medicina Energética], los científicos han demostrado que la fuerza invisible de la emoción cambia realmente la molécula física del ADN. Gregg Braden, diseñador de sistemas aeroespaciales y geólogo jefe de Phillips Petroleum, conocido por estudiar la interrelación entre el mundo de la ciencia y el mundo espiritual, nos dice que un estudio basado en rigurosas pruebas con personas capaces de controlar sus emociones, así como con un grupo de control sin ninguna formación especial, indicaba que «las personas entrenadas para generar sentimientos de amor profundo eran capaces de provocar un cambio intencional en la conformación del ADN». Asimismo, Gregg Braden afirma que “Cualidades emocionales específicas, producidas a voluntad, determinaron en qué grado y hasta qué extremo estaban enrolladas las dos cadenas de la molécula de la vida. Hemos visto que genéticamente nuestro ADN cambia con las frecuencias que producen nuestros sentimientos, y cómo es que las frecuencias energéticas más altas, que son las del Amor, impactan el ambiente de una forma material produciendo cambios no sólo en nuestro ADN, sino en el ambiente que nos rodea“.

La sustancia del ADN vivo (en el tejido viviente, no en el in vitro) siempre reaccionará a los rayos láser modulados con el idioma e incluso con ondas de radio, si se usan las frecuencias apropiadas. Esto explica científicamente las razones por las que la hipnosis y la auto-aceptación pueden tener fuertes efectos en los humanos y sus cuerpos. Es completamente normal y natural para nuestro ADN reaccionar al lenguaje. Mientras los investigadores occidentales recortan genes individuales de los hilos de ADN y los insertan en otra parte, los rusos trabajaron con mucho entusiasmo en dispositivos que pueden influir en el metabolismo celular a través de frecuencias de radio y luz convenientemente moduladas y reparar así los defectos genéticos. El grupo de investigación del biofísico y biólogo molecular ruso Pjotr Gariaev ha tenido éxito demostrando que, con este método, los cromosomas dañados, por ejemplo, con rayos X, pueden repararse. Ellos hasta han capturado patrones de información de un ADN en particular y lo han transmitido a otro, reprogramando así células hacia otro genoma. De esta manera, por ejemplo, han transformado exitosamente embriones de ranas en embriones de salamandra,simplemente transmitiendo los patrones de información del ADN. Así, la información completa fue transmitida sin ningún efecto secundario, como cuando se recorta o se reintroducen genes sueltos del ADN. Esto representa una increíble y sensacional revolución de transformar el mundo. Todo ello simplemente aplicando vibración y lenguaje en lugar del procedimiento de recorte. Este experimento apunta al inmenso poder de las ondas genéticas, que tienen una mayor influencia en la formación de organismos que los procesos bioquímicos de secuencias alcalinas.

Existen multitud de proteínas, como por ejemplo las histonas y los factores de transcripción, que se unen al ADN dotándolo de una estructura tridimensional determinada y regulando su expresión. Los factores de transcripción reconocen secuencias reguladoras del ADN y especifican la pauta de transcripción de los genes. El material genético completo de una dotación cromosómica se denomina genoma y, con pequeñas variaciones, es característico de cada especie. Las teorías sobre el origen de la vida implican el conocimiento de los atributos de las células vivas. Según el historiador de la biología Harmke Kamminga, “en el corazón del problema del origen de la vida hay una cuestión fundamental: ¿De qué, exactamente, estamos intentado explicar el origen?”. O, como afirma el pionero de la química evolutiva, Alexander Oparin, “el problema de la naturaleza de la vida y el problema de su origen se han vuelto inseparables”. Y los biólogos moleculares se refieren al ADN, al ARN y a las proteínas como los auténticos portadores de esta “información”. Como ha dicho Bernd Olaf Kuppers, profesor de filosofía de la naturaleza: “claramente, el problema del origen de la vida equivale básicamente al problema del origen de la información biológica”. La única opinión conocida de Darwin sobre el origen de la vida se encuentra en una carta dirigida a Joseph Hooker, botánico británico. En ella, dibuja las líneas maestras de la química evolutiva, a saber, que la vida podría haber surgido primero a partir de una serie de reacciones químicas. Tal y como él escribió, “si pudiéramos creer en algún tipo de pequeño charco caliente, con toda clase de amonios, sales fosfóricas, luz, calor y electricidad, etc, presentes, de modo que un compuesto proteico se formara químicamente listo para someterse a cambios aún más complejos…”. El resto de la frase es ilegible, si bien deja bastante claro que Darwin concibió los principios de la química evolutiva naturalista. Después de que Darwin publicara su obra maestra “El Origen de las Especies”, muchos científicos comenzaron a pensar en los problemas que Darwin todavía no había resuelto. Aunque la teoría de Darwin pretendía explicar cómo se había hecho más compleja la vida a partir de “una o unas pocas formas simples”, no explicaba ni tampoco intentaba explicar cómo se había originado la vida. Sin embargo, a finales del siglo XIX, algunos biólogos evolutivos como Ernst Haeckel y Thomas Huxley suponían que encontrar una explicación para el origen de la vida sería bastante fácil.

En gran parte porque Haeckel y Huxley creían que la vida era, en esencia, una sustancia química simple llamada “protoplasma” que podía ser fácilmente elaborada mediante la combinación y recombinación de reactivos simples como el dióxido de carbono, el oxígeno y el nitrógeno. Durante los siguientes años, los biólogos y los bioquímicos revisaron su concepción de la naturaleza de la vida. Durante el siglo XIX los biólogos, como Haeckel, vieron la célula como un glóbulo de plasma homogéneo e indiferenciado. Sin embargo, ya en el siglo XX, la mayoría de los biólogos veían las células como un sistema metabólico complejo. Las teorías del origen de la vida reflejaron esta creciente visión de la complejidad celular. Mientras que las teorías decimonónicas concebían la vida como algo surgido casi instantáneamente a través de uno o dos pasos de un proceso de “autogenia” química, las teorías de comienzos del siglo XX concebían un proceso de varios billones de años de transformación desde los reactivos simples hasta los sistemas metabólicos complejos. Tal como hemos dicho al inicio, el ADN humano es como un super-Internet biológico. La última investigación científica rusa explica fenómenos como clarividencia, intuición, actos espontáneos y remotos de sanación, la curación misma, técnicas de afirmación, las auras de luz alrededor de las personas (como en los maestros espirituales, tal como pude verse en múltiples pinturas), la influencia de la mente en patrones climáticos y mucho más. Hay evidencia, además, para un nuevo tipo completo de medicina en que el ADN puede ser influenciado y puede ser reprogramado con palabras y frecuencias, sin recortes invasivos, reemplazando genes individuales. Solamente el 10% de nuestro ADN se usa para construir proteínas. Es este subconjunto de ADN que es interesante para los investigadores occidentales y está siendo examinado y categorizado. El otro 90% es considerado “ADN basura“. Sin embargo, los investigadores rusos convencieron que la naturaleza no es tonta, y lingüistas y genetistas se unieron en una aventura para explorar ese 90% de“ADN basura“. Sus resultados, y conclusiones son absolutamente revolucionarios. Según ellos,nuestro ADN no sólo es responsable de la construcción de nuestro cuerpo, en base a un modelo, sino que también sirve como almacenamiento de datos y comunicación.

Los lingüistas rusos encontraron que el código genético, sobre todo en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas que todos nuestros idiomas humanos. Con este fin, ellos compararon las reglas de sintaxis (la manera en que se reúnen las palabras para formar frases y oraciones), de semántica (el estudio del significado en formas de lenguaje) y las reglas básicas de gramática. Encontraron que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular y poseen reglas como nuestros idiomas. Así que los idiomas humanos no aparecieron por coincidencia, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente. Pjotr Gariajev y sus colegas también exploraron la conducta vibratoria del ADN. Dado que las invocaciones a la selección natural prebiótica presuponen pero no explican el origen de la información específica necesaria para un sistema autorreplicativo medianamente complejo, el diseño inteligente es la mejor explicación del origen de los más de 500 bits de información específica requerida para producir el primer sistema vivo mínimamente complejo. Así, suponiendo un punto de partida no biológico, la aparición de 500 bits o más de información específica indican diseño de manera fiable. La generalización de que la inteligencia es la única causa de información o complejidad especificada, por lo menos, a partir de una fuente no biológica, ha obtenido el apoyo de la investigación sobre el origen de la vida. Durante los últimos cuarenta años, todo modelo naturalista propuesto ha fracasado a la hora de explicar el origen de la información genética específica requerida para construir una célula viviente. Así, mente o inteligencia, o lo que los filósofos llaman “agente causal”, es ahora la única causa conocida capaz de generar grandes cantidades de información a partir de un estado abiótico. Como resultado, la presencia de secuencia específicas ricas en información incluso en los más simples sistemas vivientes implicaría un diseño inteligente.

Por evolución biológica entendemos el conjunto de transformaciones a través del tiempo que han originado la diversidad de formas de vida que existen sobre la Tierra a partir de un supuesto antepasado común. La palabra evolución fue utilizada por vez primera en el siglo XVIII por el suizo Charles Bonnet. Pero el concepto de que la vida en la Tierra evolucionó a partir de un ancestro común ya había sido formulada por diversos filósofos griegos, y la hipótesis de que las especies se transforman continuamente fue postulada por numerosos científicos de los siglos XVIII y XIX, a los que Charles Darwin citó en su libro “El origen de las especies”. Dos naturalistas, Charles Darwin y Alfred Russel Wallace propusieron en 1858, en forma independiente, que la selección natural es el mecanismo básico responsable del origen de nuevas variantes fenotípicas, en que se incluyen rasgos tanto físicos como conductuales, así como de nuevas especies. Actualmente, la teoría de la evolución combina las propuestas de Darwin y Wallace con las leyes de la herencia de Mendel y con otros avances de la genética. Actualmente los investigadores del origen de la vida consideran que el problema del origen de la información biológica(básicamente el ADN, el ARN y las proteínas)es el problema central al que se enfrentan. Sin embargo, el término “información” puede referirse a varios conceptos distintos. El objetivo es evaluar distintas explicaciones sobre el origen de la información biológica, especialmente la adecuación de las explicaciones de la química naturalista evolutiva en relación al origen de la información biológica específica, tanto si se basan en el “azar” o en la “necesidad”, o en ambos. Y el actual estado de conocimiento apunta al diseño inteligente como mejor explicación y más adecuada con respecto al origen de la información biológica específica. Las categorías de “azar” y “necesidad” son útiles para comprender la historia reciente de la investigación del origen de la vida. Hasta mediados del siglo XX, los investigadores se apoyaron principalmente en teorías que se centraban en el papel creativo de los eventos aleatorios, el “azar”, vinculados con ciertas formas de selección natural. Y posteriormente los teóricos se han centrado en las leyes o propiedades deterministas de la autoorganización o de la “necesidad” físico-química.